Palabras y frases peligrosas que debe evitar en su proceso de ventas

El objetivo de la formación en ventas es habilitar a los vendedores para que hagan discursos elocuentes eficaces y para que sean capaces de responder las dudas y argumentar los contra-argumentos de los destinatarios. En este sentido, las empresas esperan que la información que proporcionan, y la interpretación de los vendedores hagan de la misma, se traduzca en palabras que proporcionen más ventas. Sin embargo, pocos se preocupan de preparar -o prepararse- para lo que no deben decir, porque una gran exposición puede acabar en saco roto por algo mal dicho. Y es que hay una serie de palabras y frases que hay que evitar cuando se está intentando cerrar una venta.

A continuación vamos a ver qué palabras deben evitarse en el proceso de venta.

#1 - Sinceramente

“Sinceramente” es una palabra peligrosa para los vendedores. Esta palabra puede dar la impresión al cliente de que antes usted no ha sido sincero u honesto. Que los vendedores se tomen libertades para manipular la verdad es un estereotipo generalizado que se ve agravado con expresiones como “sinceramente”. En este sentido, es igualmente peligroso utilizar palabras como “honestidad” o frases como “confíe en mí”. En este último caso, tenga en cuenta que la confianza se gana, no se pide.

 #2 - Automáticamente

“Automáticamente”  es una expresión vacía que equivale a solicitar del comprador una confianza ciega en el vendedor, en la empresa, en el producto o en algo, diciéndole que algo pasará de forma casi mágica.

#3 - Obviamente

“Obviamente” es una palabra completamente innecesaria y peligrosa. Si algo es obvio no tiene por qué ser reconocido. De hecho, cuando algo es obvio suele resultar insultante que alguien lo diga, tanto si para esa persona lo es o no lo es.

 #4 - Siglas

Las siglas  se han convertido en una gran parte de la lengua. Aunque en cierto modo, las siglas pueden ayudar al vendedor a ganar credibilidad, se corre el riesgo de que el cliente se pierda en la conversación si se abusa de ellas, sobre todo porque poca gente va a interrumpirle para preguntarle qué significan para no quedar mal.

#5 - Palabras de relleno y muletillas

El problema de usar muletillas verbales y palabras de relleno -como básicamente, con franqueza, ya sabe, usted sabe, de hecho, etc.- es que recargan el oído del cliente, dando la sensación de que el vendedor necesita hacer “ruido verbal” para engatusar al comprador y para no dejarlo pensar, sin aportar ningún tipo de valor. Además, el cliente, si se da cuenta, se despistará pensando en la muletilla, que suele resultar muy desagradable y da muy mala impresión.

#6 -  Hablar con propiedad

Muchos vendedores hablan de lo que venden como suyo, y se refieren a ello como “mi producto”. También suelen hablar de la marca o empresa para la que trabajan como “mi empresa”. Además, suelen personalizar e insistir en la primera persona para argumentar su venta incidiendo en el “yo” y el “para mí”.

Incluso en el caso de que usted fuera el propietario de la empresa o el desarrollador del producto, esta manera de hablar resulta agresiva y no genera la confianza que se espera. Al final, el comprador es el que se va a enfrentar al producto, y es el producto lo que necesita, en lo que tiene que confiar.

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