Responsabilidad en la venta de establecimientos de comercio respecto a deudas que no conste en los libros de contabilidad y oposición de los acreedores

Cuando se realiza la venta de un establecimiento de comercio las obligaciones que se generaron hasta esa fecha son de manera solidaria tanto del enajenante como del adquirente, pero es necesario que dichas obligaciones consten en los libros de contabilidad  de conformidad con lo establecido en el inciso primero del artículo 528 del código de comercio, el cual establece:

“El enajenante y el adquirente del establecimiento responderán solidariamente de todas las obligaciones que se hayan contraído hasta el momento de la enajenación, en desarrollo de las actividades a que se encuentre destinado el establecimiento, y que consten en los libros obligatorios de contabilidad”. 

Que las obligaciones se encuentren plasmadas en el libro de contabilidad es un requisito para que el enajenante y el adquirente sean solidariamente responsables de las obligaciones contraídas  hasta la venta, pero ¿Qué pasa con las obligaciones que no consten en los libros de contabilidad?

De conformidad con lo establecido en el artículo 529 del código de comercio las obligaciones que no se encuentren en el libro de contabilidad o en el documento en el que conste la venta, serán responsabilidad del enajenante del establecimiento. Sin embargo no queda libre de la responsabilidad el adquirente que no demuestra buena fe exenta de culpa.

Puede darse el caso que los acreedores del enajenante no acepten al adquirente como deudor, en este caso los acreedores tienen la facultad de solicitar todas las garantías o seguridades necesarias para el pago de las obligaciones. Si las garantías solicitadas por los acreedores no se prestan  de manera pertinente, se genera como consecuencia la exigibilidad de todas las obligaciones incluso las de plazo.

El derecho de los acreedores a pedir las garantías necesarias para el pago de sus créditos tiene un término perentorio de dos meses, los cuales se cuentan a partir de la fecha de registro de la enajenación del establecimiento de comercio, transcurridos estos dos meses sin que los acreedores se opongan en aceptar al adquirente como deudor se libera al enajenante de la responsabilidad de las obligaciones adquiridas hasta el momento de la venta.

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