Valoración Propiedad, planta y equipo. Tratamiento de las Permutas (III)

Contabilización permutas comerciales. Éstas suponen la novedad. Permiten el reconocimiento no sólo de pérdidas, sino también de beneficios. Contabilizaremos el bien recibido por el valor de mercado del activo entregado, salvo que tengamos mejor evidencia del valor razonable del activo recibido, y con el límite de este último. Las posibles diferencias irán directamente al resultado del ejercicio. Como ya indicamos anteriormente, y volvemos a repetir, es necesario que los flujos de efectivo del nuevo bien difieran sustancialmente de los del antiguo en configuración (riesgo, plazos e importes) o bien difiera el valor actual del efectivo.

Manteniendo el principio de prudencia –aunque no con carácter preferencial, como se ha indicado en los anteriores artículos de esta serie–, existe una presunción en la calificación de las permutas como no comercial, con el objeto de evitar el reconocimiento del beneficio, cuando no pueda obtenerse una estimación fiable del valor razonable de los elementos que intervienen en la operación, cuando no se puedan determinar la estructura de los futuros flujos de efectivo o cuando se permuten activos de la misma naturaleza o uso para la empresa.

Las operaciones de permuta en que se entrega o recibe efectivo u otro activo monetario se presumirán comerciales, salvo que la contraprestación monetaria no sea significativa en comparación con el componente no monetario de la transacción.

Ejercicio: Propiedad, planta y equipo. Permuta comercial.

Se permuta un equipo industrial adquirido por 90.000 u.m., con una depreciación acumulada de 75.000 u.m. y que tiene un valor razonable de 20.000 u.m. por un terreno que tiene un valor razonable de 18.000 u.m.

Contabilización de la operación anterior.

Solución:

Resumiendo, si los flujos de caja que vamos a recibir van a ser similares a los que recibíamos con el bien entregado, no se ha producido ninguna variación con contenido económico, porque los beneficios esperados del activo empresarial van a ser los mismos, por lo que no se produce ningún cambio en la valoración de dichos activos. Si los flujos de efectivo van a ser distintos, se debe proceder también a cambiar la composición y valoración de los activos con el objeto de reflejar mejor la imagen fiel de la empresa.

A consecuencia de esta nueva regulación de las permutas, se altera tanto el valor de los activos de las empresas como su cuenta de resultados. Esta alteración de valor, puede ocasionar mayores diferencias con la norma fiscal, afectando a la “neutralidad fiscal” que debe regir la norma contable. No obstante, si la legislación fiscal, en las permutas sustituye el valor contable por el valor de mercado, ocasionará que se tenga que tributar por la plusvalía puesta de manifiesto como consecuencia de la operación. En este caso, no se provocará mayor tributación, sino una simplificación en las declaraciones fiscales, porque desaparecen las diferencias entre contabilidad y fiscalidad por las permutas comerciales.

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