Uso habitual de sustancias alucinógenas como causal de divorcio

El uso habitual de sustancias alucinógenas y estupefacientes, salvo prescripción médica como causal de divorcio/cesación de efectos civiles de matrimonio eclesiástico.

Quinta causal establecida en el Artículo 6º de la Ley 25 de 1992, que aunque pareciera ser lapidaria en el diario ejercicio de la profesión, no lo es, por lo que, sin pretender ser médicos, psicólogos ni forenses, nos ocuparemos de la forma más académica posible, en precisar ciertas circunstancias que se han venido satanizando.

En otro editorial, hacíamos referencia al vocablo “habitual”, entendido obviamente como usual, frecuente, o acostumbrado, pero también, sinónimo de familiar y tradicional, de tal forma que dejaremos ahí esta referencia.

No obstante la precisión legal en el señalamiento de “sustancias alucinógenas” a efecto de no entrar en discusiones científicas en cuanto si son “sustancias” tienen que ser de aquellas químicas puras o no tanto, médicas en que  si se precisan “alucinógenas” , entonces se confinan a las también llamadas psicodélicas, psicotomiméticas, visionarias o enteógenas, o querellas sociales en cuanto si constituye una  “discriminación cultural” al ser de uso recurrente en la práctica de  cultos ancestrales, enfocaremos el punto en el tratamiento de estas “sustancias alucinógenas”,  como DROGAS, que distintas de los MEDICAMENTOS, son aquellas que como lo define la OMS.

“… autoadministradas se usan sin fines terapéuticos alterando aspectos afectivos, cognitivos y conductuales de quien las consume, llegando a inducir estados biológicos adaptativos en sus usuarios…”

Para el caso de los alucinógenos, se precisa el termino DROGAS PSICOACTIVAS que no son otras que aquellas que causando alteraciones profundas en la percepción de la realidad, el consumidor ve imágenes, escucha cosas y experimenta sensaciones muy distintas a las propias de la vigilia, tales como el extasis, lsd, polvo de angel, ketamina, los hongos, entre muchas.

Ahora, en cuanto a los “estupefacientes”, son aquellas drogas psicotrópicas (sustancias naturales o sintéticas capaces de influenciar las funciones psíquicas por su acción sobre el sistema nervioso central)  que actuando sobre el sistema nervioso central excitándolo o deprimiéndolo, generan un estado de narcosis o estupor, sueño, adormecimiento en la persona, caracterizándola con un aire de estúpido o estupefacto < de donde proviene etimológicamente>, que suponen un estado de quietud o de falta de reacción ante determinada situación, debiendo citarse  la marihuana, el bazuco, la coca, la morfina, la heroína, etc.

Por último, acudimos a la misma reflexión en la Causal Cuarta de Divorcio, esto es, la dificultad en probar aisladamente esta causal, ya que no existe un patrón para tabular el uso de unas u otras dentro de una habitualidad tal que sin o generando narcodependencia, responda coincidentemente a por lo menos dos personas en particular, por lo que, la experiencia profesional indica que igualmente esta causal de no estar atada a cualquiera, o todas las previas ya vistas (relaciones sexuales extramatrimoniales, el grave e injustificado incumplimiento por parte de alguno de los cónyuges de los deberes que la ley les impone como tales y como padres, y/o los ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra), en la práctica, no está llamada a prosperar, toda vez que su establecimiento, de la misma forma, depende de dictámenes medico legales con estándares no muy claros en los cuales la línea entre el uso habitual, crónico, consuetudinario, patológico y la dependencia con afectaciones a terceros o deterioro del entorno familiar es sumamente delgado.

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