Si el contribuyente comete un error formal que no afecta el pago de impuestos, la Dian aprovechará la oportunidad de cobrarse más de lo debido

En ocasiones un contribuyente puede cometer errores de forma que no tienen efecto tributario alguno, que no implican que el contribuyente pague menos impuesto del que es debido de acuerdo a la ley, y dichos errores de forma son aprovechados por la Dian para cobrarse más de lo que la ley dispuso, por lo que en estos casos el llamado espíritu de justicia es tirado a la basura.

En esta oportunidad haremos referencia a un caso en que el contribuyente debió reversar unos ingresos que había causado en exceso, aspecto que no fue cuestionado por la Dian, pero el contribuyente cometió el error de llevar como deducción ese valor en lugar de disminuir lo los ingresos  como es debido, a lo que seguidamente la Dian procedió a rechazar la deducción sin que el contribuyente pudiera luego disminuir el ingreso.

Ya sea que el monto sea llevado como un menor ingreso o como  una deducción, el resultado es el mismo por cuando la renta líquida no sufre variación alguna; se trata de un error de forma que para nada implica evadir o eludir impuestos, pues el contribuyente termina pagando lo mismo por concepto de impuestos.

El caso que ilustra esta situación corresponde a la sentencia de la sección cuarta del consejo de estado número 17430 del 16 de junio de 2011 con ponencia del magistrado William Giraldo, y la discusión planteada en la sentencia se resume de la siguiente forma:

La discusión entre la DIAN y la sociedad actora nada tiene que ver con la posibilidad de detraer de los ingresos la suma cuestionada, puesto que existe identidad de criterios en el sentido de que efectivamente se trata de un menor ingreso del año 2001.

La controversia es eminentemente formal, por cuanto el Banco dedujo la suma a título de deducción, en tanto que la DIAN considera que ha debido deducirse a título de menor valor del ingreso.

Se hace evidente que es un error de forma que no afecta el recaudo tributario esperado por la ley, a lo que responde el consejo de estado:

Observa la Sala que si la sociedad consideraba que la discusión de la DIAN era sólo en relación con la ubicación del rubro en la declaración de renta, debió, con ocasión de la respuesta al requerimiento especial, corregir la declaración, pues ese es el mecanismo legalmente establecido para corregir este tipo de errores, y no persistir en que se le reconociera como una deducción, sin probar el cumplimiento de los requisitos establecidos para el efecto.

Se ocupa la sala de aleccionar al contribuyente respecto a la forma correcta en que debió proceder para evitar la situación a la que llegó, y seguidamente expuso su criterio:

Adicionalmente observa la Sala que el a quo al estimar que se debe aceptar la deducción solicitada atendiendo a los principios de justicia y equidad, en razón a que si bien no se declaró correctamente el rubro, el efecto tributario es el mismo, desconoce el principio de legalidad de los procedimientos tributarios, los cuales deben ser atendidos tanto por la administración como por el contribuyente. En consecuencia prospera el cargo planteado por la DIAN.

Aquí se ha enviado al traste aquel principio constitucional según el cual lo sustancial no puede estar supeditado a lo formal que había sido reconocido por el tribunal administrativo, y haciendo gala de la mayor injusticia se decide castigar a un contribuyente que en verdad no cometió nada indebido, que sólo se equivocó en la presentación de unos datos que siempre fueron reales.

Esto debe ser suficiente para que el contribuyente se esfuerce por no cometer este tipo de errores formales, puesto que el estado no tendrá piedad cuando se le presenta la oportunidad de sacarle plata al contribuyente.

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