Para que el emprendedor tenga éxito debe actuar como empresario

Existe una eterna discusión respecto a la similitud entre empresario y emprendedor, que si es lo mismo ser emprendedor que empresario, y no hay una posición definitiva, pero lo que sí parece cierto es que el emprendedor tendrá éxito en la medida en que actúe como un empresario.

El emprendedor es admirado por su capacidad para detectar ideas y oportunidades, por el entusiasmo con que aborda la idea o el proyecto, pero eso no es todo lo que se necesita para lograr el éxito en un proyecto. Se requiere mucho tacto, mucha intuición, mucha capacidad de análisis y de anticipación, de planificación y de gestión de riesgo, e incluso de practicidad, algo con lo que están muy familiarizados los empresarios, tal vez por su experiencia.

Ya se ha dicho que una cosa es la idea y otra muy distinta es la gestión de la idea. Muchas personas han trabajado en torno a una misma idea pero la gran mayoría ha fracasado, lo que nos dice que la clave del asunto está precisamente en la forma en que se gestione la idea, en las decisiones que se tomen en  una situación determinada.

La ilusión, el ímpetu y el entusiasmo del emprendedor pueden no ser suficientes para mantener un negocio a flote. Se necesita el temple, la serenidad y la capacidad de análisis de un empresario. El empresario, por su experiencia y su formación suelen tomar medidas mucho más prácticas y sopesadas que las tomadas por un entusiasta emprendedor, entusiasmo que es de gran utilidad cuando se arranca un proyecto, pero que luego necesita estar acompañado de una dosis de realismo y pragmatismo.

Un emprendedor, por ejemplo, podría considerar como una gran oportunidad montar un negocio novedoso que no existe en el medio, mientras que el empresario podría considerar que lo mejor es trabajar sobre un segmento en un mercado que ya existe, puesto que en el  primer caso se requeriría una gran inversión de tiempo y dinero mientras que en el segundo caso sólo se requeriría un pequeña inversión, puesto que el empresario estará más dado a evaluar la rentabilidad obtenida de una determinada inversión a la pasión y quizás el ego de montar algo grande y único. Sólo los visionarios se decantan por lo segundo.

No en vano un emprendedor puro pocas veces se  queda en un proyecto que ha creado, sino que lo deja en manos de un empresario para que lo gestione y se va en busca de otra aventura empresarial. Para gestionar un negocio ya montado y en marcha hay personas más capacitadas que quien sólo gusta de  crear y descubrir nuevos nichos y negocios.

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