Santos y el cuento de las horas extras

Mucho se habló durante la pasada campaña electoral sobre el tema de las horas extras.  El candidato presidente no desaprovechaba ninguna oportunidad para echarle en cara al uribismo el haber suprimido las horas extras, y ofrecía restituir el pago de las mismas tan pronto se posesionara como  presidente reelecto.

Pues bien, ahora ya reelegido y posesionado,  Santos le ha hecho saber a los colombianos, a través de su ministro de trabajo, que el restablecimiento de las horas extras se buscará por la  vía de la concertación con el empresariado, y en la medida en que eso no afecte la productividad ni la competitividad de la economía ni de las empresas.  O sea, que si no se logra la aquiescencia del sector empleador o se concluye que la reimplantación de dicho pago afectaría la productividad, “no habrá horas extras”. 

Pero es más, ha dicho el ministro de trabajo, tratando de trivializar el asunto, que no se trata de restablecer las  horas extras, pues éstas nunca han desaparecido, que siguen existiendo, que de lo que se trataría es de restablecer el pago del recargo nocturno que antes se causaba a partir de la 6:00 de la tarde  y que se corrió para las 10:00 de la noche, o sea que la discusión con los gremios girará alrededor de la posibilidad de volver a poner la causación de dicho recargo a partir de las 6:00 de la tarde. Textualmente dijo el ministro: "No son las horas extras las que vamos a debatir porque estas existen, sino el pago de los recargos nocturnos para los trabajadores que laboran entre las seis de la tarde y las diez de la noche”. Y puntualizó enfáticamente que habrá recargos nocturnos siempre y cuando no se afecte la productividad ni la competitividad de las empresas.

Pues bien, si las cosas son como lo afirma el ministro,  que no se trata del restablecimiento de las horas extras sino de ajustes al horario del cargo nocturno, entonces por qué en la Campaña no se dijo la verdad, o fue que hasta ahora entendieron bien el asunto? Y lo segundo, Santos nunca dijo al hacer la promesa del restablecimiento de las horas extras que éste dependería de la concertación con los empleadores.

De otra parte, no es cierto lo que dice el ministro en cuanto a que el asunto se contrae o se circunscribe simplemente al recargo nocturno o sea a correr el punto en donde se inicia el trabajo nocturno, porque si bien es cierto la reforma laboral implementada en la ley 789 de 2002, trasladó de las 6:00 p.m. a las 10:00 p.m. la terminación de la jornada ordinaria y el inicio de la jornada nocturna, esa no fue el única desmejora que en este tema le  propinó la reforma laboral a los trabajadores, pues no se puede dejar de lado que el trabajo dominical y festivo que se remuneraba con un recargo del 100%, pasó a pagarse con el 75%.

De modo pues que la precisión que hace el ministro no es exactamente correcta, pues el problema no se reduce al 35% del recargo nocturno.  La reforma sí tocó el tema de las horas extras, y lo tocó de manera ostensible. Y  eso a la hora de hacer las cuentas pesa. El asunto es que al correr el final de la jornada ordinaria de las 6:00 de la tarde a las 10:00 de la noche, las horas extras que se laboraban durante esas 4 horas dejaron de ser horas extras nocturnas (que se remuneraban con 175%) y pasaron a ser horas extras diurnas (que se remuneran con el 125%), lo que significa que los trabajadores perdieron  un 50%. Y lo propio ocurrió con las horas dominicales y festivas, dado que si el trabajador laboraba horas extras entre las 6:00 p. m. y las 10:00 p.m. ese trabajo suplementario se le remuneraba con un recargo del  150% y con la reforma el recargo pasó a ser apenas del 100%, ahí perdieron los trabajadores otro 50%. Pero  el asunto va más allá, pues esas pérdidas se reflejan necesariamente  en la liquidación del auxilio de cesantías, y de los intereses sobre éstas, y de la prima de servicios, y de las indemnizaciones, y de la compensación de las vacaciones, etc.,

De manera pues que la única manera de que a los trabajadores se les restituyan  los derechos que perdieron con la desafortunada reforma es volver a dejar las cosas en el estado que se encontraban antes de ella, esto es que el trabajo nocturno empieza a las 6:00 p.m. y no a las 10:00  Dense cuenta que el legislador, ante la vergüenza de tener que llamar trabajo diurno al que va de las 6:00 a las 10 de la noche, decidió llamarlo trabajo ordinario. Exceso de pudor ante tan manifiesto despojo.

Curiosamente cuando se les quitaron a los trabajadores esos derechos  no fue necesario contar con su consentimiento, pero ahora cuando se trata de restablecérselos, ahí sí se requiere la aprobación del sector empresarial.

Con ese preámbulo es fácil imaginar el final: los empresarios se sacrificarán y accederán a que el recargo se empiece a pagar a partir de las 8:00 o 9:00 p.m. Pírrica victoria para el sector trabajador que se aplicó a fondo y empujó la reelección hasta sacarla al otro lado!!!

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