Lo que los empleadores deben saber sobre el suministro de calzado y ropa de labor a los trabajadores de los sectores público y privado

Cuando el trabajador devenga un salario bajo, entendiéndose por tal el cercano al mínimo legal, las posibilidades de que ese trabajador pueda cubrir los gastos de su sostenimiento  con dicho salario son muy escasas. Y si a eso se le agregara el tener de asumir  el costo del calzado y el vestido que utiliza en la ejecución de sus labores, la situación económica del trabajador se haría aún más crítica.

Basado en esa consideración, el legislador estableció lo siguiente:

  1. Los trabajadores cuyo salario sea igual o inferior al equivalente a dos veces el salario mínimo legal mensual ($ 1.378.910) tienen derecho a que su empleador les suministre cada cuatro meses, en forma gratuita, un par de zapatos, una camisa y un pantalón (o un overol), en el caso de los varones; y un par de zapatos, una blusa y una falda (o una bata, o una blusa y un pantalón) en el caso de las mujeres. En climas fríos procede también la entrega de una chaqueta o chompa.
  2. Dichas entregas debe hacerlas el empleador, a más tardar, en las siguientes fechas: 30 de abril, 31 de agosto y 20 de diciembre.
  3. Las prendas que componen la dotación en comento deben ser apropiadas para la clase de labor que realiza el trabajador y adecuadas al clima del lugar. Así, no resultaría razonable que en regiones de temperaturas altas se le suministrara vestidos propios de clima frío, y viceversa. De la misma manera, la ropa debe ser ajustada a la estética, de tal suerte que el trabajador no luzca ridículo ni estrafalario. De ahí que resulte desconsiderado e incluso ofensivo para el trabajador el ser obligado a usar prendas atiborradas de avisos de propaganda de la empresa empleadora, a menos que se trate de un payaso contratado específicamente para esos fines.
  4. Ahora bien, si la empresa desea que todos los trabajadores de la entidad, incluidos los excluidos de dicho beneficio por la ley, luzcan las mismas prendas, vale decir, que se uniformen, deberá asumir los costos que esa decisión demande, toda vez que no podría obligar a ese contingente de trabajadores a correr con los gastos a que habría lugar. De la misma manera, si los trabajadores desean vestirse con prendas costosas, esto es, de valor superior al propio de las dotaciones que le suministra el empleador, deberán dichos trabajadores asumir el mayor valor. La ley no lo dice, pero tampoco lo prohíbe.
  5. En el sector privado sólo tienen derecho al suministro de calzado y vestido de labor los trabajadores de planta, más no los contratistas.
  6. Y en el sector público tienen ese mismo derecho los trabajadores permanentes vinculados mediante relación legal y reglamentaria o por contrato de trabajo, que prestan sus servicios en los ministerios, departamentos administrativos, superintendencias, establecimientos públicos, unidades administrativas especiales, empresas Industriales y comerciales de tipo oficial y sociedades de economía mixta tanto en el orden nacional como en las entidades territoriales.
  7. Para que el trabajador cause el derecho a recibir las dotaciones, debe haber laborado al menos durante tres meses en el cuatrimestre en que según la ley procede dicha entrega. Así, al llegar el 30 de abril, sólo podrán recibir la dotación los que hayan trabajado al menos tres meses durante el lapso comprendido entre el 1º de enero y el 30 de abril de ese año, y así sucesivamente.En el anterior orden de ideas,  si el trabajador ingresa a trabajar el 15 de febrero, sólo recibiría la primera dotación el 31 de agosto, pues a 30 de abril no contaba con al menos tres meses de servicios.
  8. Una inquietud que frecuentemente nos plantean los lectores es si al terminar el contrato de trabajo el trabajador está obligado a devolver a la empresa el calzado y la ropa que se le ha entregado como dotaciones, pues según comentan, algunas empresas exigen su devolución, y condicionan el pago de “la liquidación final” a que se produzca dicho reintegro.  Pues bien, la respuesta es NO, porque la ley habla de suministro de dotaciones y no de préstamo de dotaciones.
  9. Durante la vigencia del contrato de trabajo la entrega de las dotaciones debe hacerse obligatoriamente en especie. Por tanto, al empleador le está prohibido hacerlo en dinero o mediante bonos redimibles con objetos distintos.
  10. Si a la terminación  del contrato de trabajo el empleador tiene pendiente la entrega de una o varias dotaciones, deberá redimir dicha obligación mediante el pago de la indemnización de los perjuicios que le causó al trabajador al obligarlo a usar su propia ropa en la ejecución de la labor.  Por tanto ya no se admitiría que el empleador le entregara al trabajador los vestidos y los zapatos adeudados. En caso de demanda, el avalúo de tales perjuicios se haría por intermedio de un auxiliar de la justicia.
  11. El trabajador que recibe las dotaciones en comento queda obligado a usarlas durante la prestación del servicio, y si se niega a ello, el empleador quedará liberado de la obligación de suministrarle las dotaciones del período siguiente. Pero en ese caso el empleador deberá informar de ello al Inspector de Trabajo, y en su defecto, a la primera autoridad política del lugar (generalmente, el alcalde).
  12. Finalmente vale advertir que el no suministro de las dotaciones no da lugar a condena por indemnización moratoria pero sí al pago de indemnización de perjuicios, tal como ya se indicó.

