Principio de la autonomía de la voluntad privada en el sector financiero

Inicio » Derecho comercial. » (13 / 06 / 2010 )

Hemos recibido una serie de inquietudes relacionadas con la facultad que tienen las entidades financieras para cancelar una cuenta bancaria, o para impedirle abrir una cuenta a una persona cualquiera, en desarrollo del principio de la autonomía de la voluntad privada.

A pesar de que el sistema financiero es considerado un servicio público, en el que se supone que se debe garantizar el acceso a todos y cada uno de los ciudadanos, en el caso del sistema financiero no es así, puesto que una entidad bancaria puede cancelar una cuenta a un usuario en cualquier momento y por cualquier causal. Al igual que puede negarle a cualquier usuario el tener una cuenta bancaria, lo que constituye una negación al acceso a los servicios financieros considerados como un servicio público.

Esta realidad siempre presente, puede afectar a cualquier persona, a tal punto que existe la posibilidad que una persona sea expulsada del sistema financiero o no sea recibida por el. Se puede dar el caso que una persona por x o y motivos, no pueda tener acceso a una cuenta bancaria, con todas las implicaciones que en el mundo de hoy conlleva una situación así.

El principio de la autonomía de la voluntad privada supone precisamente eso, la autonomía que tiene un particular [en este caso las entidades financieras] para decidir si tiene o no una relación contractual con determinada persona, o para decidir cuando terminar con una relación contractual ya existente.

Este principio, faculta a cualquier persona, natural o jurídica, a que decida según su deseo y conveniencia, si quiere o no tener alguna relación contractual o comercial con otra. De suerte que si esa persona decide no tenerla o decide cancelar una ya existente, es producto de la autónoma voluntad a la que la ley le da derecho y defiende.

La libertad contractual, producto precisamente de la autonomía de la voluntad privada, hace suponer que efectivamente un banco puede decidir con quien hacer negocios y con quien no, y puede también decidir cuando terminar un negocio con una determinada persona, ya sea porque existen causas justificadas, o simplemente porque no se siente a gusto con el desarrollo del contrato. Es lo mismo que cuando una persona decide cancelar su cuenta en un banco y abrirla en otro. Y entendiendo que cualquiera de los dos tiene la misma autonomía y la misma libertad contractual, no debería representa ningún problema el que un banco decida cancelar una cuenta o no abrir una.

Todo esto suena lógico y razonable, pero tratándose del sistema financiero, el que se supone un servicio público, causa preocupación que un banco pueda aplicar abusivamente este principio, perjudicando enormemente a la persona victima de esta autónoma y unilateral decisión.

En el caso de las entidades financieras hay en juego mucho más que la autonomía de la voluntad privada o la libertad contractual, puesto que el servicio financiero tiene un efecto importante y es un elemento esencial en la economía de una persona, pudiendo comprometer incluso sus medios y capacidad de subsistencia.
Pues bien, esa voluntad contractual de la que gozan las entidades financieras que las faculta para cancelar una cuenta bancaria de forma unilateral, está contenida en el artículo 1389 del código de comercio que establece:

Cada una de las partes podrá poner término al contrato en cualquier tiempo, en cuyo caso el cuentacorrentista estará obligado a devolver al banco los formularios de cheques no utilizados.

En el caso de que el banco termine unilateralmente el contrato, deberá, sin embargo, pagar los cheques girados mientras exista provisión de fondos.

Como era de esperarse, este artículo fue demandado ante la corte constitucional, que en sentencia C-341 de 2006, lo declaró exequible, no sin antes hacer claridad sobre los mecanismos que posee el usuario para defender sus derechos.

De la lectura de la sentencia referida, se puede concluir que en el caso de las entidades financieras, la autonomía de la voluntad privada no es absoluta, lo que permite dar un respiro de tranquilidad a las personas que eventualmente sean objeto de la aplicación de este principio por algún banco.

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2 Opiniones
  1. Carlos Jaramillo dice:

    Tengo en estos momentos una situacion de cancelacion de cuenta corriente por parte de Citibank, pero inicialmente en la carta de cancelacion me dijeron que bajo el principio de confidencialidad me cancelaban la cuenta, en virtud de lo anterio elabore derecho de peticion , el cual se vieron obligados a darme los supuestos motivos que incidieron en la cancelacion , y me argumentaron que enviarion dos cartas de actualizacion de datos, una el dia 8 de Julio y la otra el 12 de Julio,y procediendo a cancelar la cuenta el dia 17 de Julio, es decir segun mi criterio es una cancelacion express, ademas las cartas no fueron recibidas por nadie en mi lugar de residencia, y argumentando el banco que fueron dejadas en el buzon. Que puedo hacer ante este caso

  2. Leovigildo Minaya dice:

    Mis felicitaciones a los excelentes articulos que ustedes publican. Me gustaria saber si pueden extender un articulo sobre la autonomia de la voluntad privada y los bancos comerciales, pero cuando se trata de que un banco, se niega a abrir una simple cuenta de ahorro y lo hace alegando que la persona aparece en los archivos de la fiscalia sometido por una violacion a la ley penal, y cuando el negado no ha sido condendado aun por el supuesto delito. Me gustaria saber si al respecto tienen un articulo. Gracias.

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