Maneje el Email Marketing, no deje que le maneje él a usted

Cualquiera que se haya interesado en el Email Marketing y haya tratado de iniciar una campaña utilizando este medio, sea del tipo que sea, sabe del riesgo que hay de que, al final, el email acabe dominando casi todas las horas de su día.

Esto se debe a que, al principio, usted cree que se va a limitar a enviar su email a sus dos mil suscriptores, y ahí va a acabar el trabajo. Pero lo cierto es que, desde el momento en que realiza el envío, empiezan a llegar respuestas. Y usted, claro, debe responder, ¿no?

Como puede suponer, esto puede convertirse en algo tedioso y, además, improductivo. Por ello, en esta ocasión, vamos a hablar acerca de cómo manejar el email marketing sin permitir que éste nos domine a nosotros.

Cierre la pestaña o la App del email

La primera gran medida que hay que tomar, es la de cerrar la pestaña del navegador que siempre tiene abierta para el email (o la App). Parece una obviedad, pero es importante señalarla, porque muchos de nuestros lectores (incluso los que no realizan email marketing) padecen una grave adicción a esta pestañita.

Seamos sinceros... ¿Acaso no despierta una cierta dosis de endorfinas el hecho de ver que tenemos un email nuevo en la bandeja de entrada? ¡Claro que sí! Alguien se está comunicando con nosotros, y eso siempre es positivo. Y lo más peligroso: También es adictivo.

Y si, además de eso, está llevando a cabo una campaña de email marketing, no solo tiene esa dosis de endorfinas, sino que, además, siente la obligación de contestar... Al fin y al cabo, son sus clientes, ¿no?

Por esa razón, cierre la pestaña del email, y revísela a unas horas concretas y por tiempo limitado. ¡No viva pendiente del email o no vivirá!

¿Tan importante es esto?

¡Por supuesto! No lo sería si usted se tuviera que dedicar durante ocho horas a revisar los emails. Si ese fuera su único trabajo, no habría problema. Pero lo cierto es que tiene muchísimas más cosas que hacer, y si cada diez minutos tiene que acudir a su buzón de entrada para ver qué sucede, le resulta materialmente imposible centrarse y focalizarse en hacer otra cosa.

Está demostrado científicamente que si nos concentramos en realizar una tarea, y nos sacan de esa concentración durante solo un minuto, después tardamos otros diez en volver a alcanzar el grado de concentración que teníamos.

Por lo tanto, estar constantemente pendientes del email, nos hace bajar la productividad.

Consejos sencillos para dominar el email

Aclarados los dos puntos más importantes, vamos a ver algunos consejos simples con los cuales usted podrá tener el trabajo relativo al email completado sin que éste le quite tiempo de sus otros trabajos (que son tanto o más importantes):

  1. Divida su tiempo y actúe en consecuencia: Diferencie con claridad el tiempo que le dedica al email (contestar dudas, enviar a spam lo que no le interesa, enviar la newsletter, etc), y el tiempo que le dedica a otras labores. ¡Y respete esos horarios! Si está trabajando en la redacción de un contenido, no abra su email.
  2. Si lo anterior no funciona, deje el email para la mañana y la noche: Esta es una técnica que a mí, en lo particular, me resultó tremendamente útil. El problema de la anterior solución es que siempre tendremos la tentación de terminar un poco antes el tiempo de trabajo, y alargar un poco el tiempo del email. Sin embargo, si usted se dedica por entero al email durante una hora por la mañana y otra hora por la noche, podrá quitarse de encima el grueso de emails, y no tener ese sentimiento de que “hay alguien esperando una respuesta”. Si lo considera oportuno, puede añadir una hora adicional antes o después de comer.

¿Y si la gente se queja?

La gente no va a quejarse. Esa gente, al igual que usted, sabe que no puede dedicarle las 24 horas del día a contestar emails, porque entonces usted no tendría vida.

Sé que cuando se empieza en el mundo del marketing, especialmente en aquellos apartados donde existe una mayor relación e interacción con los clientes y usuarios, se tiene la sensación de que todo depende de uno, y que sin su presencia, algo malo ocurrirá.

Pero no es así. Al cliente que le ha enviado un email, no le importa en exceso si se lo contesta a las 8 AM o a las 2 PM. En todo caso, si su problema es urgente, le avisará por otras vías, como las redes sociales de la empresa o con un ticket en su página web.

Las respuestas a una newsletter, por ejemplo, no son prioritarias. Y sus clientes lo saben tan bien como usted.

Como ve, hay que tomar algunas medidas básicas para lograr que el email marketing (y el email en general) no domine la vida de la persona que hay detrás. Si eso ocurriera, poco importa que realice la mejor campaña de email marketing, porque su empresa desaparecerá... ¡Porque no está trabajando en el resto de aspectos! Dedique al email el tiempo que se merece, y no deje que éste le robe más que ese tiempo.

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