Revisor fiscal y firma con salvedades en las declaraciones tributarias ¿Cómo es posible cumplir con esta obligación?

En el ejercicio diario de la profesión de contador público, dentro del cual se destaca el papel como Revisor Fiscal, en este caso en las copropiedades, nos enfrentamos a los cambios y contradicciones que genera la administración tributaria para el cumplimiento de las funciones y obligaciones propias de este cargo y que nos exponen a sanciones por su inobservancia.

La firma del revisor fiscal en una declaración certifica que los libros de contabilidad están llevados en debida forma, de acuerdo con los principios de contabilidad generalmente aceptados y con las normas vigentes; que los libros de contabilidad reflejan razonablemente la situación financiera del ente y que las operaciones registradas en los libros se han sometido a las retenciones en la fuente de ley. Su responsabilidad implica, que si encuentran hechos irregulares en la contabilidad, debe firmar la declaración con salvedades, so pena de ser sancionado, junto con el representante legal conforme establece el artículo 658-1 del Estatuto Tributario.

Antesdeimplementarlafirmadigital, amaneradeejemplo,laDeclaraciónmensual de Retención en la fuente, formulario 350, esta salvedad se dejaba marcando con “x” la correspondiente casilla 994, junto a la firma física del revisor fiscal.

Es común observar la indebida aplicación de tarifas de retención en la fuente, en dondemaestrosdeobraseconviertenen ingenieros y denominan sus reparaciones o mantenimientos como “contrato de obra civil”, buscando que le apliquen una tarifa inferior; algunos profesionales, como contadores y administradores, facturan su actividad como “servicios” y, en ocasiones, los proveedores de accesorios de seguridadperimetralcomo:rejas,cámaras y similares,tambiénpretenden disminuir la base de retención, argumentando que la instalación de las mismas es obra civil; todo con la complacencia de las administraciones, a quienes “inducen” con el argumento de que si les descuentan una mayor retención, incrementarán el precio. En una próxima entrega ahondaremos este aspecto.

¿Qué debemos hacer ante esta situación? El formulario aún conserva la casilla de firma con salvedad, pero no permite editar y marcarla; simplemente firmar y listo. La DIAN no se ha pronunciado y en consulta realizada hoy, vía telefónica, simplemente informan que si el revisor fiscal no está de acuerdo, no debe firmar la declaración.  Esto no es viable, puesto que en los casos en que se está obligado a contar con el cargo de revisor fiscal, por estatutos, o por ley, como en los centros comerciales y conjuntos mixtos, la declaración se tendría como no presentada, conlaconsecuente sanción para la copropiedad. Recomiendo informar la salvedad al representante legal y documentarla, a disposición de la DIAN, para “salvar” la responsabilidad profesional e informarlo en el Dictamen anual a la Asamblea. Quizás la autoridad tributaria no actúe, pues en los casos en que firmé con salvedad, cuando se hacía físicamente, nunca vi acción alguna, pero cumplimos con nuestro deber legal y nos protegemos de responsabilidades por omisión.

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