Periodo de gracia es igual a plazo muerto. No se deje confundir

Aunque a primera lectura pareciere no entenderse el titular, hemos encontrado entre colegas, jueces, y connotados, una serie de diferencias de entendimiento frente al significado del otorgamiento de periodos de gracia dentro de obligaciones a plazo, que van desde que, durante este no se amortiza a capital pero si corren intereses de plazo que se pagaran en una cuota única en cualquier momento antes del vencimiento final, pasando por todas las intermedias que podamos y lleguemos a conocer, y hasta considerar que al terminar el periodo de gracia se causa una cuota extraordinaria que recoge las no pagadas durante ese lapso.

Nada más escabroso y perverso que con esta falta de entendimiento judicial dar vida a  estas diferencias ilegales de las cuales sacan ventaja por igual, entidades financieras, prestamistas de oficio y  ciertos “financistas profesionales” que bajo figuras de muy dudosa ortografía se muestran como generadores de capital donde el primero no lo suple.

Para entender a cabalidad la figura y zanjar la carencia de intelecto, la simple lógica orienta a delimitar su origen, para lo cual iremos de alguna forma a su etimología, precisando que, un PERIODO, es “ el intervalo de tiempo necesario para completar un ciclo repetitivo”, y GRACIA, para estos efectos -como para muchos-, retomando algún fundamento de la teología cristiana, es “ un favor o don gratuito concedido por Dios para ayudar al hombre a cumplir los mandamientos”.

Entonces tenemos, que despojando a la GRACIA de su inspiración sacra para descender a nuestro banal mundo, se ha guardado la equivalencia conceptual en cuanto que PERIODO DE GRACIA, no es más que, un intervalo de tiempo de carácter gratuito para ayudar al deudor a cumplir la obligación.

Lo curioso del tema, es que no obstante la entonces Superintendencia Bancaria recogiendo la doctrina universal desde el Concepto No. 1999013094-2. Abril 8 de 1999, denotar que no existe diferencia jurídica entre “periodo de gracia “ y “plazo muerto”, delimitando uno u otro  como

“… el lapso durante el cual el acreedor o quien legalmente haga sus veces, unilateralmente, o por expreso acuerdo entre las partes, difiere en el tiempo el cumplimiento de alguna obligación, tal como el pago de intereses y/o del capital para el caso de las obligaciones de crédito. Ocurrido el vencimiento del plazo de gracia, se iniciará o proseguirá la amortización parcial o total de la obligación objeto del mismo...”

Aun con la significancia, de acuerdo con el Artículo 829 del Código de Comercio, en cuanto que los plazos de gracia concedidos mediante acuerdo de las partes, con anterioridad al vencimiento del término, se entenderán como prórroga del plazo, aun hoy, 17 años después, nos sigan inescrupulosamente haciendo creer que un periodo de gracia no es un plazo muerto, sino figuras diferentes, creencia que inspira algunos jueces obscurantistas.

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