Motu proprio

En Gerencie.com tratamos temas relacionados con algunas ramas del derecho como es el derecho laboral, el derecho comercial y el derecho tributario, temas en los que ocasionalmente encontramos el término Motu proprio, término que a veces no comprendemos, así que trataremos de explicar su significado.

En Wikipedia se puede consultar sobre este término, pero aquí intentaremos utilizar un lenguaje mucho más simple y coloquial para tratar de hacerlo más comprensible, o por lo menos más asimilable.

Bien, el Motu proprio hace referencia a la decisión voluntaria y espontanea que toma una de las partes respecto a una cuestión, decisión que bien podría estar inducida por una disposición legal o una obligación contractual.

Por ejemplo, en el derecho tributario se contempla la obligación y/o derecho que tiene el contribuyente a corregir una declaración tributaria, pero el contribuyente puede optar por no acatar dicha ley y no corregir, caso en el cual la corrección sólo será posible en la medida en que la  autoridad administrativa respectiva actúe, pero el contribuyente puede optar también por cumplir con las disposiciones legales de forma voluntaria y espontanea, esto es  Motu proprio, sin esperar a que alguien lo obligue, se lo exija.

Una ley puede crear una obligación, obligación que puede ser evitada por el obligado en la medida en que su imposición requiera la actuación de la otra parte, de suerte que no tendrá motivos para cumplir la obligación voluntaria y espontáneamente  [Motu proprio], puesto que si bien está obligado por ley, sólo será ejecutado si la otra parte actúa, teniendo así una gran expectativa de que la otra parte no actúe  y pueda sustraerse a esa obligación. Generalmente la gente actúa así a no ser que la pena por “mamarle gallo”  a ley [no actuar Motu proprio]  sea costosa de asumir, como es el caso de las sanciones tributarias que se agravan en la medida en que el contribuyente tome decisiones  bajo actuación administrativa.

Precisamente el régimen gradual de las sanciones tributarias busca castigar a los contribuyentes que no actúan  Motu proprio, a esos contribuyentes renuentes a cumplir voluntaria y espontáneamente con las obligaciones tributarias formales y sustanciales.

No es así en el derecho laboral, donde el empleador por ejemplo, puede negarse a otorgar ciertos derechos laborales a sus empleados casi con la seguridad de total impunidad, puesto que el empleado sólo podrá acceder a esos derechos en la medida en que actúe y los exija por vía judicial, cosa que rara vez sucede, y adicionalmente, el empleador cuenta con una razón más para incumplir con sus obligaciones laborales,  ya que el empleador sabe que si no actúa Motu proprio, en caso de que el empleado recurra a la acción judicial para hacer valer sus derechos, el valor que debe pagar será el mismo a que si hubiera actuado a Motu proprio, de suerte que no hay una “motivación” por parte del empleador para actuar Motu proprio, lo que si sucede en el derecho tributario con la gradualidad de las sanciones.

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