Poder condicional

En el mundo de los negocios y en la vida diaria misma hay un poder llamado condicional, el cual limita incluso a quienes tienen mucho poder económico, o de mando, que si no se utiliza correctamente puede ser la causa de disgustos e incluso de retrasos en la ejecución de proyectos o de sencillas tareas cotidianas.

El ejemplo clásico que nos permite describir el poder condicional, es el que ejerce un portero, quien tiene la facultad  y la potestad de permitir o no la entrada de una persona.

Puede que una persona con gran poder utilice su poder y su influencia para logar que el portero siempre le abra la puerta, o incluso lo deje pasar primero a pesar de haber llegado  después que otras personas, pero dicho portero no lo hará de la mejor gana y en algún momento puede que encuentra la oportunidad para vengarse, y con seguridad lo hará y no habrá poder que se imponga sobre ese poder condicional.

El portero, ese personaje que muchos consideran insignificante, tiene en ese momento el poder de permitirnos pasar o no, y hay que saber lidiar con ese poder para evitar que en algún momento nos llevemos un disgusto.

Por lo general, lo adecuado es llevarse bien con el portero. Tratarlo bien, con respeto, y probablemente tratar de que sea nuestro amigo y con seguridad que nos irá mejor que tratar de imponernos a él haciendo gala de un supuesto poder que tenemos, ya sea porque somos amigos de su jefe, o por cualquier otra circunstancia que nos haga sentirnos envestidos de poder.

Ejemplos de poder condicional hay muchos. Hoy en día cuando michos trámites se realizan mediante una línea telefónica, dependemos de una persona desconocida en un lugar remoto para continuar con un proceso. Esa persona en ese momento tiene un enorme poder que puede ayudarnos o “jodernos” como se dice popularmente.

Igual sucede en una ventanilla de atención al público de una entidad estatal, o de una EPS o incluso de una entidad privada. Cualquier disgusto que nos llevemos  con quien esté detrás de esa ventanilla puede detener o retrasar nuestra ruta por mucho poder que tengamos.

El poder condicional es normalmente ignorado porque no somos conscientes de su existencia y de su capacidad para condicionar nuestras decisiones y nuestros planes. Debemos saber cómo lidiar con ese poder para evitar ser víctimas de él, o mejor, para beneficiarnos de él. Muchas veces sólo basta ser cortés, respetuoso, sencillo y humilde, vaya, tratar a los demás como esperamos que se nos  trate. En la mayoría de los casos ni siquiera es necesaria una botella de wiski o un cheque. Saludar por el nombre de la persona suele ser suficiente. Buenos días, Carlos. Me alegra que hoy esté mejor de salud….

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