NIC 37. Valoración de las provisiones

El importe por el que se reconocerá la provisión ha de ser la mejor estimación posible, a la fecha del balance, del desembolso futuro necesario para cancelar la obligación actual. La provisión se valora antes de impuestos.

La mejor estimación será el importe, evaluado de forma racional, que la empresa tendría que pagar para cancelar la obligación o transferirla a un tercero, a la fecha del balance. Las estimaciones de cada uno de los desenlaces posibles, así como de su efecto financiero se determinarán tomando como base el juicio de la gerencia de la empresa, la experiencia que se tenga en operaciones similares, informes de expertos independientes, y cualquier dato suministrados por sucesos ocurridos tras la fecha del cierre de los estados financieros.

Cuando una provisión se refiere a un número importante de casos individuales se usa el método estadístico. Por ejemplo, si una empresa tiene unos litigios en marcha por las reclamaciones individuales de un número importante de vendedores y hasta el momento ha ganado el 40% de los juicios, puede estimar la provisión relativa a los juicios que queden aplicando el 60% a los importes reclamados que están pendientes de juicio.

Para realizar la mejor estimación de la provisión, deben tenerse en cuenta los riesgos e incertidumbres que inevitablemente rodean a la mayoría de los sucesos y circunstancias que concurren en su valoración.

Deberá proporcionarse información en las notas acerca de las incertidumbres relacionadas con el importe final del desembolso de la obligación.

Debido al valor temporal del dinero, una provisión que se refiere a salidas de efectivo cercanas a la fecha de cierre del balance, resulta más onerosa para la empresa que otra provisión referida a salidas del mismo importe pero en fechas más lejanas. Por ello, cuando el efecto financiero producido por el descuento del importe de la provisión sea significativo, el importe de la provisión debe ser el valor actual de los desembolsos que se espera que sean necesarios para cancelar la obligación.

Sobre el tipo o tipos de descuento a emplear en el cálculo del valor actual, éste:

  • Debe ser considerado antes de impuestos.
  • Debe reflejar las evaluaciones del valor temporal del dinero que el mercado esté haciendo a la fecha de cierre del balance.
  • Debe reflejar el riesgo específico del pasivo correspondiente, pero sin incluir los riesgos ya tenidos en cuenta al hacer las estimaciones de los flujos de tesorería futuros relacionados con la provisión.

Los acontecimientos futuros pueden ser particularmente importantes en la valoración de las provisiones. Aquellos que puedan afectar al importe necesario para cancelara la obligación deben reflejarse en la evaluación del importe de la misma, siempre y cuando haya una evidencia objetiva suficiente de que tales acontecimientos pueden producirse realmente. Por ejemplo, cuando se trate de leyes que tienen que aprobarse sólo se tendrán en cuenta cuando sea segura su aprobación.

Otro ejemplo, de expectativas de futuros cambios tecnológicos puede ser el de una empresa que está obligada a limpiar un determinado emplazamiento industrial al final de su vida útil pero que cree que el costo de tal obligación puede reducirse en el futuro gracias a cambios en la tecnología. En este caso, la empresa, al valorar la obligación, no debe tener en cuenta la aparición de una nueva tecnología de limpieza a menos que exista una evidencia suficientemente objetiva. No obstante, la valoración del importe de la provisión tendrá que reflejar una expectativa razonable por parte de expertos, que tenga en cuenta toda la experiencia disponible sobre la tecnología que será posible utilizar en el momento de proceder a la limpieza. De esta forma, sería apropiado incluir las reducciones de costo relacionadas con el aumento de la experiencia asociada con la aplicación de la tecnología actual.

Al evaluar el importe de una provisión no deben tenerse en cuenta los beneficios esperados por la enajenación o abandono de activos, incluso en el caso de que la enajenación o abandono esté estrechamente ligado al suceso que ha hecho surgir la provisión.

Por lo tanto las provisiones se valoran al cierre del ejercicio por el valor actual del importe necesario para cancelar o transferir a un tercero la obligación. Dicha actualización se realizará teniendo en cuenta la mejor estimación posible, tanto del valor como de la fecha de cancelación, en función de la información de que la empresa disponga.

Debernos también tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • El valor de las provisiones será objeto de actualización al final de cada uno de los ejercicios posteriores al de su reconocimiento inicial.
  • Los cambios posteriores en el importe de la provisión provocados por nuevas estimaciones, tanto del valor de la obligación como de la fecha de cancelación, no tendrán la consideración de ajustes por actualización, sino de un mayor o menor valor de la obligación.
  • Si se trata de provisiones a corto plazo, y siempre y cuando el efecto de actualización no sea significativo se valorarán por el mismo importe sin llevar a cabo ninguna actualización.
  • Si en el momento de liquidar la obligación existe compensación de un tercero: o se minorará el importe de la deuda y se reconocerá, en su caso, en el activo el derecho de cobro, siempre que no existan dudas de su percepción y su importe no podrá exceder del de la obligación registrada contablemente.

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