NIC 36. Deterioro de Activos (IV). Determinación del Valor Recuperable: Determinación del valor razonable

La NIC 36 diferencia entre dos tipos de importe recuperable: el valor razonable menos los costos de venta y el valor de usos.

La determinación de un posible deterioro de valor en un activo está influida por cómo se ha realizado el cálculo de su valor razonable y por qué importe figura contabilizado.

El valor recuperable se corresponderá con el valor razonable si los costos de enajenación, o puesta a disposición por otra vía del activo, son nulos o poco significativos. Si estos costos fueran cuantitativamente significativos, el valor recuperable se encontraría por debajo, incluso, del valor razonable, y daría lugar a un incremento del posible deterioro de valor.

Si no podemos afirmar que el valor razonable de un activo sea su valor de mercado, entonces consideraremos su valor de uso como importe recuperable.

El valor razonable difiere del valor en uso. El valor razonable refleja las hipótesis que los participantes en el mercado utilizarían a la hora de fijar el precio del activo. Por el contrario, el valor en uso refleja los efectos de factores que pueden ser específicos de la entidad y no aplicables, en general, al resto de entidades.

No siempre es necesario calcular simultáneamente el valor razonable del activo menos los costos de venta y su valor en uso. Por ejemplo, no será necesario:

a)    Si cualquiera de esos importes supera el valor en libros del activo.

b)    Si no hubiese razón para creer que el valor en uso de un activo excede de forma significativa a su valor razonable menos los costos de venta. Este será, con frecuencia, el caso de los activos que se van a enajenar.

c)    Las estimaciones de los flujos de caja del activo en términos nominales (sin descontar) no dejan duda de que el valor en uso superará el valor en libros del activo.

Determinación del valor razonable.

Se entiende como valor razonable menos costos de venta el importe que se puede obtener por la venta de una activo en una transacción libre entre partes interesadas e independientes, debidamente informadas menos los costos de enajenación que puedan producirse.

El valor razonable neto más fiable que podemos asignarle a un bien sería, por este orden:

1)    El de compromiso formal de venta del activo en condiciones de transparencia.

2)    El precio de mercado activo (precio comprador corriente)

3)    El de la transacción más reciente del mismo activo si no ha habido cambios desde entonces, o el de la última transacción de un activo similar.

Los costos de venta son los costos incrementales directamente atribuibles a la venta de un activo, excluidos los gastos financieros y el impuesto sobre las ganancias.

Los costos de venta, diferentes de aquéllos que ya hayan sido reconocidos como pasivos, se deducirán al calcular el valor razonable menos los costos de venta, como por ejemplo, los costos de carácter legal necesarios para transferir la propiedad del activo y las comisiones de venta, timbres y otros tributos que graven la transacción, los costos de desmontar o desplazar el activo, así como todos los demás costos incrementales para dejar el activo en condiciones para su venta. No obstante, las indemnizaciones por cese y otros costos asociados con la reorganización o restructuración de los negocios, que implique la enajenación de un activo, no tendrán la consideración de costos incrementales directamente relacionados y atribuibles a la enajenación.

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