Me despidieron de la empresa porque estoy enferma y me alistaba para una cirugía. ¿Qué puedo hacer?

Una señora nos ha planteado la siguiente inquietud: 

“Trabajé en una empresa durante varios años con contrato a término indefinido. Desde hace un tiempo sufro de hipertiroidismo, enfermedad  que venía siendo controlada. Hace un año recaí y mi salud se ha visto muy afectada, al punto que he tenido incapacidades de manera regular. En diciembre estuve hospitalizada por 6 días y desde ese momento empecé a tener inconvenientes,  ya que al reintegrarme a mis labores encontraba reclamos y mala cara por lo sucedido. Hace pocos días logré que me autorizaran una cita con cirujano de cuello y cabeza para operarme la tiroides y así hacer más manejable mi enfermedad; allí contaba con un servicio de medicina prepagada. El mismo día que comenté que había sido remitida al cirujano, me entregaron la carta de despido aduciendo iliquidez financiera de la empresa y recorte de personal. Quisiera saber si en mi caso puedo demandar, ya que salgo de la empresa muy enferma, me encuentro mal psicológicamente y mi situación económica se está viendo muy afectada debido a la pérdida del empleo. Aunque me anunciaron que sería  indemnizada por el despido sin justa causa, eso no compensa los perjuicios que me ocasiona perder el trabajo.”

A comienzos del siglo pasado el escritor italiano Giovanni Papini le entregó a la historia la siguiente frase: “El dinero es el estiércol del diablo”.

El año pasado el Papa Francisco tomó esa frase para mostrarle a la comunidad católica del mundo, cómo el dinero convierte al hombre en idólatra y lo corrompe. Como idólatra, le rinde culto al dinero. Y como ser corrupto o corrompido, es capaz de realizar las más viles acciones.

La ambición por el dinero le apaga la voz a la conciencia y por eso el ambicioso no la escucha, éste puede realizar las acciones  más viles sin inmutarse, sin perturbase;  lo tiene claro: el fin es el dinero y eso no le permite distraerse en cuestiones para él accesorias como los sentimientos, la ética, la solidaridad, el compromiso social, etc.

El caso que plantea la señora es un ejemplo de ello. Lanzar a la calle al trabajador en el preciso momento en que éste más requiere del empleo no tiene ninguna justificación, pero sí admite una explicación: la obsesión por el dinero.

Y es que cuesta trabajo entender cómo un empleador puede tranquilamente empujar al abismo del desempleo y la desprotección a un trabajador enfermo, pobre y con hijos, sin que medie justa causa,  y sin que eso le quite el sueño. Está visto, que a algunos empleadores el trabajador sólo les interesa mientras esté en condiciones de producir, de rendir;  enfermo o discapacitado es un producto desechable, del cual es preciso deshacerse lo más pronto posible. Así como en la época de la esclavitud los amos arrojaban a los esclavos enfermos a las fauces de los tiburones, pues curarlos, alimentarlos y vestirlos les representaba una carga que no estaban dispuestos a llevar, en los tiempos actuales muchos  trabajadores enfermos no corren mejor suerte.

Y si bien es cierto el legislador ha diseñado leyes que le ponen talanqueras a esas expresiones del poder absoluto del dinero, esos mecanismos de disuasión no siempre funcionan. Unas veces porque el mismo dinero se utiliza para removerlas, y otras, porque el trabajador carece de los recursos económicos necesarios para cubrir los costos del largo y tortuoso proceso judicial que tendría que adelantar. Además, se dan casos  en que el trabajador debe enfrentar dos contrapartes: el empleador y el juez.

Sin embargo, y a pesar de todo lo anterior, el trabajador tiene el derecho  y el deber de utilizar los instrumentos que la ley ha puesto a su alcance para defenderse de esas agresiones. Así por ejemplo, el legislador le ha negado eficacia al despido cuando éste afecta al trabajador enfermo, a la mujer en embarazo o en maternidad, y  al discapacitado, en los casos en que el despido se produce sin haberse solicitado y obtenido previamente la autorización correspondiente de parte del inspector de trabajo. En esos casos la acción de tutela es quizás el recurso más expedito y eficaz para enfrentar y doblegar la arrogancia del empleador abusivo e inhumano, y lograr el reintegro del trabajador.

