La solicitud de maquinaria propia o alquilada: mala práctica en los procesos de contratación estatal

En muchas ocasiones se habla de las buenas prácticas en las Licitaciones, sin embargo, la experiencia en participación en procesos de selección pública y la lectura consciente de los pliegos de condiciones, permite la identificación de procedimientos, requisitos y otros aspectos que podrían configurar las malas prácticas en materia de contratación estatal.

Una mala práctica puede denominarse a aquella diligencia o requisito que busca dificultar la participación, no de todos los proponentes, en los procesos de selección. Podría decirse que algunas de ellas, buscan “favorecer” una persona en particular.

Otras por su parte, buscan evitar que nuevas empresas se presenten a procesos de selección, por temor que hagan un incorrecto trabajo y generen situaciones adversas, por lo general jurídicas, que requiere la adopción de medidas tediosas para la administración, dirigidas al cabal cumplimiento del contrato estatal.

Asiduos lectores de gerencie.com, diariamente mediante correo electrónico o comentarios directos en la página web, expresan los inconvenientes presentados en procesos de selección pública, temas que buscan absolverse para clarificar y construir un conocimiento general sobre este ámbito.

Como ejemplo de una mala práctica, se exhibirá una situación particular, sin relacionar nombres o entidades, puesto que el propósito es ejemplificar aspectos que dificultan la participación en los procesos de selección.

Un tema destacado fue el expuesto por un Arquitecto interesado en participar en un proceso de menor cuantía, quien cumplía en todos los requisitos, sin embargo, en el factor de calidad, la entidad estatal estableció que asignaría puntaje al proponente si acreditaba que contaba con maquinaria propia y si ésta era alquilada obtendría un menor puntaje.

Aunque es claro que no se trata de un requisito habilitante, es bien conocido que el puntaje en un proceso de selección es de vital importancia, por lo que cada proponente aspira a obtener el máximo puntaje posible.

Para acreditar que la maquinaria era propia, debía demostrarlo mediante facturas de compra a nombre del proponente y manifiesto de importación. El proponente presentó observación citando:

“…Ante lo expuesto se sugiere a la entidad eliminar la solicitud del equipo mínimo, pues el mismo no es garantía de que brinde calidad en el desarrollo de la obra, puesto que contar con una cortadora de pavimento y dos compactadores (sean propios o arrendados) no influye absolutamente en nada para el avance de la construcción…”.

 La respuesta de la entidad fue:

“…Se  anota,  que  el  equipo  solicitado  en  este mismo factor de calidad, no se modificara, puesto que los equipos solicitados para las  obras  en  las  que  se presenta  gran  cantidad  de  excavaciones  y  rellenos  para tuberías, como es el caso que nos aqueja en este proceso, son las más relevantes y  generan  una  gran  diferencia  entre  el  equipo  propio  que  garantiza  la  utilización del  mismo  en  cualquier  momento,  relacionado  con  el  equipo  alquilado  que  no genera garantías a la hora de tomar decisiones sobre su utilización…”.

En un análisis somero a la respuesta de la entidad, podría reflexionarse si:

¿Al contar con equipo propio, se desarrolla una obra más rápido y con mayor calidad?

¿Al alquilar un equipo, no puedo usarlo cuando y donde estime conveniente?

¿La calidad de una obra, debe ser medida por los equipos que se vayan a utilizar?

En conclusión, aspectos como el enunciado disminuyen la participación en igualdad de condiciones, más aún, no incentiva la pluralidad de oferentes y la libre competencia. A su vez, desestimula el interés de nuevas empresas en su incursión en el ámbito de los procesos contractuales con el Estado, al ser considerado engorroso y complicado.

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