Orden de reintegro no comprende pago de indexación de salarios dejados de percibir durante el tiempo que el trabajador estuvo despedido

Un trabajador que llevaba 25 años de estar laborando al servicio de una empresa, recibió de parte de ésta el ofrecimiento de que presentara su renuncia al cargo y que a cambio de ello la empresa le entregaría la suma de $ 35.000.000 y lo eximiría de cumplir el preaviso.

Confiando en la seriedad de la empleadora, el 22 de junio del año X  el trabajador presentó su renuncia con efectos a partir del 30 de ese mismo mes y año. Sin embargo al caer en la cuenta de que la empresa lo había eximido de pagar preaviso alguno, a partir del 22 de ese mes dejó de asistir al trabajo.

Como los días pasaban y la empresa no daba muestras de querer cumplir lo ofrecido, el 27 de junio el trabajador retiró su carta de renuncia y se reintegró al trabajo.

Al día siguiente, 28 de junio, la empresa `procedió a despedir al trabajador aduciendo como justa causa la inasistencia injustificada del trabajador durante los días 23 y 23 de junio.

Con base en lo anterior, el trabajador demandó a la empleadora con el fin de que se declarara que entre las partes había existido un contrato de trabajo a término indefinido y se le condenara a reintegrarlo al cargo que tenía al momento del despido o a otro de igual o superior categoría y remuneración y al pago indexado de los salarios con sus incrementos legales y/o convencionales por el tiempo que durara el despido hasta que se hiciera efectivo el reintegro. Subsidiariamente solicitó el pago de la indemnización convencional por despido injusto.

La empresa aceptó unos hechos, negó los demás, se opuso a las pretensiones de la demanda y propuso las excepciones de inexistencia de la obligación, prescripción, e incompatibilidad frente a un eventual reintegro por la pérdida absoluta de confianza entre las partes.

El juez de primera instancia resolvió así:

1º. Declaró la existencia del contrato entre las partes, y consideró que el mismo había sido terminado en forma unilateral e injusta por parte de la empleadora.

2º. Ordenó el reintegro del trabajador al mismo cargo que tenia al momento de su despido o uno de igual y superior categoría y remuneración.

3º. Condenó a la empresa a pagarle al trabajador todos los salarios, dejados de percibir desde la fecha del despido y hasta la del reintegro efectivo, que debía hacerse a más tardar al décimo día siguiente de la ejecutoria de la sentencia. Dispuso igualmente que dichos salarios se pagaran “teniendo en cuenta que al momento del despido el trabajador devengaba la suma de $1.055.550.00 mensuales, los cuales se reajustarán año por año y hasta la fecha del pago, conforme a los incrementos convencionales ó, de no existir estos, conforme a los legales. Todos ellos serán debidamente indexados conforme al IPC.

4º. Declaró que no había existido solución de continuidad entre el extremo inicial del contrato y la fecha del reintegro y la continuación del mismo.

5º. Ordenó a la empleadora pagar todas las cotizaciones causadas entre la fecha del despido y la del reintegro, para el Sistema de Seguridad Social integral en salud, pensiones y riesgos profesionales, a las entidades administradoras donde tenía afiliado al trabajador al momento del despido.

6º. Condenó a la empleadora a pagar las costas y agencias procesales.

El Juez de segunda instancia al resolver el recurso de apelación interpuesto por la empleadora, decidió:

  1. Confirmar los numerales 1º, 2º, 3º, 4º, y 6º de la parte resolutiva de la sentencia
  2. Modificar el numeral 5º de la sentencia en el sentido de ABSOLVER a la empresa de pagar las cotizaciones causadas entre la fecha del despido y la del reintegro para el Sistema de Seguridad Social en Salud y Riesgos Profesionales, quedando en firme la condena a la demandada por el pago de las cotizaciones al Sistema de Seguridad Social en Pensiones, a la entidad Administradora donde estaba afiliado el trabajador al momento del despido
  1. Condenó en COSTAS de la segunda instancia a cargo de la empleadora y a favor del trabajador demandante.

El Tribunal encontró debidamente probado en el proceso que el trabajador demandante había faltado al trabajo los días 22 y 23 de junio con justa causa, pues durante esos días había llevado a su cónyuge y a su hija donde el médico y por lo tanto confirmó la decisión de instancia en este punto.

Inconforme con esa determinación, la parte demandada interpuso el recurso de casación.

La empresa le reprochó a la sentencia del Tribunal básicamente  cuatro cosas:

  1. Haber confirmado la decisión del a quo de condenar a la empresa a reintegrar al demandante al mismo cargo que tenía al momento de su despido o a otro de igualo superior categoría y remuneración y al pago de todos los salarios dejados de percibir durante el tiempo que estuvo despedido.
  2. Haber confirmado la decisión del juez de primer grado de condenar a la empresa a pagar la indexación de los salarios dejados de percibir por el trabajador durante el despido.
  3. Haber declarado que no existió solución de continuidad entre el extremo inicial del contrato y la fecha del reintegro y la continuación del mismo;
  4. Haber condenado a la empleadora pagar todas las cotizaciones causadas entre el despido y el reintegro para el sistema de seguridad social en pensiones.

De los anteriores puntos, la Corte sólo aceptó el reproche que le hizo la empleadora a la decisión del Tribunal de convalidar la determinación del juez de primer nivel en el sentido de condenar  a la empleadora al pago de la indexación de los salarios dejados de percibir durante el tiempo del despido.

Así pues la Corte sólo casó la sentencia del Tribunal en ese punto, dejándola  intacta en todo lo demás.

Dijo la Sala Laboral de la Corte:

“En caso de reintegro ha manifestado la Sala:

De conformidad con el numeral 5 del artículo 8º del Decreto 2351 de 1965 el reintegro está condicionado a la decisión del juez del trabajo que podrá ordenarlo cuando las circunstancias lo hagan aconsejable. Esta modalidad, que la propia Ley le asigna al reintegro, pone de presente que la obligación de pagar los consecuentes salarios dejados de percibir no se causan de manera automática a la terminación del contrato y por lo mismo el empleador no se coloca en mora de cumplir la prestación por el solo hecho del despido, pues en ese caso, y sin perjuicio de que el trabajador haya recibido oportunamente el valor de la indemnización por privación del empleo, la posibilidad de la reanudación del contrato está supeditada a la decisión del juez y no depende de la voluntad del deudor.

La indexación de los salarios dejados de percibir consecuenciales al reintegro resulta entonces improcedente. Aun cuando eventualmente esos salarios, causados sin prestación del servicio, resulten afectados por la depreciación de la moneda y el trabajador debe recibirlo liquidados con su valor nominal, la corrección monetaria no tiene por qué ser asumida por el empleador, quien sólo estará en mora cuando retarde el cumplimiento de la decisión judicial.

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