Consecuente con lo anterior, nuestra respuesta para la consultante es que haga uso inmediato de la acción de tutela. Si no se siente en condiciones de elaborar personalmente la demanda, puede acudir a la personería del municipio donde reside, allí le deben colaborar con su redacción. O si lo desea y tiene con qué, puede contratar los servicios de un abogado. En esos casos el valor de los honorarios no suele ser alto.

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13 Opiniones
  1. Andrés García dice:

    Lamentable publicación. Muy lamentable. Aunque no es deseable que alguien esté en una enfermedad, el culpable de la enfermedad NO ES EL EMPLEADOR. Por ende y en pro de eso que creemos que es JUSTICIA o lo que DEBE ser LA JUSTICIA, el empleador no es el que deba PAGAR "los platos rotos" de una enfermedad que tenga el empleador. Advierto, es lamentable, que alguien tenga que padecer una enfermedad; pero ya padecida, ESO NO SIGNIFICA, aunque el estado si culpa y hace responsable al empleador, de que a éste le sea justo SER EL RESPONSABLE Y MANTENERLE. Para eso están lo "seguros" como la ARL si la culpa estuvo en el desempeño de las funciones o la EPS o AFP si es una causa general.
    Pero culpar, responsabilizar y criminalizar al empleador porque el empleado se enfermó; es de mezquinos. Por si lo quieren desconocer, las empresas se crear para producir.. (Si lo sé el mundo es horrible, pero es el que creamos y dejaron crear sus padres para ud) por ende las empresas contratan los servicios personales y/o profesionales para producir (sí lo sé: MALDITO mundo) y en contraprestación el empleador no solo debe pagar por los servicios que se prestan, sino que debe hacer aportes de responsabilidad social a la salud, la pensión, y bienestar del empleado como la caja de compensación, y aunque ahora disfrazados con CREE, tenemos los impuestos por emplear como el SENA y otra que no recuerdo. En conclusión, las empresas son simplemente eso EMPRESAS, creadas para producir y generar dividendos del demonio y maldecido dinero.

    Las empresas no son beneficiencias, tengan eso muy claro antes de emitir un juicio de valor. Y aunque "CREAN" inocentemente que la EPS es quien paga, en la practica NO ES ASÍ, sí ILUSOS. Es el empleador quien debe pagarlo SIEMPRE y luego solicitar a la EPS el reintegro del dinero, que ustedes ya imaginarán como es: llenar un formulario, sacar fotocopias, solicitar y pagar por certificado al banco para la cuenta bancaria, certificado $$ de cámara comercio y si no tiene mensajero, ir tomar ficho, hacer fila y esperar que no le coloquen trabas. y esperar que al mes le paguen "LO QUE QUIERAN ELLOS DEVOLVERLE", por que nunca es el 66.6% de lo que uno debió pagar.

