Si una letra de cambio prescribe aun hay mecanismos legales para recuperar el dinero

Inicio » Derecho comercial. » (02 / 02 / 2012 )

Cuando una letra de cambio prescribe, el acreedor aún no tiene todo perdido, ya que aún le queda un mecanismo legal para recuperar su dinero.

La letra de cambio prescribe tres años después de su vencimiento, y si el deudor la alega y el juez así la declara, el acreedor puede hacer uso de una figura contemplad por el artículo 882 del código de comercio conocida como acción de enriquecimiento sin causa.

En efecto dice el artículo en mención:

Pago con títulos valores. La entrega de letras, cheques, pagarés y demás títulos-valores de contenido crediticio, por una obligación anterior, valdrá como pago de ésta si no se estipula otra cosa; pero llevará implícita la condición resolutoria del pago, en caso de que el instrumento sea rechazado o no sea descargado de cualquier manera.

Cumplida la condición resolutoria, el acreedor podrá hacer efectivo el pago de la obligación originaria o fundamental, devolviendo el instrumento o dando caución, a satisfacción del juez, de indemnizar al deudor los perjuicios que pueda causarle la no devolución del mismo.

Si el acreedor deja caducar o prescribir el instrumento, la obligación originaria o fundamental se extinguirá así mismo; no obstante, tendrá acción contra quien se haya enriquecido sin causa a consecuencia de la caducidad o prescripción. Esta acción prescribirá en un año.

Es decir que prescrita la acción cambiaria, el acreedor puede recurrir a la acción de enriquecimiento sin causa, siempre que lo haga dentro de la oportunidad legal, esto es, dentro del año siguiente al suceso de la prescripción.

Respecto a la acción de enriquecimiento sin causa, la sala de casación civil de la corte suprema de justicia en sentencia del 19 de diciembre de 2007, con ponencia del magistrado Pedro Octavio Munar Cadena, expediente 00101-01 dijo:

(…) Trátase, pues, de un remedio que está enderezado a reclamar por el enriquecimiento injusto del demandado en detrimento del acreedor demandante, derivado de la extinción, por prescripción o caducidad, de la acción cambiaria y la ausencia de la acción causal, pedimento que, precisamente, se circunscribe al monto de esa injustificada atribución patrimonial.  Si bien puede inferirse que la aludida acción entraña una peculiar paradoja en cuanto califica como injusta la atribución patrimonial derivada de la prescripción o la caducidad de la acción cambiaria, circunstancias que en todo el ámbito restante del Derecho Privado comportan una causa eficiente y válida de aprovechamiento económico, si bien las cosas podrían percibirse de ese modo, se decía, lo cierto es que las legislaciones contemporáneas, concientes de la rígida disciplina de la prescripción y, particularmente, de la caducidad de los títulos valores, de la cortedad de sus términos y la rigurosidad de sus exigencias formales que obran contra el tenedor, decidieron, en obsequio al equilibrio, consagrar este último medio de reclamación.

De ahí que, para concretar sus requisitos medulares deba decirse que su procedencia está supeditada a que: a) el acreedor hubiese dejado caducar o prescribir la acción cambiaria; b) que, justamente por tal razón, se produzca un enriquecimiento del demandado en detrimento del acreedor accionante; y c) que dado el carácter subsidiario de la acción, el demandante no disponga de otra acción, particularmente la causal.

Relativamente al primer aspecto, esto es, el concerniente con la caducidad o prescripción del “instrumento”, punto único a auscultar a propósito de despachar el cargo, tiénese dicho que uno y otro son mecanismos que efectivamente impactan de manera negativa el derecho incorporado en el documento, pues una vez acaezcan, el mismo deviene inútil y desprovisto de una de sus principales características como es la de viabilizar la acción cambiaria; sin embargo, mientras que la caducidad se erige como un obstáculo para ejercer la acción, pues no la  deja nacer, la prescripción, por su parte,  ataca no solo la potestad de accionar sino, igualmente,  el derecho mismo; no obstante, ambas surgen como una sanción impuesta por la legislación comercial a quién detentando un título negociable,  se muestra  negligente o remiso en iniciar o proseguir  aquellas actividades que le permitirían mantener incólume lo que el documento incorpora.  A pesar de sus diferencias, de común tienen las dos, que  su dinámica está  sometida  a los términos  establecidos  por la ley. Por ello,  el acreedor que recibe un título valor como mecanismo extintivo de una obligación precedente, asume el compromiso de respetar, atendiendo la clase del documento negociable de que se trate, los términos fijados en la respectiva codificación ya para el pago, su presentación para tal efecto, ora para el protesto o eventualmente la iniciación de las respectivas acciones para impedir la consumación de la caducidad o de la prescripción.  No proceder en tal forma, esto es, en desconocimiento de dichos plazos, es exponerse a la aplicación de las sanciones legales, las que se reducen, regularmente, a patentizar  una u otra.  

Esta es una figura legal no muy conocida y por ende poco utilizada, pero que puede resultar de gran utilidad en algunos casos.

Esta figura no sólo opera para la letra de cambio, sino para cualquier título valor.

Recomiéndanos en

Google+ Facebook Twitter
Gerencie.com en su correo
(Gratis - Reciba diariamente nuestras novedades en su correo)

Siéntase libre de opinar

29 Opiniones
  1. diego albarracin dice:

    si yo presto un millon de pesos a un deudor se puede cobrar el interes maximo al 5% o cual es el interes maximo legal que se puede cobrar

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces. Si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador. Por último, trate de no escribir en mayúscula sostenida, resulta muy difícil leerle.