¿Qué sucede si interpongo un recurso y sustento otro?

A todos nos ha pasado alguna vez que vamos a decir una palabra y decimos otra, lo cual generalmente no nos trae consecuencias porque, o bien nosotros mismos nos percatamos inmediatamente del lapsus y corregimos, u otra persona  nos hace la observación oportunamente y la equivocación queda subsanada. Sin embargo, hay casos en los que ni nos damos cuenta del error, ni nadie nos lo advierte en ese momento. Y eso precisamente fue lo que le pasó a la abogada protagonista del caso que a continuación traemos a esta columna.

La apoderada de una empresa que había sido condenada en primera instancia en un proceso ordinario laboral, se disponía a apelar la sentencia que afectaba ostensiblemente los intereses de su cliente, pues en su opinión el juez había incurrido en una serie de irregularidades que ameritaban la intervención de la Sala Laboral del Tribunal correspondiente.

El tema es que al formular el recurso la apoderada se equivocó, y en lugar de decir que interponía el recurso de Apelación, expresó que interponía el recurso de Reposición. Debido a que para la época de los hechos la oralidad aún no se había implementado, la abogada dejó la sustentación del recurso para después, dado que contaba con tres días de plazo para hacerlo.

Ahora bien, decimos que se trató de una equivocación, toda vez que todos los abogados, sin excepción, sabemos que contra las sentencias no procede el recurso de reposición. (Eso lo aprende un estudiante de derecho el primer día de clases).

Y fue al elaborar el escrito de sustentación del recurso que la abogada en cuestión se dio cuenta del lapsus en que había incurrido, y en aras de hacer claridad sobre su verdadera intención al impugnar la providencia, inició su alegato diciendo:

“…por medio del presente escrito presento los alegatos del recurso de apelación instaurado en contra de la sentencia dictada dentro del proceso de la referencia y lo hago en los siguientes términos” (Texto original sin subrayas ni negrillas).

No obstante lo anterior, el juez se remitió al tenor literal de la manifestación  hecha por la apoderada al formular la impugnación, y en tal virtud rechazó por improcedente el recurso de reposición planteado por ella, sin tener en cuenta para nada que en la sustentación había quedado plenamente visible  que se trataba del recurso de apelación.

Durante la ejecutoria del auto que rechazaba el recurso de reposición interpuesto equivocadamente por la apoderada de la empresa empleadora, ésta presento 4 memoriales en los cuales hizo lo siguiente: a) insistió en que el recurso presentado realmente había sido de apelación y no de reposición, tal como lo refería el memorial de sustentación que hacía parte del inicial; b) le reprochó al juez el no haber entendido que se trataba claramente de “un error de lenguaje…”; c) le solicitó al juez que declarara la ilegalidad del auto mediante el cual había inadmitido el recurso interpuesto contra la sentencia,  por no haber analizado e interpretado de manera conjunta los dos memoriales presentados por ella, y d) interpuso  el recurso de apelación contra el auto que había resuelto el recurso de Reposición formulado contra la sentencia.

Ante la insistencia de la apoderada de la demandada en el sentido de que se había tratado de un simple lapsus, el  juez accedió a decretar la ilegalidad del auto que había declarado improcedente el recurso de Reposición interpuesto, y seguidamente concedió el recurso de Apelación de la sentencia, argumentando que lo hacía para no vulnerar el derecho a la doble instancia y de defensa de la accionada.

El abogado del trabajador demandante  se opuso a la decisión del juzgado,  aduciendo que con posterioridad a la expedición del auto que declaró improcedente el recurso de reposición y dejó en firme la sentencia de primera instancia, no era posible tramitar un recurso de apelación que no fue interpuesto en tiempo, o cualquier otro recurso o incidente procesal por haberse configurado el fenómeno jurídico de la cosa juzgada, ni tampoco podía el Juez modificar su propia sentencia o declarar nulidades o ilegalidades.

Al resolver el recurso de apelación concedido por el juez de primera instancia, el Tribunal revocó parcialmente el fallo apelado, absolviendo a la empresa demandada de la condena por perjuicios morales cuantificada en la suma de $50.000.000.

