NIC 32. Instrumentos Financieros: Presentación (III). Pasivos Financieros

La consideración de  instrumentos financiero como pasivo vendrá determinada por:

  • Que sea una obligación presente de la empresa.
  • Que la obligación sea una consecuencia de hechos pasados.
  • Que implique la transmisión de elementos que transfieran beneficios futuros al tenedor sin que la entidad pueda evitarlo.

El hecho de que un pasivo financiero sea una obligación presente determina que la existencia de la partida no va a depender de sucesos que tengan que producirse en el futuro; en ese caso, de dependencia de un suceso futuro que podría ocurrir o no, el pasivo sólo se reconocería en el momento en que ocurriese y, por tanto, el instrumento financiero pasaría a ser una obligación presente. Un ejemplo de lo anterior sería el caso de unos instrumentos que den al propietario o tenedor de los mismos derecho a participar en las ganancias de la empresa; sólo se reconocerán como pasivos en el momento en que la obtención de beneficios sea una realidad.

Para la NIC 32 un pasivo financiero es cualquier pasivo que presente la forma de:

  1. Una obligación contractual de entregar efectivo (por ejemplo: el pago a un proveedor) u otro activo financiero (por ejemplo: pagarés) a otra entidad; o de intercambiar activos o pasivos financieros con otra entidad en condiciones desfavorables.
  2. Un contrato que sea o pueda ser liquidado utilizando los instrumentos de patrimonio propio de la entidad.

Los contratos que pueden ser liquidados utilizando instrumentos de patrimonio propio de la entidad pueden ser:

  1. Instrumentos no derivados, en los que la liquidación del contrato se hace mediante intercambio de una cantidad variable de instrumentos de capital.
  2. Instrumentos derivados que la entidad esté obligada a liquidar de forma distinta a intercambios de efectivo u otro activo financiero por una cantidad fija de instrumentos de patrimonio propio.

En general, se incluyen como pasivos financieros todos los que tengan cláusula de liquidación contingente, es decir, que su liquidación dependa de elementos futuros como variaciones de tipos de interés, evolución de índices, etc.

La valoración fiable del instrumento es condición imprescindible para su reconocimiento en balance. En caso de no poder realizarse esta valoración, se incluirán notas en los estados financieros.

Como ejemplos de métodos de valoración de distintos tipos de pasivos tendríamos:

  1. Proveedores: importe facturado por el proveedor.
  2. Provisiones por garantía de mercancías vendidas: estimación probabilística de los desembolsos a efectuar.
  3. Deudas a largo plazo: importe descontado de los flujos futuros a desembolsar.

 

Es muy importante la condición  de ser una obligación  presente, porque eso implica que su  existencia no depende de sucesos que tengan que producirse en el futuro. Por ejemplo, quien realiza una operación de arrendamiento financiero  se compromete a pagar unas cuotas mínimas por la operación, que no dependen de la evolución económica del arrendatario ni del arrendador, por lo que al realizarla habrá asumido un pasivo financiero cuyo montante será, al menos, el valor descontado de los pagos a realizar en el futuro por las cuotas mínimas convenidas. Si  esta operación tiene otras cuotas contingentes, por ejemplo en función  de las ganancias netas del arrendatario o de la cantidad de productos fabricados, los pasivos correspondientes no lo serán, y no se reconocerán, hasta que las ganancias o los productos fabricados  sean una realidad.

 

Al igual que se ha dicho en el caso de los activos, cualquier  situación de la empresa en la que se cumplan las tres condiciones anteriores da lugar a un pasivo, por lo que la entidad tendrá que recoger como tales todas sus obligaciones. Tal es el caso, por ejemplo, de las provisiones por retribuciones a largo plazo a los empleados. Si la empresa ha reconocido, por  ejemplo, a los empleados que hayan cumplido veinticinco años de servicio una paga extraordinaria de 2.500 u.m., tendrá que reconocer la deuda a lo largo de ese periodo, lo que le supondrá acumular (esto es, devengar) en ese tiempo el pasivo correspondiente.  En este caso el valor de la partida que recoja la obligación colectiva tendrá que reconocerse considerando la probabilidad de que el empleado abandone la empresa antes de cumplir los años de servicio requeridos, y además, puesto que es una obligación a largo plazo, el valor del pasivo en cada momento será el importe descontado, a los tipos de interés de mercado, de la parte devengada de la deuda final.

 

De la misma manera, el pasivo financiero puede surgir por el compromiso asumido por  la empresa de entregar dinero u otros instrumentos financieros si  se dan ciertas condiciones. Es  el caso, por ejemplo, de las opciones financieras. Si la empresa ha convenido con otra entregarle acciones cotizadas de una tercera a un precio de 10 u.m. (opción de venta), en una fecha futura, y al cierre del ejercicio las acciones tienen una cotización de 12 u.m., la situación desfavorable para la empresa debe reconocerse a través de un pasivo igual a 2 u.m. por cada una de las acciones cuya entrega está comprometida. De forma simétrica, la empresa que sirva de contraparte en esta operación deberá reconocer un activo financiero por igual valor en esa fecha.

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