Llega diciembre, navidad, y, a propósito de juguetes…

Cuanta ansiedad de nuestra niñez por la llegada de diciembre, la novena de Aguinaldos y la Carta al Niño Dios pidiendo cuanta cosa se nos ocurría pero limitada a cinco, de las cuales una tenía que ser ropa…y para el anhelo de las otras cuatro,  prometer cada noche seguir portándonos bien y sacar buenas notas en el próximo año, para que  al final, si estábamos de suerte y al Niño Dios le alcanzaba la plata después de comprar los regalos de todos los niños del mundo, contentarnos con el traído más parecido posible al que menos deseábamos…bueno, eran otros tiempos, así nos criaron, algunos se frustraron y viven estancados sin superar aquello de “…todo lo que quieras pedir pídelo por los meritos de mi infancia y nada te será negado…”, en tanto otros aun le enrostran al niño de 5 años que no sea desagradecido porque el Niño Dios  trae ropa y un carro para que lo “disfrute” viéndolo guardado en la caja en una repisa que no está a su alcance, y quizá la mayoría, entendemos por fin ya después de viejos, que la filosofía del  juguete es la de ser “una herramienta indispensable para el crecimiento intelectual, emocional y social de los niños”.

Bien, haciendo un paneo por muy reconocidas paginas web, asi como la normativa Nacional sobre la Regulación en materia de Juguetes, para esta Navidad, más que recordar, queremos exhortar al buen juicio, mejor criterio y máxima intuición al momento de adquirir un juguete, en el cual siempre se tenga como norte el deseo de nuestros hijos más que el gusto que nos pueda dejar de causar, partiendo de la base que a pesar de los pesares, continúa ABSOLUTAMENTE PROHIBIDA la comercialización de Juguetes Bélicos de cualquier naturaleza, asi que tengamos en cuenta:

  • No por ser más los más costosos van a resultar más divertidos. Lo fundamental es que el juego fomente el desarrollo intelectual, emocional y creativo del niño, sin olvidar que al fin y al cabo “el juguete es para jugar” y dentro de esa actividad, puede estropearse el mismo día de navidad.
  • No compre en “el agáchese”, ferias o comercios informales, venta puerta a puerta, tiendas virtuales, almacenes y tiendas esporádicas que funcionan por la temporada navideña; no solo ofrecen productos de muy dudosa procedencia, pésima calidad y máximo riesgo, sino que se le hacen trampa al País, al tiempo que posteriormente no tenemos a quién reclamar .
  • Hoy por hoy, la inmensa mayoría de juguetería importada proviene de países asiáticos, por lo que hay que extremar la precaución: compre juguetes homologados por las Casas Matrices de marcas notoriamente registradas, revise que tengan las leyendas en sus cajas e instrucciones de uso totalmente en castellano, se identifique fácilmente el país de origen, el fabricante, y el importador; asi como contengan prevenciones de limitación de uso por edad y manufactura; certificaciones internacionales de calidad, idoneidad y no peligro, esto es, adquiéralos en sitios ampliamente reconocidos.
  • Si se trata tanto de juguetes de moda, como de los multianunciados por televisión, revistas, folletos o plegables, haga no solamente que el niño previamente los vea, sino EXIJA le prueben el uso y manejo del juguete en la tienda. Asi medirá el verdadero entusiasmo del niño, una cosa es la reiterada motivación del anuncio, en la realidad, ya en el “frente al frente”, la expectativa del niño puede cambiar en función de otras opciones que pueda ver, sentir, y revisar.
  • Rechace por muy favorable que sea el precio, juguetes con etiquetas que tapen información de origen o rotulados.
  • Evite comprar juguetes con olores fuertes o colores muy brillantes, cromados y/o metalizados porque podrían contener plomo, sustancia muy nociva para la salud. Algunos ejemplos son los juguetes artesanales de madera o metálicos barnizados o pintados, los de caucho, goma o plástico blando, los libros de cuentos impresos con tintas a base de plomo o los cosméticos para niñas como sombras, esmalte para uñas o lápiz labial.
  • En especial en juguetes para niños menores de tres años, verifique que sean "sólidos y bien hechos", esto es, que no permitan que al ser manipulados, golpeados, mordidos, estirados o succionados, se desprenda pintura, extraiga algún trozo, o se descomponga en piezas pequeñas que se puedan tragar o inhalar. No pueden estar fabricados con materiales que aumenten de tamaño si se mojan con saliva. Los elaborados con tela, como los peluches, deben ser resistentes al fuego, al tiempo que ojos, orejas, adornos, etc, estar fuertemente adheridos para evitar que se desprendan.
  • Los juguetes funcionales deben adjuntar en castellano, las instrucciones de uso y precauciones que hay que seguir.
  • Los juguetes químicos deben indicar su posible peligrosidad y las precauciones que hay que adoptar.
  • Verifique triciclos, caballitos o coches deben ser lo suficientemente estables como para evitar el riesgo de vuelco.

A la hora de adquirir un juguete eléctrico téngase en cuenta que:

  • La tensión eléctrica en ninguno de sus componentes podrá exceder de 24 voltios
  • Las partes del juguete en contacto, o que puedan entrar en contacto con una fuente de electricidad capaz de provocar una descarga eléctrica, así como los cables u otros conductores por los que se lleve la electricidad a tales partes, deberán estar suficientemente aislados y protegidos mecánicamente para evitar el riesgo de descarga.
  • Debe garantizarse que las temperaturas máximas de funcionamiento que alcancen todas las superficies directamente accesibles no provocarán quemaduras al tacto.
  • Los niños son curiosos por naturaleza, por lo que hay que tener en cuenta el hecho de que estos compliquen lo máximo posible el acceso al compartimiento de las pilas, el cual debe ser mediante el uso del destornillador, y no por trabas o placas deslizables.

De todas formas en cualquier caso, conserve el tiquete de compra que servirá como resguardo en caso de reclamación, y si al niño le resulta más entretenida la caja que el juguete mismo, no se estrese, los niños son niños…!

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