¿Si la cosa objeto de la obligación se pierde se extingue la obligación?

El artículo 1625 del código civil cataloga como una forma de extinguir las obligaciones la pérdida de la cosa que se debe, de acuerdo con esto se podría entender que una vez ha perecido la cosa objeto de la obligación se termina esta, sin embargo no es así de simple como parece.

Solo se extingue la obligación cuando la cosa objeto de esta perece o se pierde, cuando no se trata de un cuerpo cierto, es decir, que se puede afirmar que la cosa no era única y se puede reemplazar por otra; pues cuando se pierde una cosa objeto de una obligación y no es un cuerpo cierto fácilmente podría reemplazarse por otra de la misma calidad y genero.

Pese a que cuando se trata de cuerpos ciertos la pérdida de la cosa extingue la obligación no queda del todo liberado el deudor, pues dependiendo de una serie de circunstancias este sigue siendo responsable del cumplimiento de la obligación. Hay que establecer que el código civil habla de una presunción de culpabilidad que recae sobre el deudor cuando la cosa se pierde en poder de este.

Bajo esta presunción le corresponde al deudor desvirtuar dicha culpa mediante las pruebas que pretenda hacer valer para demostrar que la cosa se perdió sin que haya mediado un hecho o culpa suya. Si el deudor se encontraba en mora de entregar la cosa y esta perece, la obligación no se termina.

De igual forma sucede cuando ha mediado la culpa o un hecho del deudor en la perdida de la cosa, subsiste la obligación, pero surge una duda ¿Cómo se cumple la obligación si la cosa objeto de ella se perdió o no existe?

La obligación sigue existiendo aunque que el cuerpo cierto haya perecido o se haya perdido, simplemente se cambia el objeto de la obligación, por ende el deudor debe el precio de la cosa y la indemnización por los perjuicios que la no entrega de la cosa le haya generado al acreedor.

Por otro lado en caso de que ocurra un caso fortuito y por esto la cosa se pierda o perezca estando el deudor en mora, solo deberá el deudor la indemnización siempre y cuando se establezca que la cosa hubiere perecido de igual forma en manos del acreedor, de lo contrario también deberá el deudor el precio de la cosa.

Si la cosa perece o se pierde por el hecho de una persona a cargo del deudor, se entiende que es como si fuera culpa del deudor, pues dicha situación se subsume en la responsabilidad de este; entonces, por la pérdida de la cosa no se extingue la obligación, cuando ha mediado para que esto ocurra de manera directa o indirecta la culpa del deudor o este se encontraba en mora de entregar.

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