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6 Opiniones
  1. Leonardo Alberto Osorio Bedoya dice:

    Totalmente de acuerdo con Claudio, ademas de la mala utilización, los empleados retirados venden o regalan su dotación a personas en situación de calle colocando en ridículo el buen nombre de las empresas.

  2. Claudio dice:

    En mi opinión el empleado si debería devolver a la empresa las dotaciones que no haya usado ya que se trata de ropa de trabajo destinada para una función especifica en la empresa. Por ejemplo los funcionarios de empresas de servicios públicos. Esa ropa ya no les sirve para nada en cambio si se presta para que utilizando esas dotaciones se presenten delitos por suplantación de personal.

    • Alonso Riobó Rubio dice:

      La improcedencia del reintegro de las dotaciones al terminar el contrato de trabajo obedece a varias razones:

      a. Que como se trata de una prestación social, una vez es recibida por el trabajador pasa a ser de su propiedad.

      b. Que la ley no contempla la devolución de las dotaciones.

      c. Que se trata de calzado y vestido que el trabajador ya utilizó para la ejecución de la labor.

      d. Que por tratarse de prendas ya usadas no las podría entregar la empresa a otro trabajador.

      e. Que difícilmente un trabajador aceptaría como dotación zapatos y vestidos viejos.

      El temor de que con esas prendas en manos del trabajador que se va de la empresa se podría atentar contra la seguridad de la empresa, no es razón suficiente para exigir la devolución de las mismas. Es posible que unas prendas sin avisos ni logos pueda asilar un poco tales riesgos.

      Transcribo a continuación un fragmento del pronunciamiento que sobre el tema hizo el Ministerio de Trabajo:

      "El personal tiene derecho a un par de zapatos y un vestido de labor, acorde para desempeñar una función o actividad determinada, es decir; deben ser adecuados a la naturaleza del trabajo ejecutado y al medio ambiente en que este se desarrolla.

      Una vez entregados al trabajador, los elementos pasan a ser de su propiedad y no se puede exigir su devolución ni cuando finalice la relación laboral.

      "En el sector público las entidades definirán el tipo de calzado y vestido de labor correspondiente, teniendo en cuenta aspectos como: la naturaleza y tipo de actividad que desarrolla la entidad; la función que desempeña el trabajador; el clima, medio ambiente, instrumentos, materiales y factores vinculados directamente con la labor desarrollada, así lo precisa el Decreto 1978 de 1989.

      "El trabajador que reciba dicha prestación está obligado a utilizarlo en sus labores y no se puede compensar en dinero, pues está prohibido por la Ley. (...)"

      "El Ministerio del Trabajo podrá sancionar hasta con 5.000 salarios mínimos mensuales a las empresas privadas que incumplan con el reconocimiento de la dotación. Para las entidades públicas, los responsables del tema pueden ser objeto de procesos disciplinarios."

      (Publicado en la página del Ministerio del Trabajo el viernes 18 de marzo de 2016 a las 09:31)

      • Andrés dice:

        Pues la ley tampoco prohíbe solicitar la devolución de los uniformes. Y respecto al término, SUMINISTRAR es: proporcionar o poner al alcance de una persona o cosa algo que necesita. En ese caso no es lo mismo que entregar, regalar, otorgar. Que infiero causan un derecho de propiedad.

        • Alonso Riobó Rubio dice:

          Por su comentario me doy cuenta de que usted no es abogado. Resulta que las dotaciones son prestación social, y como tal, una vez entregadas al trabajador pasan a ser de propiedad de éste. (Son prestaciones sociales: las cesantías, la prima de servicios, los servicios de salud, las prestaciones relacionadas con la maternidad), la pensión, y las dotaciones de calzado y ropa de labor).

          Ahora, si bien la ley no dice textualmente que se prohíbe "solicitar la devolución de los uniformes", el simple hecho de ser una prestación social impide que el empleador pueda válidamente exigir la devolución de dichas prendas.

          Y si subsistiera alguna duda sobre el particular, el interprete tendría forzosamente que seguir el principio según el cual, en caso de falta de claridad de la norma ésta debe interpretarse en el sentido que más favorezca al trabajador.

          Cordial saludo,

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