Los trabajos universitarios en grupo

El “trabajo en grupo” es tanto un elemento fundamental y muy útil de formación, de aprender a aprender tanto del aspecto disciplinar como del de interacción personal, como un socorrido recurso del mal docente y una “salvación” para el mal estudiante, que enmascara su falta de esfuerzo en tiempo e intelectual.

Cuando no son dirigidos, monitoreados permanentemente en cuanto a la actividad que desarrolla cada integrante del grupo y evaluada ésta, se convierten en lo que todos hemos experimentado en general en ellos:

Un participante que lidera, organiza, distribuye el trabajo y generalmente redacta o hace los cuadros, ahora en “prezi” y antes en “power point”, aunque esa gestión se le puede recomendar al que tiene más habilidad para ello, quizás uno o dos miembros del grupo, no más, que buscan información y aportan, unos que observan pasivamente, y otros totalmente despreocupados, que van en coche porque si los que trabajan han trabajado bien, y la nota es buena, se benefician de ella.

Si el grupo es de tres, Uno lidera y redacta y presenta, otro algo aporta y el tercero observa. Si es de más de tres, igual uno lidera, cuando más dos aportan, y los demás unos al menos observan pasivamente y el resto, nada.

Si el tema del trabajo es “pedaceable” por sus componentes o extensión, y casi siempre lo es, peor dolor, pues generalmente cada miembro del grupo de los que trabajan, se encarga de una parte y la realiza, totalmente independientemente de los otros miembros del grupo, sin compatibilizarla ni integrarla, ni saber que hicieron los demás.

El resultado es una colcha de retazos, sin hilo conductor, sin coherencia con el objetivo del trabajo, casi siempre propiciado por el docente que acepta complacido que cada estudiante presente “su parte”, sin preocuparse qué sabe, qué ha aprendido de la otra. Asume, incorrectamente, que como uno del grupo conoce el tema, los demás del grupo y de la clase, lo conocen.

El trabajo en grupo, el trabajo de cada componente en el grupo debe ser monitoreado, evaluado, con nota, permanentemente, por el docente, asegurándose de que:

Todos los componentes del grupo realizan trabajo de investigación de fondo, de análisis y conceptualizan, concluyen.

No haya simples observadores pasivos, y menos miembros que se limiten a realizar actividades de forma, sin contenido intelectual  como conseguir datos aislados, elaborar presentaciones, hacer conexiones “sociales” con fuentes, y similares.

Cada integrante del grupo, o subgrupo, en sesiones conjuntas, suficientes, explica a los otros el desarrollo de su trabajo y las conclusiones y  entre todos realizan la integración de lo que cada uno ha hecho, y obtienen conclusiones globales que contribuyen efectivamente al cumplimiento del objeto del trabajo, no de su propio trabajo individual.

Es quizás el aspecto fundamental que debe tener el “trabajo en grupo”, el logro que el buen docente, el maestro, debe buscar: Que cada subgrupo o miembro del grupo, sin haber tenido que gastar tiempo en investigar todos los aspectos del tema, (Ahí está el ahorro y eficiencia) los comprenda por haberlos recibido, “molidos” de quien los investigó, y los relacione con el todo.

El seguimiento por parte del docente debe hacerse tanto através de reuniones con cada subgrupo o miembro de grupo que esté trabajando para apreciar su esfuerzo intelectual, (Búsqueda de fuentes, búsqueda de información cualitativa y cuantitativa, análisis, conceptualización, relación) y de, mucho más importante, reuniones de “integración” para apreciar que tanto sabe, que tanto ha aprendido, un miembro o subgrupo de lo que otro aporta, y que tanto entiende el “total”.

Los insufribles “cortes”, tanto para los docentes como para los estudiantes, momentos en que los docentes deben dar notas, que generalmente son 3, lo que busca más la comodidad que la eficiencia de la administración académica, atentan contra el propósito formativo.

Las notas deberían ser producto de una calificación muy frecuente, ponderada por su importancia para el cumplimento del objetivo, de la calidad del desarrollo del proceso, y de los resultados, con un mayor peso en el aspecto de comprensión de la integralidad del asunto y los factores que la influencian.

Si como es usual en Colombia, el “semestre académico” contiene 16 semanas, la nota del curso, que es la apreciación del esfuerzo y logros del estudiante, debería estar constituida por al menos 10 evaluaciones, cada una del proceso y logros, parciales y del todo.

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