Valoración Propiedad, planta y equipo. Tratamiento de los Intereses (I)

LA CAPITALIZACIÓN DE LOS COSTOS FINANCIEROS

Determinación de los activos a los que pueden incorporarse

La posibilidad de incorporar los costos financieros al valor de los activos es uno de los aspectos más controvertidos que afecta a la valoración de los elementos de PPE. El problema consiste en analizar en qué medida la cobertura financiera que haga la empresa para la adquisición o fabricación de los elementos puede afectar a la valoración de los mismos. Esta cuestión resulta importante, dado que la solución que se proponga no sólo afectará a la valoración de los bienes, sino también al cálculo del resultado del período, por lo que el grueso de la información contable que la empresa revele se hará depender de si se posibilita a través de la regulación específica la activación de las cargas financieras. Ello se agrava si se atiende a que en muchas ocasiones las empresas tienen que acometer grandes inversiones y no cuentan con financiación propia, lo que implica que han de soportar importantes costos financieros en la adquisición o construcción de PPE.

Sobre este extremo, se han venido apuntando una serie de argumentos en contra de la posibilidad de capitalización de los gastos financieros, según los cuales estos gastos debieran ser imputados a resultados con independencia del uso específico que haga la empresa de la deuda. En particular se ha venido señalando que la relación entre la corriente de gastos financieros y la generación del activo puede conllevar en determinadas ocasiones que se utilicen criterios arbitrarios de imputación. Otros argumentos utilizados igualmente en contra de la capitalización se centran en resaltar que los costos financieros no incrementan en si mismos la eficiencia de los elementos de PPE, por lo que no resultaría adecuado su incorporación al valor de los mismos. Por último, se señala igualmente que la capitalización de los gastos financieros crea problemas para la comparabilidad de la información contable entre empresas, dado que el valor de los bienes se hará depender de la forma en la que la empresa financia los mismos. Estas razones pueden explicar que el IASB haya considerado como tratamiento preferente que los costos por intereses deben ser reconocidos como gastos del ejercicio en que si incurre en ellos, con  independencia de los activos a los que fuese aplicables.

No obstante, el IASB en la NIC 23 posibilita, como tratamiento alternativo permitido, que los gastos financieros puedan ser incorporados al valor del activo, cuestión ésta que resulta coherente con los principios que se derivan del marco conceptual. En primer lugar, atendiendo al principio  de valoración básico recogido en el marco conceptual del IASB, es decir, el costo, señala que el valor de los activos viene determinado por todos los desembolsos en los que una empresa debe incurrir para que un activo esté capacitado para generar servicios a la empresa, por lo que los gastos financieros  han de ser concebidos como cualquier otro recurso sacrificado y necesario para que el activo entre en condiciones normales de uso. Con posterioridad, los costos financieros incorporados al valor del activo serán imputados a los resultados a través de la depreciación de los mismos, lo que posibilitaría la estricta aplicación del principio de correlación de ingresos y gastos, es decir, permitiría que los resultados calculados tengan significado económico.

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