Los desposeídos y perseguidos se quedan sin a donde ir

Históricamente los desposeídos y perseguiros por las innumerables guerras que ha sufrido nuestro país desde que es país, han huido de sus sitios de origen en busca de un lugar donde por lo menos puedan sobrevivir, y ese lugar lo han encontrado en las selvas del sur y oriente del país, pero en poco eso ya no será posible porque los gobiernos están  entregando esas tierras a las multinacionales.

Cuando se lee la historia patria desde principios del siglo 20, más exactamente desde finales de la segunda década cuando se acentuó la violencia contra los trabajadores que reclamaban mejores condiciones laborales (¿Recuerdan la masacre de las bananeras?) y contra los campesinos que reclamaban tierras, muchos iniciaron los llamados éxodos hacia los sitios del país aún deshabitados y así se colonizaron grandes zonas al otro lado de la cordillera oriental, desde el departamento del Putumayo hasta Arauca.

Nuestro extenso país siempre ha ofrecido un pedazo de tierra disponible para aquel desesperado y sin esperanza, pero ello empieza a dejar de ser una opción para los millones de personas que sufren la pobreza y la violencia.

Esas pocas tierras lejanas que aún quedaban baldías están siendo entregadas a grandes multinacionales, o a empresas nacionales creadas por ministros, senadores, embajadores y familiares y amigos de estos.

Ante ese panorama, no queda lugar a dudas de que la política estatal no va dirigida a desactivar o eliminar las condiciones de pobreza y sometimiento, que se argumenta, es el origen de la violencia que ya casi completa un siglo, sino que parece que hay una firme intención de acentuar esas políticas a pesar del discurso público de inclusión social y económica.

El estado regala las tierras baldías a los que tienen dinero, porque dicen los políticos que los pobres no tienen como explotarlas, pero además el estado otorga multimillonarios subsidios a esos empresarios a los que se les ha entregado la tierra. Gran paradoja y contradicción, puesto que lo lógico es que esos subsidios fueran entregados a esos campesinos pobres para que pudieran explotar la tierra, pero claro,  luego el gobierno se quedaría sin argumentos para privilegiar a sus amigos y compadres.

Esa política por supuesto ha causado un gran malestar social que ha degenerado en protestas, y el gobierno en lugar de revertir los hechos que han conducido a ese clima de crispación y desesperación, con gran prisa se ha presentado un proyecto de ley para enviar  a la cárcel a quien utilice las vía de hecho para protestar, y parece ser que eso es lo único que han conseguido quienes lideraron las últimas protestas, que los envían más rápido la cárcel, pero dirán algunos que eso es mejor a que los maten a balazos, como ha  sido costumbre desde la gran masacre de las bananeras hasta los últimos tiempos en que el sindicato de la empresa liderada por el actual ministro de agricultura fue menguado a punta de bala según recientes denuncias públicas. Gris panorama acecha a nuestro país.

MÁS SOBRE

Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.

Siéntase libre de opinar

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces. Si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador. Por último, trate de no escribir en mayúscula sostenida, resulta muy difícil leerle.