    Pero aún así, ILUSOS, si la persona no asistió a trabajar por motivo de la incapacidad por su lamentable enfermedad, el empleador deberá pagar PRIMA, y CESANTÍAS e inclusive LAS VACACIONES (que es un adelanto). PERO todo eso sin haber ido un solo día a trabajar, sin haber producido absolutamente nada para la empresa, recargando el trabajo en los demás compañeros, y generando y causando una carga. Consideren, que entre las dos partes acordaron prestar y pagar por los servicios que el empleado puede prestar a la empresa, y durante 6 meses NO PRESTÓ NADA. Y Como digo, es una lástima que alguien se enferme y padezca cualquier enfermedad, pero señores, señoras, jueces, y cuanto degenerado lea esta opinión: NO ES LA CULPA, NO ES LA RESPONSABILIDAD Y NO TIENE QUE PAGAR POR ESO, EL EMPLEADOR. La ley criminaliza al empleador, lo responsabiliza de todo y es el culpable de todo... y está bien, lo acepto y tengo muy presente que la mejor solución es terminar mi empresa, antes de que me salga un problema de estos, ya me basta con mis empleados, que tienen que desayunar a las 08:05AM (salen) cuando entran a trabajar (marcan entrada), no lo pueden hacer como los demás mortales a las 6AM, o 7AM o 30 minutos antes de camino a la empresa... y es que los empleados somos y fuimos abusivos.
    Por último, soy empresario, tengo 3 empleados. Y hoy sé lo que es pagar una nómina, por todas lo que la ley me impone, no corro el riesgo de contratar una mujer, no por ser mujer, porque tengo madre, abuela, hermana y algún día tendré una hija, no es por eso, es porque la ley, el estado y los abogados y los columnistas me imponen y de ante mano me castigan y criminalizan si lo hago. PERO antes de eso fui empleado para 3 empresas: fui un empleado leal y correcto en mi primer empresa, años después me di cuenta que él no pagó 1 año y medio salud y pensión, y como nunca lo necesité y no me di cuenta, además que de sacaba plata de la empresa y empleados para él y se demoraba en los pagos cada mes de la nómina. Luego trabajé para una empresa del estado TODOS eramos malos empleados, robabamos, no trabajabamos, pero hacíamos que todo funcionara. Era una empresa del estado y ésta nunca pierde y siempre ganamos allí. Luego mi tercer empleador muy bueno, cumplido, honrrando, honorable. Pero ya no era un buen empleado, pero eramos pocos y ya sabía como hacer incapacitarme sin tener nada. HASTA ahí tuve una idea y la desarrollé, y como independiente luchando día a día me sostuve y comenzó a producir y darme utilidad luego de 10 años de esforzarme. Ahí contraté a un amigo, luego a un familiar y ahora tenemos otro compañero, trato de ser correcto como quisiera que fueran conmigo, pero uno ve como ellos abusan.
    ....
    Concluyendo, no veo como esta columna y las sesgadas opiniones de los demás, me hacen parecer que ha sido demasiado por la empresa sostenerla y despedirla con indemnización a la persona sabiendo que muy posiblemente la persona no trabaje y tengan que seguirle pagando sin tener que trabajar. NO VEO PORQUE EL EMPLEADOR DEBA PAGAR LOS PLATOS ROTOS DE SU ENFERMEDAD por más duro que suene las cosas son como son. Ya quisiera ver a cada uno de ustedes PAGANDO por la señora, simplemente porque el empleador un día decidió contratar sus servicios. Pero con esta columna, más el estado y sus leyes sé que como empleador soy no menos que un criminal, no más que un narco o paramilitar, que abuso de ellos, los exploto, los esclavizo. Algún día seré feliz sin mi empresa, fuera de éste país y que cada uno de ellos sea responsable la empresa que quiera adoptarlos y ser responsable por todo lo que pase en sus vidas.

    PD: para que vean como escribir sandeces es de horrible.

  2. Jose Villa dice:

    Encontré en actualicese.com el siguiente editorial el cual pienso encaja perfectamente en este caso:

    Estabilidad laboral reforzada en circunstancias de enfermedad del trabajador
    Publicado: junio 27, 2016 Última Actualización: junio 24, 2016

    Cuando un trabajador se encuentra en situación de debilidad manifiesta por motivos de discapacidad o enfermedad, cuenta con una estabilidad laboral reforzada; por lo tanto, para que su empleador pueda despedirlo debe agotar previamente el requisito de solicitud de autorización al Inspector de Trabajo para que este avale el despido.

    La Constitución Política, la jurisprudencia y diversas normas nacionales protegen los derechos de todos aquellos que por condiciones económicas, físicas o mentales se encuentren en situación de debilidad manifiesta. Lo anterior a través de mecanismos de protección según el tipo de debilidad y los diversos campos en que las personas en dicha situación puedan resultar afectadas en sus derechos.

    Por lo anterior, en aras de promover una protección frente al derecho del trabajo, se ha creado la figura de estabilidad laboral reforzada, la cual busca proteger a los trabajadores de posibles actos discriminatorios o violatorios de derechos perpetuados por sus empleadores. Un ejemplo de lo anterior es el caso de las mujeres en embarazo o en licencia de maternidad que son despedidas por causa de su estado; otro ejemplo de dichos actos son los que se cometen contra las personas discapacitadas o con algún tipo de afectación a su salud, a las cuales se les finaliza el contrato en virtud a su padecimiento.

    Ahora bien, respecto a los trabajadores en situación de discapacidad o con algún tipo de afectación a su salud, el Estado, en busca de proteger los derechos fundamentales, económicos, sociales y culturales de dichas personas y evitar cualquier tipo de discriminación, creó a través de la Ley 361 de 1997 los mecanismos de integración social de las personas en situación de discapacidad. Dicha norma también señala que todo empleador que desee finalizar el contrato de trabajo de un empleado con debilidad manifiesta, es decir, quien por su estado de salud o discapacidad merezca una mayor protección, requerirá la autorización previa del Inspector de Trabajo para poder llevar a cabo la terminación unilateral del contrato de trabajo.

