¿Puede concurrir la pensión de sobrevivientes adquirida a raíz de la muerte de un hijo con la pensión de vejez?

Antes de responder la pregunta conviene hacer las siguientes precisiones sobre la pensión de sobrevivientes.

Dicho en términos sencillos, la finalidad de la pensión de sobrevivientes  es asegurar que con la muerte del pensionado o del afiliado con derecho a pensión, su hogar, y más concretamente las personas que lo integran,  no pierdan ni se les desmejoren las condiciones de vida que venían ostentando  antes del fallecimiento del causante. Así, lo que quiere la ley es que al dolor que produce la muerte de un ser querido no se le sume la pérdida de los recursos económicos con que el difunto contribuía al sostenimiento de esas condiciones de vida.

La pensión de sobrevivientes fue establecida básicamente en favor de la pareja del causante y de sus hijos. Para el otorgamiento de ese beneficio al miembro sobreviviente de la pareja, no se tiene en cuenta para nada si éste dependía económicamente del difunto. Lo mismo aplica para los hijos cuando éstos son menores de edad, o cuando a pesar de ser mayores, se encuentran incapacitados para trabajar por razón de sus estudios o por causa de una invalidez. Si la mencionada incapacidad es por razón de sus estudios,  la pensión se mantiene hasta cuando el beneficiario los termine o cumpla 25 años de edad. Si es por invalidez física o mental, la pensión va hasta cuando desaparezca la invalidez, y si ésta no desaparece nunca, la pensión será vitalicia.

Ahora bien, cuando muere el pensionado o el afiliado con derecho a causar la pensión de sobrevivientes, y aquél o éste no tiene pareja ni hijos con derecho a reclamar la pensión, la misma puede ser reclamada por los padres del difunto, siempre y cuando acrediten que dependían económicamente de aquél.

Como puede advertirse, para el otorgamiento de la pensión al cónyuge o compañero(a) permanente no se exige dependencia económica del reclamante con respecto al finado. Para el reconocimiento de dicho beneficio en favor de los hijos menores de edad, tampoco se exige dicha dependencia, pues ésta se presume. Pero si son mayores de edad,  estos deberán probar que están incapacitados para trabajar por razón de sus estudios o porque padecen limitaciones físicas, psíquicas o sensoriales que se lo impiden. Los primeros deberán probar su condición de estudiantes. Y los segundos deberán acreditar los siguientes requisitos: a) que padecen dichas limitaciones, b) que éstas les impiden trabajar, c)  que al momento del fallecimiento del causante esa condición ya se había diagnosticado y d) que dependían económicamente del causante.

En resumen: si la incapacidad le sobrevino al reclamante siendo menor de edad, se presume la dependencia y procede la pensión. Si la invalidez se la diagnostican siendo ya mayor de edad y luego de fallecido su progenitor, no habrá lugar a la pensión. Y finalmente, si se la diagnosticaron siendo mayor de edad pero en vida de su progenitor, podría reclamar la pensión demostrando que  dependía económicamente de éste.

Ahora analicemos el caso de la pensión de sobrevivientes en favor de los padres del pensionado o afiliado fallecido.

Ya dijimos que en tal caso se requiere demostrar la dependencia económica del padre (o la madre) reclamante. Sin embargo, cabe precisar que si bien es cierto la ley estableció que dicha dependencia tenía que ser de manera absoluta y total, la Corte Constitucional declaró inexequible esa expresión y precisó que no era indispensable que el padre o la madre reclamante careciera totalmente de ingresos o recursos propios para poder aspirar a tal beneficio, pues al progenitor le bastaba con acreditar que pese a tener bienes o ingresos propios, la ayuda que en vida le brindaba su hijo, era necesaria para cubrir los gastos de su subsistencia,  de tal suerte que al suspenderse esa ayuda se vería afectado su modus vivendi.

Esa posición progresista y de clara estirpe social de la Corte, dio lugar, en buena medida, a que se admitiera la concurrencia de la pensión de sobrevivientes con la pensión de vejez. Así, un padre o una madre que devengue su pensión de vejez puede válidamente aspirar a recibir también la pensión de sobreviviente derivada de  la muerte de un hijo de quien recibía ayuda económica, a condición de que demuestre que recibía dicha ayuda y que ésta le era necesaria para vivir como estaba viviendo. El mérito de esa decisión está en que puso fin a muchas injusticias,  pues el ISS venía negando la pensión de sobrevivientes cuando el padre o la madre del pensionado o afiliado fallecido tenía cualquier bien, por insignificante que fuera, como por ejemplo, un ranchito o una pequeña casa-lote, o recibía igualmente ayuda de otro  hijo.

Hasta aquí todo es claro y no parece que haya lugar a mayores inquietudes. El asunto se vuelve un poco “irritante” en aquellos casos en que el progenitor de marras viene recibiendo la pensión de sobrevivientes y solicita el reconocimiento de su pensión de vejez. Imaginémonos la situación que se presentaría en el supuesto caso  de que tanto el valor de la pensión de sobrevivientes como el de la pensión de vejez que se reclama fueran sumas significativas.

Pues bien, si como ya dijimos la finalidad de esta modalidad de la pensión de sobrevivientes es evitar que con la muerte del hijo que cubría total o parcialmente los costos del mantenimiento de sus padres éstos  se vieran abocados a pasar necesidades que antes satisfacían con la ayuda que aquél les brindaba, aquí, en el ejemplo propuesto, dicha condición no se cumpliría,  porque la pensión de vejez sería un ingreso nuevo que el o los beneficiarios de la pensión de sobreviviente no venían recibiendo. O sea, que la pensión “heredada” no era un complemento, sino la fuente exclusiva de la subsistencia del beneficiario de ella.

