Ni tan cerca que queme el santo, ni tan lejos que no lo alumbre

Existe un refrán muy conocido que dice: “Ni tan cerca que queme el santo, ni tan lejos que no lo alumbre”, el cual nos enseña la necesidad de ser moderados y centrados en nuestras actuaciones y comportamientos., pues como lo señala otra máxima “Todo extremo es vicioso”.

Pues bien, las anteriores expresiones vienen al caso por lo siguiente:

Todos los colombianos somos conscientes de la necesidad que existe de que se investigue y sancione severamente a los abogados deshonestos y negligentes, dado el grave perjuicio que éstos le causan a sus clientes y a la sociedad en general, cuando se apartan de la ley, o faltan a la ética o a sus deberes profesionales.

Pero esa necesidad de vigilar y sancionar a los profesionales del derecho no puede ir hasta traspasar los linderos de la moderación y la sindéresis. El caso que les vamos a referir hoy pone en evidencia cuánto pesa sobre el legislador a la hora de elaborar las leyes que disciplinan a los abogados la opinión que existe en el país de que los togados no somos lo suficientemente honestos y diligentes.

Un abogado dueño de una excelente reputación fue contratado por una señora para que defendiera a su hermano quien enfrentaba un proceso penal. Las partes pactaron como honorarios profesionales la cantidad de $ 17.000.000 pagaderos en varias cuotas, las cuales se iban causando a medida que avanzaba el proceso y el abogado desarrollaba su labor.

Ambas partes cumplían al pie de la letra sus obligaciones. El profesional del derecho desempeñaba su labor de manera impecable y su cliente le iba cancelando las cuotas convenidas. El pago de éstas lo realizaba la cliente mediante consignaciones que le hacía al abogado en su cuenta bancaria.

El tema es que un día cualquiera el abogado fue sorprendido con el inicio de una investigación disciplinaria en su contra por parte de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura de Antioquia. La sorpresa del abogado fue mayor cuando se enteró de que la investigación obedecía a una queja que había formulado en su contra la cliente en comento, señalando como fundamento de su acusación el hecho de que el abogado no le había expedido el respectivo recibo de pago cada vez que la señora le realizaba una consignación en su cuenta bancaria.

En su defensa expuso el abogado que no le había expedido  a su cliente esos recibos,  debido a que como los pagos los recibía mediante consignaciones en su cuenta bancaria, a la señora le quedaba en su poder la respectiva constancia de consignación, lo que a su juicio equivalía al recibo,  y que entre él y su cliente no había controversia alguna sobre el monto de lo pagado hasta ese momento. Y agregó que le había expedido a la quejosa el correspondiente paz y salvo,  para que pudiera contratar otro abogado que continuara con la defensa de su hermano.

Conclusión: al abogado, que no tenía antecedentes disciplinarios pues su desempeño siempre fue correcto, fue sancionado con la suspensión  de dos meses en el ejercicio de la profesión al abogado. Lo cual quiere decir que lo privaron de la posibilidad de trabajar durante esos dos meses.

Al imponer la sanción dijo la Sala:

“De la prueba documental allegada al diligenciamiento se encuentran las 6 copias de las consignaciones efectuadas al jurista investigado por parte de la quejosa, las cuales dan cuenta del pago de honorarios por la gestión desplegada. Igualmente de la declaración rendida por el encartado en su versión libre, emerge que éste, no generó ningún recibo en donde constara la entrega que hizo la quejosa de los diferentes emolumentos, situación que estructura la falta irrogada en el pliego de cargos.

Ahora bien, nótese que al abogado se le sancionó en primera instancia por no cumplir con el deber de expedir en cada oportunidad los correspondientes recibos, como lo prevé el artículo 28 numeral 8° de la Ley 1123 de 2007,

Y más adelante concluyó:

“Entonces, no le queda a esta Sala la más mínima duda, de que el disciplinable incurrió en la falta disciplinaria por la cual se lo sancionó en primera instancia, sin que el hecho de que la quejosa tuviera la copia de las consignaciones sea eximente de responsabilidad, pues está probado que en su cuenta bancaria se le hicieron varios abonos, sin que haya cumplido con su obligación de expedir los recibos correspondientes, lo cual afectó el deber consagrado en el artículo 28 numeral 8° de la Ley 1123 de 2007, como se indicó. Los precedentes razonamiento son suficientes para confirmar la decisión de instancia.

(Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura - Sentencia del 30 de noviembre de 2015, Radicado  Radicado: 050011102000201201240 01).

MÁS SOBRE

Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.

Siéntase libre de opinar

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces. Si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador. Por último, trate de no escribir en mayúscula sostenida, resulta muy difícil leerle.