¿Por qué la presión fiscal es soportada por las clases medias y bajas y los pequeños empresarios?

La última reforma tributaria en Colombia (ley 1607 de 2012), con la que el presidente de la república afirmó chillarían los ricos (y supuso conseguiría muchos votos), hizo exactamente lo contrario: liberó presión fiscal a los ricos para aumentarla a las clases medias y bajas. ¿Por qué se da esta situación tan injusta a todas luces?

Y no es un asunto de la última reforma tributaria; ha sido la constante a lo largo del tiempo. Tampoco es una situación que se dé exclusivamente en Colombia,  es una corriente a nivel mundial y hay otros países donde la situación es más evidente.

Parece inconcebible que los gobiernos deliberadamente decidan imponer más tributos a los pobres que a los ricos. Parece inconcebible tanta maldad o “mala leche” como se dice popularmente, pero ello tiene su explicación basada en la realidad económica que impera actualmente en el mundo.

Si un país decide hacer las cosas bien imponiendo una carga tributaria progresiva acorde con la capacidad económica de cada contribuyente, el resultado inevitable será la fuga de capitales.

Los grandes capitales no tienen conciencia social ni creen en solidaridad. Simplemente trabajan para su propio beneficio y las decisiones se toman en ese sentido, de manera tal que si un millonario es obligado a pagar impuestos simplemente agarra su maleta y se va para un paraíso fiscal, que para eso precisamente se crearon y se toleran los paraísos fiscales.

El diseño actual de sistema capitalista hace imposible que se pueda obligar a pagar impuestos a un rico. Si es suficientemente rico, hará uso de las herramientas legales o de zonas grises creadas por los mismos gobiernos que ellos financian para liberar a los ricos de la presión fiscal, eso es indudable.

Los gobiernos son conscientes de esa situación  e individualmente nada pueden hacer al respecto, puesto que mientras exista un país dispuesto a recibir a los ricos perseguidos fiscalmente en otro, la actual situación no cambiará, y no hay voluntad política para que ello cambie, puesto que si existiera, hace tiempo que los paraísos fiscales hubieran desaparecido, pero no ha sido así, y por el contrario esto son tolerados, patrocinados y hasta protegidos por grandes potencias, pues allí no solo se refugian los más ricos de cada país, sino los políticos corruptos que controlan todos  y cada uno de los países de este planeta. Nadie será tan “imbécil” de destruir su propio refugio y de ello debemos tener conciencia.

En algunos países como Colombia, existe cierta progresividad en la carga tributaria pero hasta determinado nivel de capital, hasta cuando se llega a las personas que pueden hacer  maletas y alzar vuelo. A los muy ricos no se les toca  porque se irían con su capital y en términos macroeconómicos ello podría ser negativo para el país.

El gobierno y hasta la Dian le joden la vida a un contribuyente hasta cuando se dan cuenta que tiene capacidad para emigrar con su capital. A los medio ricos los tratan como a cualquier parroquiano porque saben que a pesar de tener algún poder económico no tienen alas suficientes para volar fuera del país. Los estados conocen muy bien hasta qué punto conviene apretar la soga a sus ciudadanos y en esa  medida diseñan su sistema impositivo.

Desafortunadamente el capitalismo está diseñado para funcionar así y ningún país se puede escapar de ese entramado por más socialistas que sean sus gobernantes, y es por ello que algunos gobiernos como China (quien creyera) y Brasil se han centrado en fortalecer la clase media puesto que es esa clase la que paga impuestos, la que sostiene la economía de un país. Dijo algún planificador macroeconómico: “Los pobres no producen y los ricos no dan nada, luego la salida es favorecer la clase media”.

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