Razones por las que el perfeccionismo es el peor enemigo del emprendedor

Buscar la perfección puede dar lugar a muchos y muy grandes beneficios. Sin embargo, el perfeccionismo supone aplicar una gran presión sobre uno mismo, lo que puede hacer que el emprendedor quede expuesto a multitud de peligros que no le dejen avanzar y que limiten su creatividad e incluso acaben con el entusiasmo inicial.

No cabe duda de que algunos de los logros más inspiradores de la ciencia, la política, los negocios, los deportes o las artes fueron logradas por personas perfeccionistas cuyo impulso incesante hacia la excelencia impecable les permitió lograr hazañas extraordinarias.

Ser perfeccionista no es bueno para los negocios

Por lo general, el perfeccionismo no es un buen camino para los negocios. De hecho, la mayoría de expertos coinciden que en desaconsejar el perfeccionismo. El perfeccionismo suele ser mal valorado por la gente, que olvidan que, tras la perfección excelente, hay otras muchas cosas, como estrés, problemas de relación con los demás, fracasos, frustraciones, etc. De hecho, ser perfeccionista no implica tener éxito. El problema es que solo salen a la luz los ejemplos de los que han tenido éxito, habitualmente sin contar todo lo negativo que hay detrás.

Por qué el perfeccionismo no es una buena idea para los negocios

Un emprendedor que sigue el camino del perfeccionismo se encontrará con los siguientes problemas:

  • Sus expectativas serán casi imposibles de cumplir
  • Estará expuesto a niveles excesivos de estrés y será más vulnerable a enfermar de gravedad, aumentando el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y cáncer.
  • Su creatividad se verá reducida y, con ello, su capacidad para resolver los problemas que surjan sobre la marcha.
  • El alto rendimiento requiere mucho trabajo, lo que hará que su producto o servicio tarde más en salir a la luz. Esto supone mucha más inversión, tanto en tiempo como en recursos.
  • Dedicar mucho tiempo a una misma cuestión hace que se pierda la oportunidad de hacer más cosas, como lanzar nuevos productos, encontrar nuevos mercados o desarrollar nuevas utilidades, entre otros.
  • Los fallos y fracasos van a resultar demoledores, lo que supondrá mayor estrés y presión. Además, pueden ser causa de problemas emocionales. También pueden suponer grandes pérdidas económicas que pueden acabar con su negocio.
  • El perfeccionismo hará que no sea flexible. Pero la flexibilidad es una característica necesaria para el éxito, ya que eso permite adaptarse a los cambios a medida que surgen novedades.
  • El perfeccionismo hará que el riesgo se convierta en una fobia. En este sentido, el miedo al fracaso aumentará, lo que frenará la creatividad y la motivación del emprendedor.
  • Los compañeros, empleados y colaboradores ven a los perfeccionistas con unos monstruos que no ven más allá del producto final. En este sentido, las relaciones de ven afectadas, el equipo se desmotiva y la decepción general puede llegar a reducir las posibilidades de éxito.
  • Los perfeccionistas nunca encuentran la felicidad y la satisfacción porque siempre queda algo por hacer o encuentran algo mejorable. Esto es causa de frustración y disminución de la autoestima.

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