Trampa de liquidez

El concepto de trampa de liquidez se debe al economista británico John Maynard Keynes, considerado como uno de los más influyentes en la política económica del siglo XX.

Keynes  identificó este concepto ante la situación económica que se vivió  en la Gran Depresión americana en la que se producía una circunstancia que él denominó trampa de liquidez y que consistía en la falta de inversión de dinero privado debido a los bajos tipos de interés.  Ante este hecho, los propietarios de grandes cantidades de dinero prefieren retenerlo, en espera de una futura subida de la rentabilidad del mismo, con lo que se genera una situación de inactividad económica de la que, según Keynes, solo se puede salir con la inversión de dinero público por parte del  Estado.

Esta situación de trampa de liquidez se está produciendo actualmente en muchos de los países sumidos en la profunda crisis económica del siglo XXI. Pero hay un agravante que impide aplicar la solución de Keynes: los Estados están en una situación de endeudamiento que hace imposible que aumente la inversión pública. Todo ello conduce, de  forma inevitable, a una situación de inactividad económica y desempleo de la que es muy difícil salir.

Otros notables economistas como Paul Krugman, Premio Nobel de Economía y seguidor de las teorías keynesianas, aportan su teoría particular para salir de la situación a la que conduce la trampa de liquidez en el caso de un gran déficit público. Krugman sostiene que la única vía posible pasa por el aumento de la inflación. Ante una situación de inflación, los inversores preferirán invertir su dinero ante el temor a una pérdida de valor, con lo que se podría reactivar  y estimular la actividad económica.

Lo que parece claro es que la situación de trampa de liquidez existe y que es un serio problema para los países que la sufren.

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