    Al respecto, la Corte Constitucional señaló en la Sentencia T-316 del 2014:

    “Sobre el particular, en Sentencia T-025 de 2011, la Corte expuso que despedir a una persona en estado de discapacidad sin autorización del Ministerio del Trabajo, es un acto que tiene consecuencias identificables, como lo son: (i) que el despido sea absolutamente ineficaz; (ii) que en el evento de haberse presentado éste, corresponde al juez ordenar el reintegro del afectado y, (iii) que sin perjuicio de lo dispuesto, el empleador desconocedor del deber de solidaridad que le asiste con la población laboral discapacitada, pagará la suma correspondiente a 180 días de salario, a título de indemnización, sin que ello signifique la validación del despido. Además, se deberán cancelar todos los salarios y prestaciones sociales dejados de percibir desde la fecha del despido hasta el momento en el cual proceda el reintegro”.

    Lo anterior significa que si un empleador desconoce la protección causada por la estabilidad laboral reforzada que nace en cabeza del trabajador en situación de debilidad manifiesta y lo despide, deberá asumir la carga de indemnizar al trabajador y reconocerle el pago de los salarios adeudados hasta la fecha de reintegro.

    Enfermedades no consideradas discapacidad también son amparadas

    “la estabilidad laboral reforzada que recae sobre las personas con una discapacidad, también es aplicable para aquellas que sufren de alguna enfermedad, aunque esta no sea considerada como una discapacidad”

    En este punto es importante recordar que la jurisprudencia ha señalado que el amparo de la estabilidad laboral reforzada que recae sobre las personas con una discapacidad, también es aplicable para aquellas que sufren de alguna enfermedad, aunque esta no sea considerada como una discapacidad o se trate de una temporal.

    Sobre lo anterior, la Corte Constitucional en Sentencia T-633 del 2011 señaló:

    “La concepción amplia del término «limitación» ha sido acogida mayoritariamente por la jurisprudencia reciente de esta Corporación en el sentido de hacer extensiva la protección señalada en la Ley 361 de 1997 a aquellas personas que se encuentran en un estado de debilidad manifiesta por causa de una enfermedad, sin necesidad de que exista una calificación previa que acredite su condición de discapacitados o de invalidez”.

    “sin importar el tipo de relación laboral existente, todo trabajador en situación de debilidad manifiesta tiene derecho a que se le garantice la estabilidad laboral reforzada”

    Así mismo, la Corte Constitucional ha señalado en diversos pronunciamientos que sin importar el tipo de relación laboral existente, todo trabajador en situación de debilidad manifiesta tiene derecho a que se le garantice la estabilidad laboral reforzada y, por ende, el empleador únicamente podrá dar por finalizado el vínculo contractual mediante autorización del Inspector de Trabajo y por una justa causa.

    Cabe aclarar que la estabilidad laboral reforzada para este tipo de trabajadores se debe entender como relativa y no absoluta, toda vez que si bien se necesita autorización del Inspector de Trabajo para realizar el despido, esto no significa que nunca se pueda desvincular al trabajador. Dicha condición lo que busca es proteger al trabajador de ser despedido por causas relacionadas con su condición de discapacidad o enfermedad. De tal manera que de existir una justa causa el empleador podrá con dicho argumento solicitar al Inspector de Trabajo la autorización, y este comprobará que efectivamente el despido sea por la justa causa señalada y no por motivos de su condición; de hallarlo correcto autorizará el despido.

  3. JUAN RUA M. dice:

    No sé a quienes les está pisando los callos el comentario del Doctor Alonso Riobó Rubio pero aplaudo su valor civil para expresarse de la manera como lo hace esta vez. No es desconocido para nadie que ese es el actuar de un alto porcentaje de empleadores en todos los niveles de tamaño de empresa. Yo entiendo que la función de esta columna es orientar al trabajador que solicita ayuda en muchas situaciones de atropello laboral en la que dicho consultante se considera víctima. La última palabra la tiene siempre el Juez Laboral de turno o las altas cortes dependiendo de la instancia a donde llegue la demanda. Yo, personalmente, aplaudo fuertemente al Doctor Alonso ya que hacía mucho tiempo no leía un comentario tan crudo e interesante como este que nos ocupa; y no entiendo a las personas que escriben censurando la opinión de este muy prestante y centrado profesional del derecho. ¡DEBEN SER EMPLEADORES ACOSTUMBRADOS A PROPORCIONAR ESE MISMO TRATO A SUS COLABORADORES!
    Cordial saludo.

