Que lo recomienden por bueno y no por barato

Eso de bueno y barato es muy difícil de  conseguir, y en el campo profesional es aún más difícil, así que en algunos casos será necesario decidirse por ser bueno o por ser barato porque es muy difícil lograr un equilibrio entre las dos opciones.

En este mes que se celebró el día del contador público, mucho se ha hablado de lo mal remunerado que está el contador público, y una de las muchas causas de esta situación, puede ser la decisión que toma cada contador respecto a que será lo mejor, si apostar por lo bueno o apostar por lo barato.

Algunos profesionales de la contaduría pública recién salidos de la universidad, suelen encargarse de esos pequeños trabajados, como contabilidades del régimen simplificado, la firma de certificaciones de ingresos o de estados financieros, pequeños trabajos que tienen una pequeña remuneración.

El contador público recién egresado, en la media en que incursiona en la vida laboral con sus pequeños trabajos, empieza a ser conocido por la sociedad y por  el gremio, y empieza a ser conocido precisamente por ser quien realiza pequeños trabajos y/o que cobra poco, fama que se va extendiendo, y al poco tiempo todo el mundo sabe quién es el contador que cobra $10.000 o $20.000 pesos por un certificado o un balance, o $50.000 por una contabilidad, o el que firma cualquier cosa por cualquier precio.

Pronto ese contador será ampliamente recomendado a los personajes que buscan desesperadamente quien haga  trabajos baratos. Y pronto será el contador que recomienda el celador de la Dian, o algún funcionario de un banco o de una comercializadora  que sólo le interesa la comisión que ganará por otorgar un crédito.

Una vez el contador público gane fama de ser el que hace trabajos baratos, sólo recibirá ofertas de trabajos baratos, puesto que es la imagen que se forjó desde un principio; así fue que se le conoció y se le conocerá. Es el producto que forjó y es lo que ofrece al mercado.

En cambio, aquel contador público que rehúsa hacer pequeños trabajos, o si los hace cobra caro, con seguridad tendrá menos trabajos, pero los que lleguen serán bien remunerados, lo que sin duda compensará los muchos trabajos pequeños que dejó de hacer.

Y ese contador que cobra caro, si algún día lo recomiendan, lo recomendarán por bueno, nunca por trabajar barato, lo cual marca una gran diferencia.

Y es que por regla general, y por lógica y sentido común, un contador que cobra caro y hace pocos trabajos, suele ser mejor que aquel que cobra poco y hace muchos trabajos, puesto que este último mantiene tan absorbido por sus múltiples pequeños trabajos, que no le queda tiempo para leer, investigar, ni siquiera para verse o leerse las noticias y tener una idea de la realidad económica que lo rodea, y lo que es peor, ni siquiera le queda tiempo para hacer bien los trabajos que le encomendaron,  y por supuesto que no ganará lo suficiente para comprarse las costosas obras que un contador debe tener si quiere ser de los que saben mucho y cobran mucho, ni podrá asistir a conferencias, simposios, seminarios o cursar un postgrado, todos requisitos necesarios si se quiere cobrar caro y si quiere ser recomendado por bueno y no por barato.

Lastimosamente, buena parte de los contadores públicos apenas tienen un PUC y un viejo estatuto tributario [y tienen tantos trabajos que ni les queda tiempo de consultar su biblioteca], pero eso no les preocupa porque lo que tienen  es más que suficiente para firmar balances y certificados de $20.000 o llevar una contabilidad de quien no está obligado. Ya por aquí habíamos explicado la estrecha relación que hay entre la calidad del contador y su remuneración….

Para muchos, la decisión que tomen al iniciar su carrera, les marcará el destino que tendrán en su vida laboral, así que desde que se está en la universidad hay que tener claro el tipo de recomendación que se quiere…

Lo anterior no sólo aplica para el contador público, sino para todos los profesionales.

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