Un simple ejercicio lógico que demuestra por qué bajar sueldos afecta el empleo
El viejo argumento para bajar sueldos o para subirlos poco, es que con ello se busca dar trabajo a más gente, y vamos a plantear un ejercicio simple y elemental que busca demostrar lo contrario.
Supongamos un país que sólo tiene 100 habitantes y sólo existen dos empresas. Una empresa que hace pan y otra que prepara avena. La gente de ese país sólo consume avena y pan.
De las 100 personas 50 trabajan. Las otras 50 son niños, estudiantes, ancianos y políticos.
La empresa que produce pan tiene 30 empleados y la que produce avena tiene 20 empleados.
El salario mínimo (que se paga a los 50 trabajadores) es de 1.000 unidades monetarias y cada pan y cada avena se vende a 1 unidad monetaria).
Un buen día la empresa más grande, la que vende pan, le pagó la campaña a uno de los que no trabajan que luego resultó elegido presidente. El compromiso que el presidente asumió con el dueño de la empresa de pan que pagó su campaña (él no podía pagarla pues está entre los que no trabajan), era de flexibilizar las condiciones laborales para mejorar el ambiente de inversión y así dar empleo a 10 personas más (El empresario estimaba que con ello podía recuperar lo invertido en la campaña y ganar un poco más), y el lema de la campaña del elegido presidente fue: “Crearemos 10 empleos más”, y todos corrieron contentos a votar por él.
En efecto, el salario pasó de 1.000 unidades monetarias a 900. Eso sería suficiente para dar trabajo a 10 personas más, argumentó el presidente de la república, pero al cabo de un año no se habían creado 10 empleos, sino que se habían perdido 10 empleos.
La razón fue sencilla. Como cada pan y cada avena tienen un costo de una unidad monetaria, y cada trabajador dejó de ganar 100 unidades monetarias, razón por la que cada trabajador dejó de comprar 50 panes y 50 avenas, de modo que las empresas dejaron de vender 2.500 panes y 2.500 avenas, situación evidente que las obligó a despedir a los trabajadores que hacían esos panes y avenas que ya no se vendieron. Ya no necesitan 10 trabajadores que ahora se han quedado sin empleo.
Por supuesto que la empresa de pan que tuvo la brillante idea de bajar los sueldos de sus trabajadores salió perjudicada también, pero esa pérdida la compensará con los negocios que haga con su socio presidente, como contratos, comisiones o coimas, en fin, cualquier tipo de negocio que pueda inventarse un político en asocio con un empresario, y pues ahí estamos todos jodidos……cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.


Es muy común que los empleadores aduzcan que las utilidades que obtienen en sus negocios no les permite pagarle a los trabajadores el salario y las prestaciones sociales en los términos previstos por la ley. !Es que el negocio no da para eso…¡
Frente a esa afirmación, uno se pregunta: ¿O sea que el negocio da para pagar el arriendo, para pagar los servicios públicos, para pagar los impuestos, para pagarle a los bancos las obligaciones, para pagarle a los proveedores, para pagar los gastos de representación, para pagar la publicidad, en fin da para todo, menos para pagarle el salario y las prestaciones sociales a los trabajadores?
Sin lugar a dudas, una manera muy particular de jerarquizar las prioridades dentro de un Estado que se proclama como “social de derecho”.
Y encima de eso, o quizás por eso mismo, todas las reformas laborales apuntan a desmejorar los derechos de los trabajadores. Ahí tienen a la vista la reforma pensional que se planea sacar avante. Como dice el proverbio venezolano: “Tantos que somos, y parió la abuela”·
Cordial saludo,