No probar con exactitud las fechas de ingreso y retiro no implica que el trabajador pierda el derecho a recibir los salarios y las prestaciones sociales

Quienes litigamos en el área laboral, y más específicamente los abogados que defendemos trabajadores, frecuentemente nos encontramos con la dificultad de probar los extremos cronológicos del contrato de trabajo, vale decir, las fechas de ingreso y retiro del trabajador. Parece increíble, pero son muchos los casos en que el trabajador no recuerda con exactitud la fecha en que empezó a laborar,  y no falta también el que olvidó la fecha de su retiro.

Pero no es la falta de memoria del demandante la única dificultad con que se enfrenta el abogado, pues lo propio suele ocurrir con los testigos, y eso es de esperarse pues no es fácil que éstos  recuerden con exactitud la fecha en que su compañero de trabajo o vecino entró y/o salió de la empresa. Ayuda a complicar la situación el hecho de que no pocos empleadores incumplen la obligación que les fija la ley de entregarles a los trabajadores una copia del contrato de trabajo, o el hecho de que la contratación se hace en forma verbal y por tanto no queda registro en tal sentido. Y ocurre lo propio con la afiliación del trabajador  a la seguridad social, la cual muchas veces no se realiza o se lleva a cabo tardíamente. En ocasiones la demanda se formula estando laborando el trabajador y al momento de dictar sentencia no existe en el expediente registro de la fecha en que terminó el contrato. En fin, son muchas las dificultades  que suelen acompañar al abogado en su tarea de probar tales extremos temporales.

El asunto es complicado porque si en el proceso no se tienen esos extremos bien definidos, difícilmente podrá el juez imponer condenas cuya liquidación deba efectuarse con base en esos hitos. De ahí que algunos jueces decidieran en esos casos absolver al empleador aduciendo que el demandante no había logrado probar el fundamento fáctico de su dicho, es decir que no había acreditado los extremos temporales de la relación laboral.

Ahora bien,  para evitar que el trabajador fracasara en su acción por culpa de estas falencias, la  Jurisprudencia de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia fijó el criterio de que en esos eventos, en que no se conocen con exactitud los extremos temporales, éstos se pueden dar por establecidos en forma aproximada, cuando se tenga certeza sobre la prestación de un servicio en un determinado período, para así poder calcular los derechos laborales o sociales que le correspondan al trabajador demandante.

Al respecto, en sentencia del 22 de marzo de 2006 Rad. 25580, reiterada en decisiones del 28 de abril de 2009 Rad. 33849 y 6 de marzo de 2012 Rad. 42167, dijo la Sala:

“(…) Aunque no se encuentra precisada con exactitud la vigencia del contrato de trabajo, esta podría ser establecida en forma aproximada acudiendo a reiterada jurisprudencia sentada desde los tiempos del extinto Tribunal Supremo del Trabajo, según la cual cuando no se puedan dar por probadas las fechas precisas de inicio y terminación de la relación laboral, pero se tenga seguridad de acuerdo con los medios probatorios allegados sobre la prestación del servicio en un periodo de tiempo que a pesar de no concordar exactamente con la realidad da certeza de que en ese lapso ella se dio, habrá de tomarse como referente para el cálculo de los derechos laborales del trabajador. 

En sentencia de 27 de enero de 1954, precisó el Tribunal Supremo: 

<Si bien es cierto que la jurisprudencia de este Tribunal ha sido constante en el sentido de que cuando quien debe demostrar el tiempo de servicio, y el salario devengado, no lo hace, no hay posibilidad legal para condenar al pago de prestaciones, salarios o indemnizaciones, es también evidente que cuando de las pruebas traídas a juicio se puede establecer sin lugar a dudas un término racionalmente aproximado durante el cual el trabajador haya servido, y existan por otra parte datos que permitan establecer la cuantía del salario devengado, es deber del juzgador desentrañar de esos elementos los hechos que permitan dar al trabajador la protección que las leyes sociales le garantizan>. 

Esta posición de la jurisprudencia fue ratificada recientemente por la Corte en Sentencia  SL-905-2013,  Radicado No. 37865, Acta No.40, del 4 de diciembre de 2013.

En conclusión,  si el trabajador demandante no logra probar con exactitud la totalidad del tiempo servido a su empleador, eso no conlleva que deba perder el derecho a recibir los salarios y/o las prestaciones sociales correspondientes al tiempo de trabajo que logró demostrar judicialmente y, por tanto, la totalidad del lapso servido es el que resulte probado en el proceso.

Así, por ejemplo, si en la demanda se afirma que el trabajador empezó a laborar el 1º de diciembre de 2008 y que lo hizo hasta el 10 de agosto de 2014, y no se logra probar dichas afirmaciones, pero en el expediente obran documentos que dan cuenta de que el 15 de diciembre de 2008  y el 30 de abril de 2010 el demandante estaba laborando, éstos serán los extremos cronológicos que se tendrán en cuenta para tasar las condenas a imponer.

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