  4. Jose Villa dice:

    Qué tal que el doctor Alonso Riobó Rubio, antes de publicar un artículo tuviera que consultar previamente a Raimundo y todo el mundo en busca de la bendición y aprobación luego de haber sido sometido su artículo a los ajustes que le quieran imponer?

    Siempre habrá contradictores. Pero la realidad no se puede negar. En efecto, hay ALGUNOS empleadores que son esclavistas e injustos, pero también hay MUCHOS empleadores que son justos o se esfuerzan por serlo. Si no existiera la injusticia no sería necesario instrumentar leyes, sin desconocer que también hay leyes injustas, también es cierto que ALGUNOS jueces son injustos. Por otra parte, acaso es mentira eso de que el dinero puede convertir al hombre en idólatra y corromperlo y volverlo cruel e injusto?

    Y en mi opinión el consejo dado es suficiente. Qué le aconsejó?, pues que recurra a la acción de tutela. Si tiene conocimientos relacionados redáctela usted misma, en caso contrario, si no cuenta con recursos, acuda al personero municipal en busca de ayuda, pero si cuenta con recursos acuda a un abogado.

    Desde ya saco el paraguas por si me llega a caer tremendo aguacero.

  5. Rodrigo dice:

    Yo reflexiono: Si el dinero es el estiércol del diablo, sería bueno saber donde desagua su sanitario.!!

  6. manuel botero dice:

    El consejo no es ni malo, pero !! que incompleto !! y falto de apoyo efectivo. Muestra pereza mental y falta de deseo de verdadero apoyo a quienes, muchos, pueden estar en la misma situación.

    Presentar una tutela, para que prospere, no es tan sencillo. Tiene requisitos( caracteristicas ) que la misma CC ha indicado.

    Uno, de gran importancia es indicar cuales y porque, derechos fundamentales se han violado, amen de indicar competencia del juez, inexistencia de la via ordinaria para reclamar la violacion de la norma especifica positiva existente sobre el caso, demostrar el perjuicio, inclusive presunto, y varias mas.

    Porque no orientar al consultante sugiriendole la consulta de las muchas sentencias de la CC que existen sobre el tema para que tenga, el o quien lo apoye, tenga suficientes elementos de juicio, tomados de esas sentencias?

    Porque no indicar las normas del codigo que claramente se estan violando, si las hay?

    Mi opinión personal, por lo que he entendido, es que este blog no es un consultorio, y que si se han de dar orientaciones, genéricas, deben ser completas. Lo considero una obligación moral profesional.

    Van a ver - ya empezaron - la cantidad de consulta de casos individuales.

    Porque no através del manejo del tema de la estabilidad laboral reforzada, dar una orientación general, completa?

    Los invito a hacerlo

    Saludos

    • Alonso Riobó Rubio dice:

      En la práctica judicial es bien conocido el aforismo latino que dice: Da mihi factum, dabo tibi ius, el cual traduce "Dame los hechos, yo te daré el derecho". Con este principio se quiere significar que al juez se le presentan los hechos y como él conoce el derecho hará lo que corresponda.

      Y es en la acción de tutela donde este aforismo tiene cabal aplicación. En efecto, la acción de tutela no exige formalismos de ninguna clase, pues fue concebida para que cualquier persona, independientemente del nivel de conocimientos que tenga, pueda hacer uso de ella, tanto es así que no se requiere la intervención de abogado pues la ley autoriza a las personas para obrar personalmente.

      Debido a esa informalidad de la acción de tutela, la ley no exige que el ciudadano que acuda a ella tenga que hacer exposiciones académicas, ni sustentaciones jurídicas ni jurisprudenciales de ninguna clase, y ni siquiera es indispensable que la persona señale los derechos fundamentales que considere que se le están vulnerado. Basta con decirle al juez qué le ocurre, y listo.

      En el caso de la consultante, sería suficiente que ésta le dijera al juez que fue despedida de la empresa sin justa causa, que le informe de manera breve y concreta sobre su situación de salud y básicamente sobre las incapacidades que ha tenido; que le comente que estaba próxima a una cirugía; que fue despedida sin contar con la autorización del inspector de trabajo; que le aporte la carta de despido, copia de la historia clínica y certificado de Cámara de Comercio. No es necesario que el ciudadano establezca quien es el juez competente, toda vez que puede radicar la demanda en cualquier juzgado, el cual, si no es el competente, remitirá la demanda directamente al competente.

