Para saber si un auto es apelable no es suficiente confrontarlo con la relación que contiene el artículo 65 del Código Procesal del Trabajo

Como se recordará, antes de que se expidiera la ley 712 de 2001, el artículo 65 del Código Procesal del Trabajo señalaba que el recurso de apelación procedía contra todos los autos interlocutorios proferidos en los procesos de primera instancia  y contra las sentencias de primera instancia, lo cual daba lugar a controversias en aquellos casos en que los que no había unidad de criterios frente a la naturaleza de un determinado auto, o sea, cuando unos consideraban que era interlocutorio y otros que clasificaba dentro de los de sustanciación.

La ley 712 de 2001 quiso hacer las cosas más fáciles y modificó el citado artículo 65 elaborando un listado de los autos susceptible de dicho recurso.

A raíz de esa reforma, muchos jueces pasaron a darle a la nueva versión del artículo 65 una aplicación mecánica, consistente en verificar si el auto acusado está incluido en el mencionado listado, y con base en ello   proceder a negar el recurso si el cotejo resulta negativo, sin detenerse en la advertencia que hace el referido artículo en la parte final de la lista de autos apelables, en la que agrega: “12. Los demás que señale la ley”. O sea, que basta que el auto  no esté allí relacionado para que se le niegue su paso a la segunda instancia.

El error consiste en atribuirle a la lista de autos apelables carácter taxativo (es decir, que son esos y ninguno más),  y no simplemente enumerativo o enunciativo (que además de esos hay otros), que es el que realmente le corresponde.

Sobre este punto se ha referido el ilustre profesor y actual Magistrado de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia  Dr. Gerardo Botero Zuluaga en su libro “Guía Teórica y Práctica de Derecho Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social en los siguientes términos:

“…Así las cosas, la norma aludida (Art. 65 del C.S. del T.) no consagra una relación taxativa de las providencias apelables sino meramente enunciativa, en donde son admisibles otros autos que teniendo la naturaleza de ser interlocutorios, también serían susceptibles del recurso de alzada. Precisamente, si lo taxativo es lo que no admite otra posibilidad  en cuanto a la enumeración que hace la norma, por limitarlos a los autos  allí consignados, el solo hecho de que esa misma preceptiva clara y expresamente indique “los demás que señale la Ley”, deja sin piso jurídico alguno el criterio de quienes consideran que son solo susceptibles de la alzada los autos que señala la norma y ningún otro distinto.

Y seguidamente señala como ejemplos de autos que serían apelables – y que no están relacionados en el artículo 65 -, los siguientes:

  1. El auto que declara clausurado el debate probatorio, siempre y cuando esa decisión conduzca a dejar de practicar alguna de las pruebas que fueron decretadas oportunamente, pues esa decisión lleva inmersa la negativa a evacuar un medio probatorio. 
  2. El auto que niega la excusa presentada por la parte por su inasistencia a la diligencia de interrogatorio, pues la decisión que en ese sentido se adopte, lleva inmersa la negativa a practicar una prueba con las funestas consecuencias que ello produce (confesión ficta o presunta). 
  3. El auto que rechaza la intervención de un tercero, es apelable en el procedimiento civil, conforme lo dispone el artículo 351, y por ende debe serlo en materia laboral.

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