En vista de lo anterior el Trabajador acudió a la acción de tutela por considerar que el Juez le había violado sus derechos fundamentales al debido proceso, al respeto de la cosa juzgada, los principios de irreformabilidad de la sentencia por el mismo juez y de la justicia rogada, al haber decretado la ilegalidad del auto que había denegado por improcedente el recurso de reposición interpuesto y consecuencialmente conceder el recurso de apelación de la sentencia que ya estaba  ejecutoriada, aceptando que el recurso que formuló la empresa fue el de apelación y no el de reposición. Insistió el trabajador en que el recurso realmente interpuesto fue el de reposición, y destacó que se había quebrantado el principio de favorabilidad laboral por parte del juez, al permitir que la parte demandada alegara su propia culpa, “la cual admitió y convalidó, toda vez que al no interponer el recurso ni obrar con diligencia y cuidado en el asunto bajo su responsabilidad, ha debido sufrir las consecuencias de su error y no contar con la “defensa” del juez, lo cual es ilegal y violatorio de los derechos de la contraparte.” Así mismo, acusó a la Sala Laboral del Tribunal de violar sus derechos fundamentales al tramitar el recurso de apelación,  y solicitó al juez de tutela que declarara que no existió recurso de apelación y que por ello resultaba nula toda la actuación posterior al auto que rechazó por improcedente el recurso de Reposición interpuesto contra la sentencia de primera instancia.

El amparo de tutela solicitado por el trabajador no tuvo prosperidad en las Salas Laboral y Penal de la Corte Suprema de Justicia, las cuales consideraron, entre otras cosas,  que si bien la apoderada judicial interpuso recurso de reposición, el escrito mediante el cual sustentó la apelación subsanó cualquier presunta irregularidad que se pudiera haber presentado.

El asunto pasó a revisión de la Corte Constitucional quien al  ocuparse del fondo del asunto hallo que el auto que declaró improcedente el recurso de reposición formulado contra la sentencia de primera instancia, no podía ser declarado ilegal por cuanto llevaba casi un mes de haberse proferido, y por tanto se encontraba en firme al haber transcurrido el término de ejecutoria sin que se hubieren interpuesto en debida forma los recursos que la ley confiere a las partes.

Destacó la Corte el error en que incurrió la apoderada de la empresa al aplicar todos sus esfuerzos en la defensa de su argumento de que cuando dijo RESPOSICIÓN estaba refiriéndose a APELACIÓN, sin advertir que la solución real no estaba en esos alrededores, sino en la interposición del  recurso de reposición que ha debido formular contra la decisión del juez de  no tramitar la impugnación impetrada contra la sentencia, toda vez que dicho auto aún se encontraba dentro del término de su ejecutoria. O sea que la abogada hizo de todo, menos lo que estaba obligada a hacer.

Aclaramos que la intención de este comentario no es criticar a la colega, pues a todos se nos pueden ir las luces en un momento dado, sino mostrarles a los lectores, especialmente a los estudiantes de derecho  que nos visitan, la importancia de estar muy concentrados a la hora de impugnar una providencia.

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2 Opiniones
  1. Jose Villa dice:

    Interesante el caso.
    Pido excusas por mi ignorancia para formular las siguientes preguntas:
    Al fin qué?, la abogada perdió su alegato?,
    el trabajador y su abogado triunfaron?.
    La empresa le tocó asumir el costo de los $50.000.000?,
    la abogada tuvo que responderle a la empresa por su error?

    • Alonso Riobó Rubio dice:

      Sus preguntas son muy pertinentes porque ciertamente el editorial termina "en punta".

      Ocurre que los editores de gerencie.com disponemos de un espacio que va entre 500 y 700 palabras, el cual algunas veces resulta insuficiente para resumir una sentencia que por lo general consta de más de 25 páginas tamaño oficio. Así, el esfuerzo que se debe hacer es grande para poder llevarle al lector, en pocas palabras, una idea completa del tema escogido. Yo casi siempre desbordo ese límite, y eso gerencie.com me lo perdona, pero no por eso deja de preocuparme.

      Lo que pretende gerencie.com al señalar ese límite es permitirle al lector informarse y documentarse sin fatigarse.

      Hechas anteriores precisiones, respondo sus preguntas:

      1. Sí, la abogada perdió el caso porque la Corte Constitucional revocó todo y sólo dejó en firme el auto del juez de primera instancia que rechazó el recurso de reposición con el que pretendió la colega atacar la sentencia.

      2. Sí, el apoderado del trabajador sacó avante su causa.

      3. Sí, la empresa tuvo que pagarle las condenas contenidas en la sentencia que profirió el juez al término de la primera instancia (No hubo segunda instancia).

      4. No se sabe. De todas maneras, los contratos de prestación de servicios profesionales que celebramos los abogados son de medio y no de resultado. Esto quiere decir que nosotros simplemente nos obligamos a poner al servicio del cliente todos nuestros esfuerzos y conocimientos, pero no aseguramos resultados. Es lo mismo que ocurre con los médicos, que no garantizan que el paciente que llevan a cirugía no se va a morir durante o con ocasión del procedimiento que le van a realizar.

      En el caso de la colega no se observa intención de perjudicar a su cliente, fue un desafortunado error con consecuencias desastrosas para ella y para su cliente.

      (Y a propósito, en esta pequeña nota se utilizaron 317 palabras)

      Saludos,

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