La situación que se plantea muy seguramente dará lugar a posiciones distintas. Unos lectores dirán que al llegar la pensión de vejez, desaparecería la razón de ser de la pensión de sobrevivientes, o sea que la nueva pensión desplazaría a la primera. Otros afirmarán que se mantiene la que económicamente favorezca más al pensionado. Y un tercer grupo dirá que deben subsistir ambas.

Nosotros estamos de parte de la tercera opción por las siguientes razones:

Las dos pensiones tienen orígenes y finalidades diferentes. La de sobrevivientes tiene su origen en los aportes que hizo el finado al Sistema, y está destinada a cubrir una ayuda que el beneficiario venía recibiendo de aquél. La pensión de vejez tiene su origen en las cotizaciones que realizó el beneficiario de la pensión de sobrevivientes y constituye la recompensa que la ley ha previsto para quien ha cotizado durante un número elevado de años y cumple la edad que le da acceso a la vejez.

Para el otorgamiento de la pensión de sobrevivientes se mira y tiene en cuenta la situación de dependencia existente en el momento en que fallece el causante y se reclama la pensión. Así lo determina la ley.

La ley no condiciona la vigencia de la pensión de sobrevivientes al hecho de  que el beneficiario conserve y mantenga la situación económica deprimida que lo rodeaba cuando se le reconoció ese derecho. Dicho en otras palabras, la ley no dice que el derecho a la  pensión de sobrevivientes subsiste mientras subsistan las causas que le dieron origen.

La Pensión de sobrevivientes una vez es otorgada adquiere el carácter de vitalicia y no puede revisarse posteriormente, a menos que se haya adquirido con fraude a la ley.  O sea, que adquiere la condición de derecho adquirido.

Así las cosas, si una persona está recibiendo esta modalidad de pensión y, por ejemplo, se gana el Baloto, esa persona conservaría el derecho a seguir recibiendo la pensión. Con un ítem, que no podría renunciar a ésta, porque los derechos laborales ciertos e indiscutibles no son renunciables, aunque sí pueden ser abandonados.

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4 Opiniones
  1. Fernando Rosales dice:

    Buenas tardes
    Apreciado doctor ante lo interesante del tema surge para mi un interrogante, puede adquirir el derecho a la sustitución pensional el hijo invalido ya mayor de 25 años quien depende de su progenitora cuando ya esta había adquirido la sustitución de su finado esposo.
    La anterior pregunta surge apreciado doctor porque el iss hoy colpensiones manifiesta que porque como ya existía una sustitución pensional hacia la madre esta pensión no podía sustituirse por segunda vez.
    Muchas gracias.

  2. Fernando Rosales dice:

    BUENAS TARDES

    APRECIADO DOCTOR ANTE LO INTERESANTE DEL TEMA SURGE PARA MI UN INTERROGANTE, PUEDE ADQUIRIR EL DERECHO A LA SUSTITUCIÓN PENSIONAL EL HIJO INVALIDO YA MAYOR DE 25 AÑOS QUIEN DEPENDE DE SU PROGENITORA CUANDO YA ESTA HABÍA ADQUIRIDO LA SUSTITUCIÓN DE SU FINADO ESPOSO.

    LA ANTERIOR PREGUNTA SURGE APRECIADO DOCTOR PORQUE EL ISS HOY COLPENSIONES MANIFIESTA QUE PORQUE COMO YA EXISTÍA UNA SUSTITUCIÓN PENSIONAL HACIA LA MADRE ESTA PENSIÓN NO PODÍA SUSTITUIRSE POR SEGUNDA VEZ.

    MUCHAS GRACIAS.

  3. Jose Villa dice:

    "La situación que se plantea muy seguramente dará lugar a posiciones distintas. Unos lectores dirán que al llegar la pensión de vejez, desaparecería la razón de ser de la pensión de sobrevivientes, o sea que la nueva pensión desplazaría a la primera. Otros afirmarán que se mantiene la que económicamente favorezca más al pensionado. Y un tercer grupo dirá que deben subsistir ambas.

    Nosotros estamos de parte de la tercera opción por las siguientes razones:"

    Bueno doctor Alonso, entonces ahí qué?
    Son tres posiciones distintas.

    • Alonso Riobó Rubio dice:

      Su pregunta es pertinente, doctor Villa. Lo que ocurre es que se me pasó por alto anotar que la tercera opción es la fijada por la Corte Constitucional en la sentencia T - 326 de 2013, en la cual rememoró lo dicho por esa Corporación en sentencia anterior. Dijo la Corte:

      "Al respecto ese Tribunal señaló que “en cuanto a que la , soporte de la pensión de sobrevivientes otorgada, desaparece al concedérsele la pensión de vejez, como lo sostiene la censura, contrario a tal inferencia, tal como lo ha reiterado la jurisprudencia, dicho criterio no se circunscribe a la carencia absoluta y total de ingresos o que el eventual beneficiario o beneficiaria se encuentre en la “indigencia”, por lo que cuando existen asignaciones mensuales, ingresos adicionales o cualquier otra acreencia de la que son titulares, porque los ingresos les resultan insuficientes para lograr autosostenerse, no por ello puede afirmarse que al entrar a disfrutar otra prestación económica, la persona se constituya en autosuficiente económicamente, además de que las señaladas prestaciones vitalicias de sobrevivencia y de vejez tienen origen y finalidad diferentes, incluidas las cotizaciones en que se apoyan para su otorgamiento. Por otra parte, es oportuno destacar que la dependencia económica de los beneficiarios frente al pensionado o al afiliado, se debe definir y establecer al momento del deceso a éste y no con posterioridad, pues desde ese momento trasciende a la vida jurídica y no es revisable. (…)"

      Saludos,

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