Pagos a miembros de junta directiva no nombrados por la Asamblea no son deducibles del impuesto de renta

Es normal que en las sociedades de familia de tomen decisiones sin tener la autorización legal para ello. En múltiples oportunidades vemos como la esposa, el hijo, o terceros familiares del representante legal (dueño) de la compañía imparta órdenes tanto a nivel operativo como a nivel directivo. Decisiones estas, que afectan las políticas contables o las políticas tributarias de la compañía.

A cambio, dichas personas reciben un pago a título de honorarios. Pero ¿el pago a miembros de junta directa no nombrados por asamblea o no inscritos en la cámara de comercio, son deducibles del impuesto de renta?

Para la DIAN, dicho gasto no es deducible según lo manifiesta en oficio 07477 del pasado mes de abril de 2016, donde señala:

“Dicha circunstancia configura el incumplimiento de la condición de causalidad, necesidad y proporcionalidad pues las actividades mercantiles que se deben determinar con criterio comercial, teniendo en cuenta las normalmente acostumbradas en cada actividad y las limitaciones establecidas en la ley; asimismo dependiendo de las conductas desplegadas al margen de las normas mercantiles se debe considerar que en ningún caso serán deducibles las expensas provenientes de conductas típicas consagradas en la ley como delito sancionable a título de dolo.

En consecuencia, si se trata de honorarios de miembros de una junta directiva que no cumple con los requisitos legales para su funcionamiento y ejercicio, no resulta procedente su deducibilidad.”

Igual suerte se correría, si los miembros de la junta directiva a la cual se le efectúan los pagos, no se encuentran registrados en la Cámara de Comercio, continúa señalando:

“Si es requisito para la legalidad del actuar de la Junta Directiva que esté inscrita en la Cámara de Comercio dicha circunstancia configura el incumplimiento de la condición de causalidad, necesidad y proporcionalidad pues las actividades mercantiles que se deben determinar con criterio comercial, teniendo en cuenta las normalmente acostumbradas en cada actividad y las limitaciones establecidas en la ley; asimismo dependiendo de las conductas desplegadas al margen de las normas mercantiles se debe considerar que en ningún caso serán deducibles las expensas provenientes de conductas típicas consagradas en la ley como delito sancionable a título de dolo.”

Si bien, podría llegar a discutirse con la DIAN, que requisito en cuestión más directo es el de necesidad y no el de causalidad, como parece ser su fundamento, o de que la deducción de expensas generales no requieren formalidad especial. Lo cierto es que es el contribuyente quien debe prever que sus gastos sean deducibles y en ese caso o pagar los honorarios a los miembros debidamente nombrados e inscritos, o en su defecto hacer dicho pago por honorarios en calidad de consultoría u otro tipo de remuneración no relacionada con algún cargo directivo.

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