Inicio » . » (02 / 02 / 2012 )

¿Quién responde por el pago de un cheque falsificado?

Cuando un cuentahabiente pierde un cheque, o se lo roban, o se lo falsifican y el banco lo paga, ¿Quién responde por ello?

Para tratar de comprender una situación de estas y determinar si el banco debe responder por el cheque pagado indebidamente, o es el cuentahabiente quien debe asumir la pérdida, transcribiremos a continuación la parte resolutiva de la sentencia de la Corte de suprema de justicia, sala de casación civil, de fecha 15 de junio de 2005, expediente 54001-3103-002-1999-00444-01, en la que se trata un tema que deja claro los supuestos planteados al inicio de este escrito:

Consideraciones

1. Ninguna discusión suscita la celebración del contrato de depósito en cuenta corriente por cuyo incumplimiento ha sido emplazada la institución bancaria demandada, como tampoco el pago, por dicha entidad, del cheque No. 672442, que formaba parte de un talonario que le proporcionó a la demandante, en su condición de cuentahabiente, en desarrollo de dicho pacto, título que según lo por ella afirmado le fue sustraído ilegítimamente, y cuyas firmas fueron falsificadas.

La polémica que el cargo plantea, gira en derredor del contratantes debe sufrir las consecuencias de ese pago: el banco girado, como lo determinó el sentenciador, o el cuentacorrentista, como pretende demostrarlo el acusador.

2. Antes de abordar el examen de la temática que el cargo propone, resulta conveniente recordar que la responsabilidad por el pago de cheques falsificados o alterados está regulada por el ordenamiento jurídico vigente, en los artículos 732, 733 y 1391 del Código de Comercio, como al unísono lo pregonan el sentenciador y el recurrente.

Así, los artículos 1391 y 732 se ocupan de la reglamentación pertinente, en el caso de títulos que el dueño de la chequera no ha perdido, el primero dentro del régimen propio del contrato de cuenta corriente bancaria, y el segundo en el marco general de la responsabilidad que corresponde al banco frente al depositante, por la cancelación de cheques en esas condiciones girados, preceptos que en línea de principio hacen gravitar sobre el librado las consecuencias de su cancelación, pero admiten que se libere de esa carga en los casos en que la defraudación se deba a culpa del cuentacorrentista, o de las personas por quienes debe él responder, o cuando no es oportunamente avisado del fraude.

El artículo 733, aunque también forma parte del régimen normativo de la responsabilidad originada en el pago de cheques espurios, circunscribe su ámbito al de aquellos  que el dueño de la chequera ha perdido, disponiendo que si ante esa eventualidad "… no hubiere dado aviso oportunamente al banco sólo podrá objetar el pago si la alteración o la falsificación fueren notorias".

Como puede verse, en ese específico evento, y sin importar que la pérdida del instrumento haya sido culposa o no, se invierte la regla de la responsabilidad a cargo del librado que se adopta en las disposiciones anteriores, para imponérsela al cliente, en el entendido de que si ha recibido el talonario respectivo, sin ningún reparo, de traspapelar uno o más formularios, "… a él le será atribuible semejante desatención en su custodia, de suerte que será su misma conducta la que le hará asumir la consecuencias del pago que se realice del cheque elaborado en uno de esos formatos, sin que en esta hipótesis pueda verse favorecido con la presunción de responsabilidad a cargo de la entidad bancaria", (Cas. Civ. del 8 de septiembre de 2003, Exp. 6909),  principio que sin embargo se excepciona en los casos en que oportunamente entera al librado de ese hecho, para que se abstenga de efectuar el procedimiento de descargo, y pese a ello lo realiza, lo mismo que cuando el fraude es fácilmente apreciable, hipótesis en las que es el banco el que debe soportar las contingencias del pago.

3. El Tribunal hizo pesar sobre el banco demandado las consecuencias de la cancelación del cheque que dio origen a la controversia, porque consideró  que legalmente son las entidades bancarias las llamadas a responder por el pago de cheques falsificados o alterados, y porque constató la falta de prueba de las circunstancias invocadas por la citada institución para eximirse de la responsabilidad imputada, constituidas a la sazón por la falta de notoriedad de la defraudación, y porque ésta tuvo su causa determinante en la culpa de la cuentacorrentista en la custodia de la chequera.

4. Sin discutir la atribución de responsabilidad que por la circunstancia indicada radicó el Tribunal, de manera general, en los establecimientos bancarios, pretende demostrar el recurrente que el sentenciador se equivocó cuando predicó la orfandad probatoria de los hechos constitutivos de las causales de exoneración que alegó, equivocación que a su juicio lo llevó a imponerle las consecuencias de la cancelación del referido instrumento, cuando no tiene el deber de soportarlas.

