Socios amigos o familiares; ¿sí o no?

Existe un concepto según el cual, los negocios no se deben juntar con familiares y amigos, a no ser que estos sean realmente necesarios e indispensables para el proyecto y que estén preparados para sumir el reto.

En nuestro medio estamos acostumbrados a las empresas familiares, en donde todos los cargos importantes y estratégicos están en manos de los familiares o de amigos muy cercanos al emprendedor o empresario.

Esta situación, dependiendo del punto de vista que se le observe y analice, puede ser conveniente o no.

Por lo general, un emprendedor recurre a su familiar o a sus amigos cercanos por la confianza que estos le inspiran, lo cual en sí no es negativo.

El inconveniente se presenta cuando estas personas no cuentan con las competencias y habilidades suficientes como para hacerse cargo de tareas y funciones importantes, estratégicas y neurálgicas de un proyecto.

En un proyecto, para que funcione, debe estar al frente gente verdaderamente capacitada, de lo contario, se corre el riego de tomar decisiones equivocadas que pueden llevar el proyecto a la ruina.

Si bien la confianza es un elemento importantísimo en cualquier proyecto, la confianza de un amigo o familiar puede ser perfectamente remplazada por unos buenos mecanismos de control interno, por tanto, no debe ser problema vincular a un particular a un proyecto de emprendimiento.

En todo caso, así sean familiares o amigos los que acompañen un proyecto, los mecanismos de control debe ser elaborados, de lo contario, se corre el riesgo de ser objeto de alguna situación comprometedora.

Así la cosas, se pueden tener como socios a familiares y amigos, siempre que estos sean los indicados para desarrollar x o y tareas, y deben estar allí pos sus capacidades, por sus habilidades y no por el simple hecho de inspirar confianza o por ser de la familia.

Algunos emprendedores incluyen en sus nóminas o en sus proyectos mismos a sus familiares, con el muy loable objetivo de colaborarles, de apoyarlos económicamente, lo cual puede ser contraproducente y comprometer el éxito del proyecto.

Si se quiere apoyar a un familiar o a un amigo [lo cual se debe hacer], existen otros mecanismos y alternativas, que no sean la vinculación en un proyecto para el cual no están preparados. Hacerlo, no solo no logrará ayudarlos, sino que conseguirá comprometer su proyecto y su propia situación económica.

En conclusión, a un proyecto de emprendimiento se pueden vincular familiares y amigos, siempre y cuando estos cuenten con las capacidades y habilidades suficientes para desempeñar eficaz y eficientemente sus tareas.

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