Si el afiliado es forzado a seguir cotizando a pesar de contar con las semanas requeridas para la pensión, ésta debe ser reconocida a partir de la fecha en que el afiliado cumplió los requisitos

Sucede con relativa frecuencia que la Administradora de pensiones, obrando en contra de la realidad, le niega la pensión de vejez al afiliado alegando que el volumen de semanas con que éste cuenta es insuficiente para obtenerla, y seguidamente lo insta a seguir cotizando hasta reunir el número de semanas que según la entidad le faltan al trabajador.

Pues bien, cuando ese faltante no es significativo (de una a veinticinco  semanas, por ejemplo) la recomendación que hacen algunos estudiosos del tema es la de que el afiliado reanude el pago de las cotizaciones hasta cubrir ese supuesto déficit.  El fundamento de su propuesta es que en la práctica al seguir cotizando se gana tiempo y dinero, o sea que en la ecuación costo-beneficio el acento está en éste último. Consideran los defensores de esa opción que abstenerse de seguir cotizando y distraerse en alegatos interminables conduce a que se difiera indefinidamente el otorgamiento de la pensión.

Ahora bien, en contraposición a la anterior propuesta está la de quienes consideran que si el afiliado está seguro de que reúne el número de semanas requerido, no tiene por qué  resignarse dócilmente  a perder las mesadas pensionales de los períodos supuestamente faltantes, y sobre esa base rechazan la idea de seguir cotizando y estiman que lo mejor es ponerle punto final a las cotizaciones y confrontar a Colpensiones. O sea, impugnar la Resolución, esperar a que le contesten, y si se demoran en hacerlo acudir a la acción de tutela para forzar a la Administradora a que conteste, promover el respectivo desacato, en fin, penetrar en ese áspero mundo de la “baranda”.

Como puede advertirse, se trata de dos posiciones extremas pero  no por ello imposibles de combinar. En efecto, la propuesta que yo hago en estos casos es que el afiliado apele la Resolución y continúe cotizando. Una vez cubierto ese breve tiempo de la supuesta carencia de cotizaciones el trabajador obtendrá la pensión, y seguidamente podrá demandar ante la justicia ordinaria el reconocimiento de la misma con efectos retroactivos al momento en que cumplió los requisitos de ley, y como consecuencia de ello el pago de las mesadas causadas entre ese momento y aquél en que le fue reconocida la pensión por Colpensiones. De esa manera, durante el trámite del proceso la persona estaría recibiendo la pensión. Sin embargo es preciso aclarar que esta opción aplica únicamente cuando el monto de la pensión es del nivel del salario mínimo. La razón es la siguiente:

Según la ley, para la liquidación de la pensión debe tomarse en cuenta hasta la última semana aportada. Esto, con el fin de que todas las semanas se vean reflejadas en el monto de la pensión, pues entre más semanas alcance a cotizar el afiliado mayor será el porcentaje de dicha prestación. O sea, que cuando el afiliado llega al límite de las semanas requeridas y continúa cotizando, se supone que lo hace con el propósito de  aumentar el monto de la pensión.  Pero en los casos en que las cotizaciones se hacen con base en el salario mínimo, no es de suponer lo mismo, por obvias razones.

Entonces, si el trabajador ya completó las semanas necesarias pero es forzado por Colpensiones a seguir cotizando, es claro que las cotizaciones de más no tienen como motivación aumentar el valor de la pensión, sino cumplir un capricho del fondo de pensiones.  En estos casos, el juez condena a la Administradora de Pensiones a reconocerle la pensión al afiliado con efectos desde la fecha en que éste realmente cumplió los requisitos de ley y al pago de las mesadas causadas entre esa fecha y aquella en que el Fondo se la reconoció.

Pero en tratándose de pensiones con montos superiores al mínimo legal la cuestión no funciona. Veamos por qué.

Ya se dijo que la voluntad de la ley es la de que todas las semanas cotizadas se vean reflejadas en el valor de la pensión, y es por ello que la misma ley ha previsto que entre más semanas se acumulen mayor será el valor de aquella. Entonces, si el trabajador en comento completa las semanas y sigue cotizando, esas semanas cotizadas de más no resultan inútiles pues por lo menos en teoría le sirven al afiliado para subir el importe de su pensión, cosa que no ocurre con el afiliado de salario mínimo, para el cual las semanas cotizadas de más no le representan, ni en teoría ni en la práctica, ningún beneficio.

Esa es la razón por la cual la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia ha estado del lado del trabajador en aquellos casos en que éste ha sido forzado a cotizar más allá de las semanas mínimas requeridas y sus cotizaciones las ha efectuado con base en el salario mínimo.

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