Los premios entregados al trabajador respecto al Iva

Inicio » Impuestos. » (11 / 09 / 2012 )

Algunas empresas tienen como política de incentivos o de remuneración, entregar a sus trabajadores algunos premios, y frente a esta práctica, surge la inquietud respecto al efecto que pueda tener frente al Iva.

La entrega de premios se puede dar de dos formas:

  1. La empresa compra los productos a un tercero para entregarlos al trabajador como premio.
  2. La empresa saca los productos de su inventario para entregarlos al trabajador como premio

En el primer caso, es evidente que se trata de un gasto, por cuanto el producto que se compra no se lleva al inventario para luego venderlo, sino que se entrega directamente al trabajador como premio, por lo tanto  el Iva que se page, por ser un gasto, es descontable, y  cuando se entrega el premio al trabajador no se genera Iva, por cuanto no se está retirando del Inventario, y en consecuencia no se configura el supuesto contemplado en el literal a del artículo 421 del estatuto tributario, que supone venta toda transferencia de dominio a título gratuito, que en este caso, tampoco es gratuito debido a que se entrega como contraprestación al desarrollo de una actividad o cumplimiento de una meta por parte de los empleados.

En el segundo caso, esto es cuando el premio que se entrega a los empleados es retirado del inventario, no existe claridad respecto a si se genera o no el Iva, y la Dian se inclina por creer que sí, puesto que en efecto existe un retiro físico del inventario lo que es suficiente para que se cumpla el supuesto contenido en el literal a del artículo 421 del estatuto tributario.

En reciente fecha (22 de mayo de 2012, expediente 17996), la sección cuarta del consejo de estado profirió una sentencia que puede resultar esclarecedora frente a este tema:

No obstante, la actuación administrativa demandada pretende hacer ver ese gasto como un hecho generador del IVA por el solo hecho de la entrega de los premios o incentivos que realiza la demandante a sus promotoras en un momento posterior al de su adquisición, cuando se trata de dos situaciones jurídicamente diferentes, ya que no existe una presunción de donación a título gratuito sino la entrega real de una bonificación o incentivo por gestión personal del vendedor que no puede asimilarse desde ningún punto de vista a una operación de “venta”.

En efecto, la DIAN parte de un supuesto equivocado al confundir en este caso un gasto con una transferencia de bienes corporales muebles a título gratuito, para así encuadrarlo dentro del literal a) del artículo 421 E.T., que establece una de las presunciones de venta desde el punto de vista fiscal en el impuesto sobre las ventas. Se advierte que los hechos que se consideran venta en el ordenamiento tributario son taxativos y de los previstos en la norma mencionada, no puede concluirse que la entrega física de los premios previstos dentro de una política de incentivos dentro de la actividad de una empresa pueda considerarse como una venta.

 

La Sala insiste en que en el sub examine la adquisición y entrega de premios como parte de una política de incentivos es solo un gasto para la demandante, pues representa una salida de recursos que está indirectamente relacionada con su actividad productora de renta, sin que por el hecho de la entrega material de los premios a las promotoras pueda desvirtuarse su condición de gasto y ello impida que reciba integralmente el tratamiento que la ley le asigna como tal desde la adquisición de los premios a terceros hasta su entrega a las beneficiarias por metas cumplidas, porque esas son las características del gasto que se analiza en esta oportunidad.

En el IVA se gravan las operaciones de venta de bienes corporales muebles, la importación, la prestación de servicios y otros actos asimilados a los primeros. Es en ese contexto que debe realizarse una labor hermenéutica adecuada de las presunciones de venta consagradas en el artículo 421E.T. En el sub examine, aunque se trata de contratos traslativos regidos por el principio de consensualidad -que se transmiten o adquieren por el simple consentimiento contractual sometido al cumplimiento de la condición- lo cierto es que parte de la remuneración del contrato está constituida por los premios que se obtienen por los logros, como el mismo contrato lo demuestra.

Así, cumplida la condición, el contrato significa el título traslaticio y la simple entrega, el modo, de manera que las promotoras beneficiarias pasan a ser propietarias desde el momento de celebración del contrato, al paso que la entrega de la cosa no es algo diferente al cumplimiento de la prestación por parte del empresario, quien debe cumplir una forma específica mediante la compra y transferencia de la especie convenida, tal como se prueba con la contabilización de los bienes como gastos diferidos, pagados por anticipado, que se van cargando a la cuenta de gastos operacionales al tiempo del cumplimiento de la obligación pactada o prometida.

En esas condiciones, el título en el que se reciben los bienes es originario dado que el reconocimiento del premio es un acto declarativo de una relación preexistente ya establecida entre las partes (empresa y promotoras de venta).

Así pues, analizado el papel que juegan dentro de la actividad de la actora los incentivos y premios, se concluye que la entrega no puede ser vista sino como el gasto en que incurre XXX con el objeto de contribuir a incrementar sus ventas. La Sala reitera que en este caso no puede aislarse lo que el gasto representa en su conjunto para ver en él un hecho generador del IVA.

Hay numerosos ejemplos de traslaciones de dominio que no son asimilables a venta ni generan IVA dentro de la estructura misma del tributo, que busca gravar el valor agregado por cada responsable en la cadena de producción y distribución, como ocurre con las remuneraciones en especie, traslación de títulos de crédito y otros derechos relacionados con el trabajo personal”.

La interpretación que hace el consejo de estado permitiría concluir que cuando el trabajador es remeneado con premios, aun cuando estos sean retirados del inventario no se generaría Iva.

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Una opinión
  1. GUSTAVO dice:

    Es un gasto pero no deducible ya que no tiene relación de causalidad

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