      Como puede ver señor Botero, no era necesario que en mi comentario yo abarcara los puntos que usted señala, máxime que el espacio que se me ha asignado es de apenas 600 palabras.

      En cuanto a la pereza mental que me atribuye, no me extraña: ese es su estilo, y no soy yo quien lo va a convencer de que esa no es la mejor manera de intervenir en un Blog como éste.

  7. Fernando Garcia dice:

    Si bien es cierto, la situación de la señora es muy complicada y las leyes y mecanismos están diseñados para defender a las personas de los posibles abusos, ella puede hacer uso de estas herramientas. también es cierto lo que dice el señor Jose, ya que se nota en la redacción del articulo de Gerencie. com que esta sesgado y generalizando, lo cual no es provechoso a la discusión o tema tratado. Gracias.

    • Alonso Riobó Rubio dice:

      Aprecio su participación, pero disiento en cuanto a que mi comentario es sesgado y que yo estoy generalizando.

      Primero que todo usted no dice por qué es sesgado. Y segundo, el cargo que me hace de que estoy generalizando, es equivocado. Si usted le da una segunda lectura e mi nota se dará cuenta de que en ninguna parte del mismo yo hablo de los empleadores, sino de algunos empleadores.

      Saludos,

  8. marcela dice:

    muy buenos dias doctor mipregunta es yo tengo una hermana la cual trabajo aproximadamente un año y medio en una casa de familia a ella le pagaban toda su seguridad social pero ella resulto enferma del colon y le programaron una cirugia para tratarselo pero al terminar la incapacidad regreso al trabajo y se en contro que la habian despedido eso hace un año que puede hacer ella en este caso?

  9. JOSE dice:

    Siempre he sido un asiduo lector de Gerencie.com y sus articulos en mayoria son resultado de analisis, estudio, interpretación de las normas, etc.
    Leer este articulo en el que basicamente comparan a los empleadores con los esclavistas de hace tres siglos no hace sino generar que su redactor o bien no hace parte del Staff de Gerencie, o es un mal empleado que esta "vengandose" de una muy seguramente justa causa para que alguien lo despidiera.
    No puede uno entender como ha falta de un buen hilo argumentativo y/o una situacion legal cierta, simplemente evoquen a un empleado a generar tutelas sin ningun fin cierto y a emitir conceptos lastimeros pero sin ningun asidero juridico. Alguna vez se han preguntado por el Empleador? Alguna vez han pensado que quiza este empleado estaba mas tiempo por fuera que generando sus servicios a quien mensualmente paga su nomina, sus aportes y sus prestaciones? Saben cuanto le cuesta a una pequeña empresa tener esos empleados que "abusan" de las incapacidades y de cuanto vericueto encuentran para no trabajar?
    Realmente muy decepcionante el articulo proveniendo de una pagina WEB seria como es gerencia.com

    • Alonso Riobó Rubio dice:

      No es cierto que en mi comentario se esté comparando a los empleadores con los esclavistas. Al hacer referencia a los esclavistas lo que se hizo fue poner en evidencia que así como a estos poco les importaba la suerte de los esclavos enfermos, actualmente a ALGUNOS empleadores también les tiene sin cuidado la situación de los trabajadores discapacitados o enfermos.

      Se equivoca cuando trata de descubrir mi perfil. En mi vida sólo laboré con una empresa: el Banco de la República, allí entré siendo muy joven y permanecí hasta cuando salí a disfrutar de la pensión.

      Aquí el tema es que la trabajadora fue despedida sin justa causa a pesar de estar incapacitada y sin permiso del Inspector del Trabajo. Y eso es arbitrario, y la forma más expedita de solucionar el agravio causado a la trabajadora es la acción de tutela.

      En mis notas yo critico severamente a aquellos empleadores injustos y arbitrarios, a los que violan la ley, a los que atropellan a los trabajadores, a los que su obsesión por el dinero los convierte en seres fríos e insensibles. Pero si usted los quiere defender, está en todo su derecho. Yo no soy enemigo de los empleadores, es más, soy empleador y trato de ser lo más justo posible con mis colaboradores. Yo me hice abogado para servir a la justicia, y en ese propósito me mantendré hasta el final.

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