Secreto bancario suizo

El secreto bancario suizo es famoso a nivel mundial por la confidencialidad  garantizada a quienes tienen depósitos allí, y forma parte del  Derecho suizo desde hace 80 años, aunque sus orígenes se remontan siglos atrás.

El secreto bancario recogido por la legislación suiza  faculta a los bancos de este país a no facilitar o ceder a terceros información, incluidas administraciones públicas,   sobre las personas o entidades titulares de cuentas y depósitos bancarios en las entidades financieras del país helvético. El fundamento sobre el que sustenta esta normativa es que el depositario del secreto es el titular de la cuenta, no la entidad financiera. Por tanto,  esta no puede difundir  ningún tipo de información relativa a la cuenta de sus clientes salvo por mandato de ellos mismos. La divulgación  de información de este tipo  por parte de los empleados de una entidad financiera está duramente castigada, incluso con penas de cárcel.  Es algo similar a lo que ocurre con el secreto profesional de médicos o abogados.

La rigurosidad en la aplicación de todo tipo normas en este país ha contribuido, junto a la indudable seguridad y fortaleza de su  sector financiero, a forjar una especie de leyenda sobre el secreto bancario suizo, que no es algo exclusivo de este país. El secreto bancario existe  en  múltiples países, aunque eso sí, bajo distintas modalidades de aplicación. Singapur, Liechtenstein o Mónaco,  por citar algunos ejemplos de la lista de  países considerados centros financieros offshore por la OCDE,  son estados actualmente  más opacos y reacios a facilitar información.

De hecho, la legislación suiza sobre secreto bancario tiene unos límites bien definidos, puesto que de ninguna manera permite encubrir el blanqueo de dinero  procedente del narcotráfico, terrorismo o corrupción en general. En este sentido,  el derecho civil, administrativo y penal   suizo prevén  varios supuestos  de derogación del secreto bancario por orden judicial.  En esta misma línea de la lucha contra el blanqueo de capitales,  el gobierno suizo  a finales de 2012, instauró  el concepto de retención anónima, mediante la cual  se da solución a la fiscalidad de las plusvalías de los rendimientos del capital y al derecho  de privacidad de los asuntos financieros de los ciudadanos sin antecedentes  penales.

No obstante,  la fuerte presión económica que  la UE y sobre todo Estados Unidos están ejerciendo  desde el inicio de la crisis financiera de 2008, ha hecho  que miles de millones de euros se hayan retirado de Suiza en los últimos años, con destino a  centro financieros offshore   asiáticos principalmente, como es el caso de Singapur.

De otra parte se ha tejido cierto mito en cuanto a que las cuentas bancarias numeradas en suiza son anónimas, lo cual es incorrecto, puesto que si bien una cuenta se identifica con números y no con el nombre del titular de la cuenta, esos números están asociados a una persona, por lo que no son anónimas en el sentido estricto de la palabra. Lo que sucede es que muy pocas personas del banco conocen  el nombre asociado a una cuenta numerada. La mayoría de los empleados del banco  sólo tienen acceso al  número de la cuenta más no al nombre de la persona a quién pertenece, lo que incrementa la confidencialidad y el secreto.

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