Según la superintendencia de sociedades la ocurrencia de una causal de disolución impide que la sociedad siga desarrollando normalmente su objeto social

En el oficio 220-000001 del 3 de enero de 2011, la superintendencia de sociedades  manifestó que “cuando una sociedad, de cualquier naturaleza, se encuentra en causal de disolución, su capacidad se limita exclusivamente a los actos necesarios destinados a su liquidación”, interpretación que puede ser discutible.

La ley comercial ha considerado unas causales generales de disolución de las sociedades comerciales (artículo 218 del código de comercio), y unas causales particulares según el tipo de sociedad, pero la simple presencia, ocurrencia o configuración de una de ellas, no debería automáticamente implicar que la sociedad quede sujeta a lo dispuesto por el artículo 222 del código de comercio, que dice:

Disuelta la sociedad se procederá de inmediato a su liquidación. En consecuencia, no podrá iniciar nuevas operaciones en desarrollo de su objeto y conservará su capacidad jurídica únicamente para los actos necesarios a la inmediata liquidación. (….)”

Una cosa es que la sociedad esté ante una causal de disolución y otra muy distinta es que se declare la disolución, ya sea por los mismos socios o por la superintendencia de sociedades. De la redacción del artículo 222 referido, parece entenderse que este aplica sólo cuando se ha declarado la disolución, no ante la presencia de una causal de disolución.

Y es que mientras se identifica una causal de disolución  y se declara la solución, no sólo hay una gran diferencia conceptual sino que existe un lapso del tiempo prudente durante el cual la empresa podría funcionar correctamente.

Una vez declarada la disolución por quien corresponde, aplica entonces el artículo 222 del código de comercio quedando impedida la sociedad para ejercer su objeto social para asuntos que no tengan relación con la liquidación de la misma.

Por ejemplo, suponer que una empresa que disminuye su capital a un monto inferior al 50% exigido por la ley deba paralizarse inmediatamente,  no luce razonable cuando los socios, antes de declarar la disolución de la sociedad pueden optar por capitalizarla para subsanar la causal de disolución que la aqueja, de manera tal que es absurdo considerar que con sólo la presencia de una causal de disolución la sociedad deba suspender sus operaciones económicas, cuando la ley ha brindado varias alternativas para que esa sociedad pueda evitar la disolución.

Sin duda que la ley ha otorgado herramientas para que los socios puedan evitar la declaración de disolución de la sociedad, hecho suficiente para concluir que la opinión de la superintendencia de sociedades es cuestionable.

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