Notificación de la demanda y del mandamiento de pago. Notificación personal y por conducta concluyente

Tal como lo indica el sentido común y la ley, cuando una persona demanda a otra ante un juez, surge para la parte demandante el deber de procurar los medios necesarios para que el Juzgado le informe (notifique) a la otra parte que en su contra se ha formulado una demanda, con el fin de que ésta se presente al proceso a defenderse, pues si se adelanta el proceso sin que el demandado sea enterado de ello, se le desconocería su derecho a la defensa y por ende se incurriría en violación al debido proceso. Pues bien, aunque se suele hablar de notificación de la demanda (en el caso del proceso ordinario) y del mandamiento de pago (en el proceso ejecutivo), lo cierto es que lo que realmente se notifica es el auto mediante el cual el juzgado ha admitido la demanda, o ha librado el mandamiento de pago.

Ese enteramiento o notificación se debe surtir de manera personal, lo cual en materia laboral se realiza de la manera que se indica a continuación, previa la siguiente advertencia: como en laboral el demandante casi siempre es el trabajador y el demandado suele ser el empleador, utilizaremos aquí de manera indistinta las expresiones trabajador y demandante, por una parte;  y empleador y demandado, por la otra.

Una vez es admitida la demanda, el juzgado le entrega al apoderado del demandante un escrito con destino al empleador, en el cual le informa a éste de la existencia de la demanda en su contra y lo exhorta (cita) para que dentro de un plazo determinado concurra al Despacho a notificarse de ésta. El demandante debe enviarle la citación al demandado  a través de correo certificado. Si el empleador demandado es persona jurídica la comunicación debe ser dirigida a la dirección registrada por la empresa para esos fines en la Cámara de Comercio correspondiente.

Recibida la mencionada citación, el demandado puede acudir al Juzgado o esperar a que le llegue una segunda citación. Si concurre personalmente, o a través de apoderado, allí le notificarán el auto admisorio de la demanda o del que libra mandamiento de pago, le entregarán una copia de la demanda, y le advertirán que dispone de un plazo improrrogable para que conteste la demanda, proponga excepciones, pida pruebas, etc.,

Si prefiere la otra opción, o sea, que se queda a la espera de la segunda citación, al recibirla, el Juzgado le habrá informado que si mantiene su rebeldía y se vence el nuevo plazo que se le da, se le nombrará curador ad litem (algo así como un abogado de oficio) a quien se le notificará la demanda y se adelantará el proceso sin su presencia. De todas maneras, antes de dictar sentencia se deberá emplazar al demandado mediante la publicación de un edicto en un periódico de amplia circulación. Es de advertir que en cualquier momento el demandado puede presentarse al proceso a asumir su defensa, pero en tal caso recibe el proceso en el estado en que se encuentre en ese momento, o sea que ya no podrá proponer excepciones ni pedir pruebas, porque la oportunidad ya le habrá precluído. De ahí que sea totalmente equivocada la estrategia que asumen algunos demandados de esconderse y no dejarse notificar, tras considerar que de esa manera se librarán de la justicia: todo lo contrario.

Ahora bien, ¿qué se debe hacer si la primera citación que se le envió al demandado a la dirección registrada en la Cámara de Comercio es devuelta por el correo con la anotación de que la persona a quien va dirigida dicha citación no reside ni trabaja en ese lugar o que la dirección no existe? (O sea que está desactualizada la dirección registrada).

Algunos abogados consideran que en esos casos se debe enviar, de todas maneras, el segundo aviso citatorio, so pena de nulidad.

En nuestra opinión esa segunda citación sobraría, pues no tendría sentido ni lógica alguna insistir en enviar el segundo aviso a la misma dirección, pues de antemano se sabría que la destinataria no lo recibiría, y mal se le podría exigir al operador judicial que obrara contra la lógica y el sentido común dirigiéndole al demandado a esa dirección el aviso informándole que debe comparecer a notificarse y que si no lo hace se le nombrará curador ad litem. Es claro que en esas condiciones el aviso no llegaría a manos del demandado ni cumpliría ningún papel. (Thomas Hobbes escribió en El Leviatán: “El sentido común y la imaginación no están sujetos al absurdo”).

Consideramos que en este caso lo procedente sería acudir  al emplazamiento y a la designación de curador. Esta consideración la hacemos teniendo en cuenta que la norma procesal laboral  no consagra de manera puntual y específica el procedimiento que debe seguirse cuando la dirección no existe, al igual que cuando la persona a notificar no reside ni trabaja en la dirección registrada por el demandado en la Cámara de Comercio, aspectos estos que sí regula de manera puntual y específica el artículo 315 del Código de Procedimiento Civil cuando señala que “Si la comunicación es devuelta con la anotación de que la persona no reside o no trabaja en el lugar, o porque la dirección no existe se procederá, a petición del interesado, como lo dispone el artículo 318”, esto es, a emplazar a la persona.” Lo anterior, por remisión analógica del artículo 145 del Código Procesal del Trabajo y de la S.S.

De la misma manera, algunos abogados piensan que en esa hipótesis el apoderado del demandante tendría que prestar juramento de que desconoce el paradero del demandado. Nos distanciamos de esa  apreciación, pues consideramos que sería un desatino monumental aportar el certificado de Cámara  de Comercio que contiene la dirección registrada por el demandado para notificaciones, y al mismo tiempo jurar que se desconoce la dirección de éste. Indudablemente la responsabilidad en este evento sería del demandado por no tener debidamente actualizada la dirección en el registro de la Cámara de Comercio.

Por otra parte, si el demandado que se ha abstenido de concurrir al proceso radica en éste un memorial en el cual se refiere al auto admisorio de la demanda o al que libra mandamiento de pago o a cualquiera otra providencia dictada dentro del mismo, por ese solo hecho se considerará notificado por conducta concluyente de la demanda, del mandamiento de pago, o de la providencia mencionada.  También se presenta la notificación por conducta concluyente cuando el demandante, el demandado, o un tercero, manifiestan verbalmente durante una audiencia o diligencia que conoce determinada providencia. En estos casos, se tendrá al autor de dicha manifestación notificado de la providencia mencionada por él, a partir del momento en que presentó el escrito o hizo verbalmente el referido pronunciamiento.

Para terminar corresponde anotar que hay ocasiones en que el mandamiento ejecutivo se notifica por estado, pero de esa situación hablaremos en otra oportunidad.

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Una opinión
  1. maria dice:

    buen dia
    cuando al demandado dentro de un proceso ejecutivo no se pudo notificar de un mandamiento de pago porque dice el servicio de mensajeria q no reside y adicional a esto anexan la direccion actualizada de la nueva nomenclatura, se pidio mediante memorial al juzgado q se autorizara notificar en la direccion actualizada, no se tramito en el despacho porque dicen en secretaria q no se necesita auto del juez q lo ordene. creo q esto no tiene sentido, puede por favor decirme en cual articulo del codigo civil o de procedimiento civil esta reglamentado este procedimiento, es urgente por favor, gracias

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