Qué hacer si el jefe tiene una relación amorosa con un miembro del equipo y esto está afectando el ambiente laboral y la productividad

Si hay algo que termina con la armonía, la confianza y la buena comunicación de un equipo de trabajo, es una relación amorosa entre el  líder y uno de sus integrantes y esto puede ser más común en las empresas de lo que se piensa.

Mientras un coqueteo entre los que tienen el romance, puede ser motivo de alegría y emoción, para el resto del equipo puede ser fuente de habladurías, inconformidad y desmotivación, siendo esta una reacción comprensible, pues  van a sentirse en desventaja frente a su compañero, ya que pensarán que éste ejerce una influencia especial sobre su líder, que trascenderá de lo personal a lo laboral y se hará merecedor de todos los privilegios y concesiones al interior del equipo.

Cuando son notorias las preferencias y la poca imparcialidad del líder hacia la persona con la cual tiene el romance, surge la gran pregunta de los otros integrantes del equipo  ¿qué hacemos frente a esta situación? Y no es nada fácil obtener una respuesta, porque siempre va a existir el temor por las  posibles represalias que llegue a tener el líder, que incluso pueda ocasionar la pérdida de su trabajo.

En este caso, los integrantes del equipo deben armarse de valor y enfrentar el problema, de lo contrario, este se convertirá en una bola de nieve que difícilmente van a poder controlar.

Lo primero que deben hacer es listar uno a uno los comportamientos inadecuados hacia el equipo por parte del líder y su repercusión en la capacidad del equipo para obtener los resultados, ser lo más específicos y objetivos posibles, describiendo al detalle la desmotivación existente, la pérdida de tiempo, las comunicaciones ineficientes, qué tanto ha disminuido la productividad con cifras concretas y así sucesivamente.

Después de esto, solicitarle al líder una reunión con todo el equipo, en donde se le manifieste la preocupación por comportamientos y actitudes que él ha tenido y que están afectando la satisfacción y la productividad, socializarle cada ítem de la lista que elaboraron previamente y nunca referirse o mencionar que el causante, es la relación amorosa que sostiene en la oficina, todo debe enfocarse en lo laboral. Si el líder cumple con todas las cualidades de un verdadero líder, no necesitará ser muy astuto para notar la  contribución de su relación amorosa a esta problemática y de inmediato va a querer considerar cuidadosamente las sugerencias que se le hagan, pues al final de cuentas, si su equipo está satisfecho y cumple con las metas, él va a tener asegurada su permanencia laboral en la empresa.

Lo anterior no garantiza que el líder finalice la relación afectiva que sostiene, total, es su vida privada y no es del resorte de ninguno de los miembros del equipo, siempre y cuando, obviamente, esta no interfiera de ninguna manera en la armonía laboral y las metas a lograr.

Si las cosas no mejoran y el líder no toma cartas en el asunto, se debe acudir a otra estancia jerárquica  para que medie en el problema. De no darse ninguna solución, es aconsejable que se pregunte si está dispuesto a seguir siendo parte de un equipo dañado que no podrá recuperarse o contemplará la posibilidad de pedir  cambio a otra área y en el peor de los casos, tomar la decisión de desvincularse de la empresa.

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