Modalidades de inversión extranjera en Colombia

En primer lugar hay que delimitar el tema, y es que en el presente escrito nos ocuparemos de las actividades de inversión extranjera en Colombia que son de obligatoria canalización, es decir, que tienen que cumplir con ciertos requisitos exigidos por el Banco de la República y ser registradas como tal ante la misma entidad de conformidad al decreto 1068 de 2015:

“Artículo 2.17.1.1. Operaciones de Cambio. Defínanse como operaciones de cambio todas las comprendidas dentro de las categorías señaladas en el artículo 4 de la Ley 9ª. de 1991, y específicamente las siguientes:

2. Inversiones de capitales del exterior en el país”

Lo anterior implica entonces que dichas actividades correspondientes a las inversiones realizadas por no residentes en términos cambiarios, además de las utilidades generadas por dichas inversiones hacen parte de un mercado regulado de divisas y tienen que someterse a ciertos requisitos para ser debidamente monetizadas en Colombia y reintegradas al extranjero, así nos los da a entender el siguiente artículo del citado decreto:

“Artículo 2.17.1.4. Negociación de Divisas: Únicamente las operaciones de cambio que a continuación se indican, deberán canalizarse a través del mercado cambiaría:

3. Inversiones de capital del exterior en el país, así como los rendimientos asociados a las mismas.”

Tendiendo entonces presente que estos requisitos deben ser cumplidos para invertir de forma válida y sin incurrir en hechos sancionables por indebida canalización, o no canalizar los recursos; hay que resolver si la inversión será en portafolio o directa.

Inversión en portafolio

Esta modalidad de inversión se encuentra definida en el literal b) del art. 2.17.2.2.1.2. del decreto compilatorio 1068 de 2015 de la siguiente forma:

 “Se considera inversión de portafolio la realizada en valores inscritos en el registro nacional de valores y emisores, RNVE, las participaciones en fondos de inversión colectiva, así como en valores listados en los sistemas de cotización de valores del extranjero.

Al tratarse entonces de una definición legal de conformidad al art. 28 de la ley 57 de 1887, y aun cuando ella a simple vista no sea muy diciente, es la llamada a ser aplicada, y tiene sentido que la norma colombiana no defina cuales instrumentos hacen parte de la inversión en portafolio, pues gran parte de estos instrumentos realizan coberturas frente a riesgos futuros, permitiendo de esta forma especular con una gran cantidad de activos los cuales pueden estar soportados en instrumentos negociables que tienen que estar registrados como tal ante la Superintendencia Financiera, además de las sociedades nacionales que cotizan en bolsa, las cuales también deben estar registradas.

Inversión directa

A diferencia de la inversión en portafolio cuyo carácter es principalmente especulativo de conformidad al capítulo 7° de la DCIN 87 de 2004 de la Junta Directiva del Banco de la República, con la inversión directa se busca desarrollar una actividad en Colombia, o hacer parte de una actividad o empresa que ya está siendo desarrollada. Es por lo anterior que a diferencia de la inversión en portafolio cuya definición es tan amplia debido a lo dinámico del mercado especulativo, la inversión directa se basa en instrumentos que no son tan variables, y esto se ve reflejado en el literal a) del artículo 2.17.2.2.1.2. del decreto compilatorio 1068 de 2015, donde se establece un listado de lo que debe ser tenido como inversión directa:

Se considera inversión directa:

i. La adquisición de participaciones, acciones, cuotas sociales, aportes representativos del capital de una empresa o bonos obligatoriamente convertibles en acciones;

ii. La adquisición de derechos o participaciones en negocios fiduciarios celebrados con sociedades fiduciarias sometidas a la inspección y vigilancia de la Superintendencia Financiera de Colombia, cuyo objeto no se constituya en lo señalado en el literal b) de este artículo;

iii. La adquisición de inmuebles, directamente o mediante la celebración de negocios fiduciarios, o como resultado de un proceso de titularización inmobiliaria de un inmueble o de proyectos de construcción;

iv. Los aportes que realice el inversionista mediante actos o contratos, tales como los de colaboración, concesión, servicios de administración, licencia o aquellos que impliquen transferencia de tecnología, cuando ello no represente una participación en una sociedad y las rentas que genere la inversión para su titular dependan de las utilidades de la empresa;

v. Inversiones suplementarias al capital asignado de las sucursales;

Inversiones en fondos de capital privado de que trata el Libro tercero de la Parte Tercera del Decreto 2555 vi: de 2010 o las normas que lo modifiquen o sustituyan.

Así las cosas, dependiendo de la actividad que se vaya a desarrollar dependerán las responsabilidades por parte del inversionista y también la forma en la cual se tribute, pues no son las mismas responsabilidades formales cuando se constituye una sociedad, que cuando se tienen acciones de sociedades inscritas en bolsa, o incluso cuando se tienen participaciones en un patrimonio autónomo.

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