Reflexión de la gestión de sentimientos organizacionales como herramienta directiva

El capital humano es el intangible más importante en las organizaciones, la mayoría de las empresas lo saben, pero pocas trabajan realmente en él para hacerlo valioso.  No se trata simplemente de retener a los empleados como si fueran esclavos porque tienen que cumplir con su trabajo y generarnos una rentabilidad, es entender que entre mejor formados estén más fructífera será la vida de ellos, de nosotros como directivos y de la organización avalada por unos inversionistas.

Es fundamental que los directivos tengan conocimientos antropológicos para que puedan gobernar el personal de la empresa que representan y entender cada una de las reacciones de las personas subordinadas, clientes, proveedores y competencia, esto les da la ventaja de saber cómo actuar ante cada situación y ante los sentimientos expresados por los demás.

Así como las personas tenemos un alma en busca de la felicidad, las organizaciones tienen la felicidad cuando existe congruencia entre la misión y la visión de la entidad, recordemos que ahí está la esencia de una empresa, lo que nunca deben perder de vista para lograr sus metas.  Una organización bien llevada contribuye además a la felicidad de las personas que la conforman, pero mal llevada, es un dolor de cabeza para sus integrantes.

Los sentimientos no aplican la lógica que si aplica el razonamiento y éstos se expresan mediante emociones, es de humanos tener sentimientos, pero no se debe actuar solo por sentimientos; para lograr metas hay que aplicar lógica y razonamientos, los sentimientos se clasifican en: externos, en respuesta a los psíquico y afectivos respecto de la psique de cada persona; en la medida que se entiendan y reconozcan asimismo será el rendimiento de un individuo a nivel personal y laboral.  Las organizaciones así como las personas cambian de sentimientos, los reconocen a través del tiempo y en las etapas difíciles.  La mayoría de las decisiones tomadas dependen de éstos.

Las personas y las organizaciones se alimentan de miedo, de coraje, de tranquilidad, cuando se tiene miedo cualquier oportunidad se disfraza de lo imposible, cuando tenemos sentimientos optimistas lo imposible es el desafío que se realiza.

El éxito de saber gobernar es cuando el personal de la empresa obedece consciente y comprometido con la causa, que por voluntad propia ejecutan una orden, no por obligación o anarquía.

Los buenos directivos son honestos y absorben los sentimientos agradables de sus empleados, logran multiplicar con optimismo y carisma alegría en las personas, logran llegar al alma, son trasparentes a tal punto que se comprometen mutuamente con los objetivos grupales, convencen siempre a los demás y se autoevalúan constantemente porque reconocen sus errores de humanos; reconocen sus sentimientos constantemente, tienen control sobre ellos primero que los demás, antes que la misma organización.

A mayor ambiente de cooperación y compromiso, menos normas a imponer en la entidad.  A mayor desorden y despreocupación, más normas a reglamentar en la empresa.

Aunado a lo anterior no significa que el directivo es aquella persona perfecta que está en un pedestal y sus subordinados literalmente bajo él, el líder es esa persona imperfecta que reconoce lo que es, sus defectos y aprende a recibir de los demás sugerencias para llevar a cabo una buena administración, esa administración de puertas abiertas en donde todos en posición de empleados soñamos opinar, investigar, tener la razón de momento y saber que aportamos realmente a una institución, que tenemos un valor y nuestro mérito es reconocido.

Los sentimientos de la organización son todos los sentimientos de las personas que la componen, si las personas dentro tienen miedo, la organización reaccionará con miedo ante cualquier dificultad, si las personas tienen confianza en sus capacidades, igualmente la organización confiará en que puede lograr sus metas.  Como cualquier persona que se encuentra pasando una depresión, si ésta es empleada, su depresión de alguna manera va a influir en el desempeño laboral, por tanto en el trabajo de los demás y a la final en la organización.

La herramienta de gestión de sentimientos nos permite controlar nuestras emociones, actuaciones y depende del buen uso de cada quien nos llevará a fracaso o al tan anhelado éxito tanto en nuestra vida personal como en la vida organizacional.

Texto de referencia para la reflexión: 

Feelings Management – La Gestión de los Sentimientos Organizativos

Autor: Javier Fernández Aguado, Mind Value.

Aclaración: No es reproducción total ni parcial del documento.

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