¿Me pueden embargar y quitar un carro que siendo mío no está a mi nombre? Parte II

Veíamos en el apartado anterior, como el entendido general de nuestros conciudadanos frente al enunciado gramatical, “un carro sea mío aunque no esté a mi nombre” nace en el firme convencimiento en cuanto que, la  materialización cotidiana de  hechos de tenencia o posesión les da el carácter de propietario, sin serlo legalmente.

Ahora bien, los  DERECHOS ejercidos sobre las cosas, precisémoslo, los bienes, son  aquellas facultades, potestades, o atribuciones que nos permiten usar, gozar y disponer legalmente de estos en la forma como consideremos acorde a nuestros intereses, siendo el DERECHO DE PROPIEDAD, el derecho supremo por excelencia, que nos permite diferenciar y hacer valer nuestra facultad de disposición frente a quien pretenda un Derecho similar o diferente; a su vez el Derecho de Propiedad para ser exigido y exigible, está reglamentado públicamente bajo control tutelar del Estado, de tal manera que cualquier persona de forma fácil, confiable y segura pueda saber en cualquier momento quien es el propietario legalmente inscrito del bien y por ende, en que condiciones legales se encuentra, garantizando de este manera la transferencia de un propietario a otro, sea reconocida plenamente, en el momento en que dicho registro se perfeccione a nombre del nuevo adquiriente.

Siendo la estructuración del DERECHO DE PROPIEDAD, la base de cualquier comunidad organizada y su regulación férreamente controlada por el Estado, el mismo se concentra restrictivamente sobre bienes inmuebles [que no se pueden mover] y por limitada extensión, atendiendo la significancia que representa para la estabilidad económica del País, de manera especial, sobre algunos bienes muebles [que se pueden mover], concretados en los medios de transporte, de tal forma que contamos con el Registro de Propiedad Inmueble a través de las Oficinas de Instrumentos Públicos, y para estos muebles especiales, el Registro RUNT-entiéndase Secretaría de Transito correspondiente al lugar de matricula- para los vehículos terrestres, el Registro de Aerocivil para  Aeronaves, y el Registro de Dimar para  Motonaves.

En ese entendido, la medida cautelar que persigue el patrimonio del deudor representado en un vehículo de su propiedad, debe estar estructurada en el agotamiento de dos etapas, una formal, el EMBARGO, consistente en la inscripción en el registro público que ese determinado medio de transporte perteneciente al deudor demandado queda fuera del comercio, y una vez inscrita esta referencia, en el agotamiento de la siguiente etapa, de naturaleza material, el SECUESTRO, consistente en el distanciamiento de ese deudor demandado de sus facultades como propietario, hasta tanto el juez que conoce el proceso determine la suerte de dicho bien.

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