NIC 32. Instrumentos Financieros: Presentación (I). Introducción

La NIC 32, sobre la presentación de los instrumentos financieros, aporta importantes cambios tanto en la definición de los activos financieros, pasivos financieros e instrumentos de patrimonio, como en la información que sobre los mismos la entidad debe comunicar a los agentes económicos interesados en los estados presentados. Ha sido, junto con la NIC 39 (Instrumentos financieros: reconocimiento y medición), (Ahora derogada por la nueva NIIF 9 Instrumentos Financieros, que entrará en vigor de forma obligatoria a partir de Enero de 2018) una de las normas más controvertidas en el proceso de normalización y armonización contable.

El objetivo de la NIC 32 es mejorar la comprensión de los usuarios de los estados financieros sobre la relevancia de los instrumentos financieros en la posición financiera, los rendimientos y los flujos de efectivo que ésta espera obtener. Para hacer más comprensible la información, la norma establece principios básicos de clasificación de los instrumentos y determina la información a revelar sobre los mismos.

La forma en que las NIC / NIIF consideran que se mejora la información para el usuario tiene sensibles diferencias frente a las distintas regulaciones contables locales previas. Las normas previas a las NIC / NIIF se orientan a la defensa del acreedor y, como consecuencia de ello, los principios y reglas contables, la estructura del balance y de la cuenta de resultados están desarrollados baja esa premisa. Las NIC / NIIF, sin embargo, consideran que deben recoger los intereses del inversionista y que en el registro de los hechos económicos debe predominar el fondo económico frente a la forma jurídica.

La diferente óptica que presentan las NIC / NIIF frente a otras normas contables, en referencia a quién se dirige la información (a quién sirven los datos) y cómo deben clasificarse los instrumentos financieros (presentación), hace que la lectura e interpretación de los estados financieros deba ser realizada considerando esas diferencias y valorando adecuadamente la repercusión que tendrá para las compañías la comunicación de información necesaria para la interpretación correcta de los estados financieros.

La orientación al inversor de las NIC / NIIF implica que éste debe tener información que le permita conocer la posición financiera de la entidad y, por tanto, el rendimiento y los flujos de efectivo esperados de los instrumentos financieros. Para ello, la NIC 32 establece los principios de clasificación de los instrumentos e información sobre el grado de certeza con el que se espera recibir los flujos de efectivo asociados a ellos. Para que el usuario de los estados financieros pueda valorar dicho grado de certeza, la entidad debe revelar información, tal y como se establece en la NIIF 7 Instrumentos Financieros: Información a Revelar, sobre sus criterios de gestión y, en concreto, sobre:

  • Las políticas contables que aplica a instrumentos financieros.
  • La importancia que el uso de los instrumentos tiene en la entidad.
  • Los propósitos de negocio para los que dichos instrumentos sirven.
  • Los riesgos asociados a los instrumentos.
  • Las políticas de control que se emplean.

Un instrumento financiero es un contrato que da lugar, simultáneamente, a un activo financiero para una empresa y a un pasivo financiero o instrumento de capital en otra empresa (NIC 32.11). Esta definición pone de relieve la relación bilateral que supone todo instrumento financiero, al implicar a dos partes de forma simultánea, y también pone de manifiesto la necesidad de conjugar la contabilización que tenga lugar en las dos partes implicadas en el mismo, para asegurar la máxima coherencia.

Ejemplos de instrumentos financieros son las acciones, ordinarias o preferentes, que constituyen el capital de una empresa; los bonos, ya  sean simples o convertibles; los bonos o pagarés emitidos por el Estado y adquiridos por las empresas; los préstamos que una empresa concede a las empresas de su grupo o a sus trabaja- dores; las cuentas a cobrar de los clientes e incluso el efectivo mantenido en caja o en cuentas corrientes bancarias.

La práctica totalidad de estos instrumentos  financieros son activos financieros para la empresa que los ha adquirido, mientras que para la empresa que los ha emitido son pasivos financieros, si suponen obligaciones de pago, o bien son componentes del patrimonio neto (es decir, instrumentos de capital).

Aunque la terminología parezca familiar, los conceptos que subyacen en la misma no lo son tanto, por eso conviene incidir en las definiciones de activos financieros, pasivos financieros e instrumentos de capital, como paso previo a su tratamiento contable.

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