Con ese propósito, resalta en punto de la primera de las circunstancias indicadas -falta de notoriedad del fraude-, que en el dictamen elaborado por experto grafólogo del Instituto Nacional de Medicina Legal, trasladado del proceso penal que se adelantó por la sustracción y falsificación del cheque base del juicio y de otros títulos,  se dictaminó la falsedad de las firmas impuestas en el aludido instrumento, advirtiéndose que se obtuvo por el sistema de calco,  que refleja "…en algunos trazos el aspecto de un desenvolvimiento cuidadosamente elaborado" y como elemento preeminente, que "…se encontró excesiva coincidencia morfodimensional entre una y otra firma de los documentos cuestionados señalados", coincidencia sobre la cual cumple aclarar, puesto que es el criterio que apoya su juicio sobre el alto grado de perfección que se atribuye a la falsificación, y la consiguiente imposibilidad de apreciarla a simple vista, que se predica de las rúbricas dubitadas, identificadas allí mismo como las"firmas ilegibles obrantes que a nombre de los señores DORIS CECILIA RAMÍREZ MENDOZA y MARIO ORLANDO LÓPEZ JIMÉNEZ obran en calidad de giradores del cheque No 249345 de Banco de Occidente, por valor de $875.000.000.oo girado a favor de CONVENIO FIS APORTES DE LA NACIÓN, y del cheque del Banco Santander No 672443 por valor de $625.000.000., girado a favor de CONVENIO FIS APORTES DE LA NACIÓN", y no de éstas, es decir, las dubitadas y las indubitadas, que son las muestras manuscriturales que se recepcionaron a Doris Cecilia Ramírez Mendoza y Mario Orlando López Jiménez, para que sirvieran como patrón de comparación, como quiere hacerse ver, porque como claramente se lee en dicha experticia, ese es el resultado que arroja el "…estudio de los aspectos generales realizado a las dos firmas cuestionadas", conclusión que por lo demás reafirmó "… la superposición de cada una de las firmas del cheque del Banco de Occidente, sobre las firmas del cheque del Banco Santander".

En ese orden, estéril resulta la alegación del impugnador, porque el hecho de que entre las firmas falsificadas en los dos cheques sustraídos a la cuentahabiente exista "…excesiva coincidencia morfodimensional", por haberse obtenido mediante el sistema de calco, no comporta que esa correspondencia se dé también entre esas firmas y las que los libradores tenían registradas en el establecimiento bancario demandado, que son las que sus funcionarios tuvieron como elementos de contraste y las que en fin de cuentas serían aptas para establecer la notoriedad del fraude.

Siendo las cosas de ese modo, ningún poder tiene esa queja para demostrar la contraevidencia de la conclusión del sentenciador en punto a la notoriedad de la falsificación, criterio cuya razonabilidad emerge, en todo caso, de las pruebas que lo respaldan, a saber, el dictamen 138-01-DOC-DNO, realizado por la misma perito forense grafóloga que realizó la experticia a la que antes se aludió, en el cual ratificó la conclusión vertida en el trabajo inicial en relación con "…la  FALSEDAD de las firmas que en calidad de giradoras obran en el mencionado cartular", anotando que todas las disimilitudes allí detectadas entre las firmas dudosas y las de referencia, que son las muestras manuscriturales recepcionadas a Doris Cecilia Ramírez Mendoza y Mario Orlando López Jiménez, y las firmas obrantes en la tarjeta de registro de firmas de Bancoquia de la cuenta No. 489-00310-3, en los aspectos intrínsecos que allí se relacionaron, "…persisten", divergencias múltiples que en el trabajo ratificado se habían identificado plenamente tras conceptuar que "…la firma cuestionada a nombre de la señora DORIS CECILIA RAMÍREZ MENDOZA (…) DIVERGE OSTENSIBLEMENTE de los patrones respectivos",  desigualdad que asimismo se predicó entre las firmas que según los mismos documentos corresponden a Mario Orlando López Jiménez y las muestras tomadas para servir como elementos para el estudio realizado, para concluir, en últimas, que las rúbricas dubitadas "…NO SE IDENTIFICAN con el respectivo desenvolvimiento caligráfico habitual y sistematizado de los mencionados señores RAMÍREZ MENDOZA y LÓPEZ JIMÉNEZ", conceptos que descartan la arbitrariedad como criterio definidor de la apreciación jurisdiccional según la cual la adulteración de las firmas "…era fácilmente detectable", tinte que por supuesto no puede aflorar del hecho de que en los mismos trabajos se concluyera que las impresiones de los sellos de caucho colocadas en los cheques cuestionados coinciden con los patrones respectivos, y que los sellos protectógrafos provienen de la matriz original, pues tales apreciaciones están referidas a los sellos, no a las rúbricas, respecto de las cuales fue que el fallador dejó sentado que el plagio"…era fácilmente detectable".

