Ocultar una relación laboral con un contrato de servicios no es precisamente un acto de buena fe

En Colombia se ha abusado de la figura del contrato civil de servicios para ocultar o camuflar una relación laboral, y dicha práctica no se puede considerar como un acto de buena fe que se pueda alegar para exonerarse de la indemnización moratoria de que trata el artículo 65 del código sustantivo del trabajo.

Recordemos que la indemnización moratoria contemplada en el artículo 65 del código sustantivo del trabajo, por virtud de la jurisprudencia de la sala laboral de la Corte suprema de justicia, no es de aplicación automática ni mucho menos voluntaria, sino que corresponde al juez imponerla en la medida en que se demuestre que el empleador incurrió en mala fe, y el empleador en su intento por demostrar la buen fe que lo pudiera exonerar de tal indemnización, no puede alegar que no pagó lo que debía considerando que con el trabajador se había firmado un contrato de servicios y no un contrato de trabajo. Esto si el juez determina que el  contrato de servicios no era válido por cuanto en la realidad lo que existió fue una relación laboral.

En sentencia del 9 de mayo de 2006, radicación 25192 dijo la sala laboral de la Corte suprema de justicia:

El escrito en el que simplemente se declara que el contrato fue civil y no de naturaleza laboral, pero sin dar razones serias y atendibles para ello, así sean jurídicamente equivocadas, no puede servir para dar por demostrado que el empleador creyó de buena fe que en las relaciones con quien prestó el servicio personal estaba obligado por el nexo autónomo de un contrato civil, que se caracteriza por la independencia jurídica de esa persona frente al contratante, al contrario del laboral, que, a su turno, se distingue porque el beneficiario del servicio tiene la posibilidad de dar órdenes e instrucciones que deben ser acatadas por el trabajador.

Es claro que si el contrato de servicios se firmó con la intención de darle una apariencia distinta a una relación laboral, no hay buena fe en ello. Se trata simple y llanamente de una argucia del empleador para sustraerse de algunas obligaciones que son propias de una relación laboral. Probada la existencia de un contrato de trabajo realidad queda desvirtuada la buena fe del empleador, por cuanto las prácticas indebidas del empleador  eran tan evidentes que no hay forma de justificar el supuesto desconocimiento de ciertas obligaciones del empleador. Es un hecho que los empleadores que recurren al contrato de servicios para camuflar la relación laboral, lo hacen premeditadamente, de forma calculada, y de mala fe, por supuesto.

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