Tampoco demostró el recurrente el error que denuncia en punto de la prueba de la culpa de la cuentahabiente en la pérdida y falsificación del cheque, porque con olvido de que para el sentenciador nada podía reprochársele en ese campo, en atención a que el departamento de tesorería de la cuentacorrentista tenía implementado todo un sistema de seguridad "…en relación con los talonarios de cheques, manejo de las cuentas corrientes, giros de los mismos cheques, etc., hablando inclusive de la caja fuerte con clave que es secreta para todos los demás empleados y funcionarios distintos a la pagadora", que a su juicio fue cabalmente observado en el caso, inferencias que extrajo de los testimonios de Mario Orlando López Jiménez, Doris Cecilia Ramírez Mendoza, Marleny Esteban Pallares, Rafael Alberto Díaz Carvajal, Efraín del Carmen Santaella Pérez, Héctor Armando Páez Sarmiento, ninguna queja expresa el recurrente en torno a la labor crítica que sobre sus versiones efectuó el Tribunal, insinuando apenas una protesta porque no hubiesen sido descalificadas con el mismo criterio aplicado para rechazar la prueba testimonial recibida por iniciativa del establecimiento bancario con el propósito de acreditar el cuidado que tuvo al efectuar el pago del cheque, pero sin demostrar, como le correspondía, qué vio el Tribunal en esas pruebas que no dicen ellas, o qué dejó de ver, pese a exteriorizarse allí, o de qué modo desfiguró el dicho de los declarantes, de suerte que al no oponerse frente a tales medios probativos reparo alguno, intangible resulta para la Corte su juicio sobre ellos, lo mismo que la conclusión que de ellos derivó.

5. Aunque no escapa a la Corte que el Tribunal no acertó cuando le atribuyó de manera general al banco librado, las consecuencias del pago de cheques falsificados o alterados, porque si bien esa imputación es irrefutable en el caso de títulos que no se le han perdido al dueño de la chequera,  en tratándose de documentos que éste ha traspapelado, en principio, no tiene operancia, puesto que, como atrás se precisó, el artículo 733 del Código de Comercio le impone al cliente la asunción de esas consecuencias, que sólo pueden trasladarse al librado en la medida en que él, es decir, el cuentacorrentista, acredite que antes del pago le dio aviso sobre la pérdida del formulario, o que la falsificación era burda, y por ende apreciable sin esfuerzo, situación en la que, según lo explicitado por la Corte en el antecedente atrás citado, no tiene el establecimiento bancario la carga de “…la demostración de la culpa del cuentacorrentista en la pérdida del esqueleto o esqueletos de cheque, ya que ello sería exigir la satisfacción de un requisito que la ley no prevé, pues, se reitera, el tratamiento particular que ofrece el citado artículo 733 parte de la simple y llana "pérdida", seguida, eso sí, de la falta de enteramiento al banco o del anuncio extemporáneo", como tampoco la obligación de comprobar la no notoriedad de la falsedad, habida cuenta que “…si el cuentacorrentista que ha extraviado el título y no lo ha comunicado al banco –o lo ha comunicado por fuera de término- es quien pretende reservarse el derecho de objetar el pago por el librado, es a él, y sólo a él, al que compete el cumplimiento de la carga de acreditar que el instrumento contenía una falsedad o alteración palpable, más si se tiene en cuenta que la consecuencia que se desprendería de dicha demostración, esto es, mantener a  salvo la posibilidad de que el establecimiento pagador le reembolse la suma entregada, redundará en beneficio exclusivo del cuentahabiente”, carga probatoria en cuya distribución anduvo asimismo equivocado el ad-quem, lo cierto es que, frente a la realidad  probatoria por él verificada,  particularmente la que tiene que ver con la posibilidad de detectar a simple vista la falsedad de las firmas impuestas en el cheque de que aquí se trata, que como ha quedado visto, sigue en pie por la inoperancia del ataque contra ella dirigido, la decisión adoptada es la que se conforma con el derecho, como quiera que en el evento regido por el artículo 733 del Código de Comercio, que es el que se presenta en el caso, la responsabilidad por el pago de cheque perdido por el dueño de la chequera y cuyas firmas han sido falsificadas, que en línea de principio corresponde asumir al cuentahabiente, migra hacia la entidad bancaria, precisamente cuando el fraude es de ese talante, por manera que, así no hubiere incurrido en las apuntadas equivocaciones, la decisión habría tenido que ser, como en efecto lo fue, condenatoria frente  a la institución de crédito demandada.

6. El cargo, por lo tanto, no prospera”.

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2 Opiniones
  1. dolores dice:

    Buenas tardes!! Me hicieron un fraude me pagaroncon un cheque certificado falso del banco santander y lo deposite en hsbc y mw dijeron q se iva a ver reflejado en 24hrs. Claro algo q no paso pero yo le pregunte a la cajera q si siendo certificado no habia problema y me dijo q no q el dinero ya estaba seguro cosa q no paso me timaron. Quiero saber quien se tiene q hacer respobsable de esto. Nadie y ya me quede sin dinero o el banco q no se dio cuenta q era falso aparte de una mala informacion de su personal. Porfavor ayudenme estoy desesperada!!!

  2. marcelo dice:

    disculpas ,pague con un cheque para el 10 de julio ,y donde dice paguese a:no lo com,gracias plete , queria saber si el cheque tiene valides o no ,?

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